Un refresco azucarado no te proporciona más felicidad

Una investigación ha estudiado por primera vez la relación entre el consumo de refrescos y bebidas azucaradas, con la mejor calidad de vida relacionada con la salud, el resultado es que a mayor consumo de estas bebidas, menor es la sensación de bienestar físico y además no se gana en calidad de vida. Por tanto, un refresco azucarado no te proporciona más felicidad, tranquilidad ni cambia el modo de ver la vida, tal y como ha pretendido asociar el marketing publicitario.

Los refrescos no proporcionan felicidad

Existe una gran cantidad de documentación científica que demuestra que la ingesta de bebidas y refrescos azucarados, aumenta el riesgo de sufrir diferentes patologías, enfermedades cardiovasculares, diabetes, sobrepeso u obesidad, caries dental, etc. En todos los casos se recomienda que este tipo de bebidas no formen parte de la dieta diaria por su alto contenido en azúcar, recordemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) explica que si el consumo de azúcar no supera el 5% del total de calorías ingeridas al día, se pueden apreciar beneficios notables en la salud. Ese 5% equivale a unos 25 gramos de azúcar (6 cucharaditas de café), siendo una recomendación para una persona adulta con un índice de masa corporal normal.

La recomendación no se refiere únicamente al azúcar que consumimos cuando endulzamos un alimento o bebida, sino a todos los monosacáridos (como glucosa y fructosa) y disacáridos (como sacarosa o azúcar de mesa) que se consumen porque son añadidos por los fabricantes a los productos (y hay azúcar en casi todo, comprobad las etiquetas) o porque lo añadimos al cocinar o al servir un plato de comida o una bebida. Sin embargo, y a pesar de toda la información existente sobre los efectos perjudiciales de las bebidas azucaradas para la salud, es habitual que veamos en los anuncios de televisión y en otros medios que el consumo de refrescos se asocia a la música, al deporte, a la amistad, a la vida o a la felicidad.

Un ejemplo lo podemos ver en el anuncio de Coca Cola del pasado verano, los personajes que en él aparecen sufren diferentes desgracias, pero parece que todo se soluciona con una Coca Cola, el lema parece que es compartir una felicidad encarnada por el refresco, un quita penas que te alegra el día a pesar de las desgracias que se puedan sufrir. Pero la realidad es que un refresco azucarado no te proporciona más felicidad ni te puede cambiar el modo de ver la vida, pero el marketing publicitario se ha esforzado mucho en transmitir este tipo de mensajes.

Y no sólo la publicidad, podemos encontrar algunas páginas que asocian la felicidad con una marca de refrescos, es el caso del Instituto de la Felicidad de Coca Cola. En esta página podemos encontrar mucha información relacionada con la felicidad y la percepción de la salud. Evidentemente no se habla de que los refrescos proporcionan la felicidad, pero se muestra claramente un intento de asociación.

Un indicador de salud utilizado en las investigaciones es la calidad de vida relacionada con la salud o CVRS, variable de interés para los servicios sanitarios, y que representa la percepción de bienestar que tiene cada persona sobre diferentes aspectos de la vida. Precisamente sobre este tema han realizado una investigación expertos de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Universidad de Oviedo y del CIBERESP (Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública), en este trabajo se ha estudiado por primera vez la relación entre el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas, y su asociación o no a una mejor calidad de vida relacionada con la salud.

Según los resultados de la citada investigación, cuanto mayor es el consumo de este tipo de bebidas y refrescos, menor es la sensación de bienestar físico, además, no se han encontrado evidencias de que el consumo de bebidas azucaradas proporcione mayor bienestar tal y como reza la publicidad de estos refrescos. En el estudio se ha trabajado con un grupo de 8.400 personas que representan a la población española en un rango de edad de entre 18 y 60 años entre el año 2008 y el año 2010. Este grupo de personas informaron sobre el consumo de refrescos medio que realizaban, el estilo de vida que tenían, la calidad de vida de la que disfrutaban, si sufrían algún tipo de enfermedad, etc.

Según explican aquí, los investigadores controlaron los posibles efectos e influencia de las distintas variables, tras los ajustes oportunos para evitar que los resultados se alteraran, llegaron a la conclusión de que quienes consumían uno o más vasos de refrescos y bebidas azucaradas por día tenían una peor calidad de vida relacionada con la salud física, que aquellas personas que consumían menos de un vaso de refresco a la semana. Los expertos explican que aunque el efecto fue pequeño, fue similar al derivado de sufrir algún tipo de alergia o hipertensión arterial.

En un segundo análisis prospectivo en el que se estudió la relación entre el consumo de las bebidas durante el año 2008 y 2010 y la calidad de vida de estas personas relacionada con la salud en el año 2012, los expertos no encontraron asociaciones entre consumo de refrescos y calidad de vida, por lo que como ya hemos indicado, no se constataron evidencias de que el consumo de refrescos y bebidas azucaradas se asociase a un mayor bienestar. Dado que se lucha para reducir el consumo de este tipo de bebidas y sobre todo el elevado consumo de azúcar por los daños que ocasiona a la salud, es necesario analizar los mensajes publicitarios y determinar su veracidad.

Merece la pena recordar esta campaña contra las bebidas azucaradas que se llevó a cabo en Australia por distintos organismos de salud del país y que nosotros titulamos ‘¿a que no te comerías 16 paquetes de azúcar? entonces, ¿por qué te los bebes?’. La razón de esta acción era que el consumo de refrescos azucarados en ese país era muy elevado, y se pretendía concienciar a la población sobre la cantidad de azúcar que estaban consumiendo y las consecuencias de abusar de este tipo de bebidas.

Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica PubMed.

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