Las fotografías de comida en Instagram se utilizan para conocer los hábitos alimentarios

Cada vez se utilizan más los contenidos compartidos en las redes sociales en las investigaciones, hoy conocemos un nuevo estudio desarrollado por expertos del Instituto de Tecnología de Georgia en el que han utilizado las fotografías de comida que se comparten en Instagram, para conocer los hábitos alimentarios de las regiones estadounidenses.

Compartir fotografías de alimentos en las redes sociales

Muchos de nosotros compartimos en Instagram las fotografías de recetas de cocina que preparamos, los platos que disfrutamos en un restaurante, los tentempiés entre horas, etc., mostramos en cierto modo nuestras rutinas, nuestros gustos y preferencias alimentarias. Se trata de un material que constituye una gran base de datos sobre los hábitos dietéticos y que los investigadores pueden utilizar para conocer los hábitos alimentarios.

Eso es lo que ha llevado a cabo un grupo de investigadores estadounidenses del Instituto de Tecnología de Georgia, han utilizado las fotografías de comida en Instagram (unos 3 millones) etiquetadas geográficamente para conocer los hábitos alimentarios, identificar las opciones alimentarias y los perfiles nutricionales de las comunidades que viven en Estados Unidos, concretamente entre dos grupos de personas que viven en el noroeste. Las conclusiones, según los expertos son reveladoras y muestran notables diferencias en la elección de los alimentos.

La diferencia entre ambos grupos es notable, por un lado están la mayonesa, la carne de cerdo y las galletas como preferencia alimentaria, y por el otro triunfa el hummus y la col rizada. El primer grupo de alimentos es más exclusivo en la alimentación de aquellas personas que viven en los denominados desiertos alimentarios del noroeste, término que utiliza el USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) para describir a aquellas comunidades que tienen un acceso limitado a los alimentos frescos. El segundo grupo de alimentos es el más habitual en aquellos lugares que no se consideran desiertos alimentarios.

Según el análisis de las fotografías, los resultados muestran que las personas que viven en los denominados desiertos alimentarios llevan una dieta que contiene entre un 5% y un 17% más de grasa, colesterol y azúcares, en comparación con la dieta de las personas de zonas que no se consideran desiertos alimentarios. Instagram proporciona una visión de lo que realmente comen las comunidades, creando nuevas líneas de investigación para conocer con mayor profundidad los hábitos nutricionales y la asociación de estos a diferentes parámetros.

En la investigación se identificaron los alimentos que son más habituales en cada comunidad de otras cuatro regiones estadounidenses, siendo el desglose el siguiente: en el sureste del país predomina el tocino, las patatas y la sémola de maíz en los desiertos alimentarios, en aquellas zonas donde existe un mejor acceso a los alimentos frescos predomina la col rizada, las naranjas y los melocotones. En el medio oeste predominan las hamburguesas, los perritos calientes y las pechugas de pollo, frente a las habas, las espinacas y la col rizada. En el oeste las empanadas y las salchichas frente a la quinua, el cangrejo y las manzanas. Finalmente, en el Sudoeste predomina la carne de cerdo, las barbacoas y los burritos, frente a los tomates, los plátanos y los espárragos.

Como podemos comprobar, las diferencias alimentarias son notables, según los expertos, donde más se aprecian es en las frutas y verduras, según los porcentajes estos alimentos predominan en un 48% de las publicaciones de las zonas que no son consideradas desiertos alimentarios en la red social Instagram. El porcentaje se reduce al 33% en el caso de las publicaciones realizadas por personas que viven en los desiertos alimentarios. Según estos resultados, la disponibilidad de alimentos frescos influye significativamente en la dieta.

El equipo de investigadores utilizó la base de datos del USDA sobre los valores nutricionales de casi 9.000 alimentos con el propósito de crear un perfil nutricional para los dos grupos estudiados. Según los resultados, no se apreciaron diferencias significativas en la cantidad de calorías, pero sí se apreciaron en lo que se refiere a niveles de colesterol, grasas y azúcares, siendo valores mucho más elevados en las zonas consideradas desiertos alimentarios, se destaca especialmente las regiones del oeste y el suroeste. La menor diferencia entre comunidades, las personas que vivían en un lugar con mayor disponibilidad de alimentos frescos o con limitaciones, se localizó en el suroeste.

Según los expertos, ambos grupos suelen compartir fotografías de alimentos que suelen predominar en cada región, café y carne en el oeste, pastel de queso y salmón en el este, galletas y okra en el sur. Los expertos comentan que no importa donde uno viva, las personas parecen preferir los alimentos más conocidos en su región. Este curioso estudio, del que podéis conocer más detalles a través de este artículo publicado en la página del Instituto de Tecnología de Georgia, será presentado próximamente en el CSCW 2016 (ACM Conference on Computer-Supported Cooperative Work and Social Computing) de San Francisco.

No importa qué cuenta de Instagram se visite, sea de cantantes, blogueros gastronómicos, modelos, actores, deportistas, personas anónimas… prácticamente todos comparten fotografías de comida, información valiosa que nos puede dar una idea más clara sobre los hábitos nutricionales según la región, la disponibilidad alimentaria, el entorno social, el nivel económico, etc. Sobre las fotos de comida compartidas en las redes sociales, merece la pena retomar la lectura de este post en el que hablábamos de un estudio sobre el impacto en la salud por la exposición a las fotografías de comida.

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