Las reformulaciones voluntarias de la industria alimentaria sobre el contenido de sal no funcionan

Consensus Action on Salt and Health (CASH) denuncia que algunos alimentos que se comercializan en el Reino Unido tienen más sal que hace algunos años, lo que demuestra que las reformulaciones voluntarias de la industria alimentaria sobre el contenido de sal no funcionan. Por tanto, solicitan al Gobierno del Reino Unido la creación de una agencia independiente que retome el programa en favor de la salud de los consumidores.

Abuso de la sal

Durante los últimos meses se ha hablado mucho en el Reino Unido sobre la necesidad de reducir el contenido de los azúcares añadidos en los alimentos y especialmente en los refrescos y bebidas azucaradas. El debate sobre el tema dio como resultado que el Gobierno del país anunciase que consideraría la introducción del impuesto de las bebidas azucaradas, cambiando la postura que había mantenido hasta la fecha de no introducir este gravamen.

Mientras tanto, el debate sobre el contenido de sal en los alimentos parecía haberse dejado aparcado temporalmente, pero una nueva investigación retoma el tema y demuestra que las reformulaciones voluntarias de la industria alimentaria sobre el contenido de sal no funcionan. Según los datos proporcionados por CASH, algunos alimentos de la cesta de la compra contienen ahora mucha más sal que hace unos años, y eso a pesar de que se realizaron grandes progresos antes de 2010, cuando el programa de reducción de la sal estaba conducido por la Food Standards Agency (FSA).

Consensus Action on Salt and Health (CASH) es una organización del Reino Unido que fue creada en el año 1996 por un grupo de expertos e investigadores, con el propósito de alertar a la población sobre el riesgo de abusar de la sal a través de distintas campañas informativas y de concienciación, llevando a cabo acciones y acuerdos con el Gobierno y la industria alimentaria para que se reduzca el contenido de sal en sus productos, etc. Desde su creación se han logrado alcanzar grandes acuerdos para reducir la sal de los alimentos a fin de mejorar la salud de los habitantes del país, reduciendo el riesgo de sufrir diferentes problemas como las enfermedades coronarias, la tensión arterial elevada, los accidentes cardiovasculares, etc.

A raíz de los resultados de la investigación, CASH insta al Gobierno del país a crear una agencia independiente que supervise el contenido de sal en los alimentos y rescate el programa de reducción de sal que se había paralizado, también se insta a que esta agencia supervise el contenido de azúcar y grasas. Para esta organización los resultados obtenidos son sorprendentes, hablando de alimentos preparados, como por ejemplo la sopa de tomate, un 47% de la oferta del mercado contiene la misma cantidad de sal que hace unos años, e incluso en algunos casos se ha incrementado hasta unos valores que son denunciables. Entre el año 2007 y el año 2010 se logró una reducción media del 27% en el contenido de sal, a partir de ese año, los progresos se paralizaron y se produjo un retroceso, el 55% de los productos alimentarios tiene la misma cantidad de sal que en el año 2010 o se ha incrementado notablemente.

Hablando de las sopas de tomate, CASH denuncia que en algunos casos el contenido se ha incrementado en un 50%, en el caso de uno de los quesos preferidos por los consumidores del Reino Unido, el queso cheddar, el 95% de las marcas contienen más sal que una bolsa de patatas chips. Sobre el pan, uno de los alimentos que más contribuyen en la ingesta de sal en la dieta del Reino Unido y con el que se llevó a cabo un programa de reducción gradual de este aditivo, desde el año 2001 se ha ido reduciendo su contenido, hasta el año 2011, contabilizando una reducción total del 17%. Desde entonces apenas se ha reducido, parece que se ha dejado a un lado el programa, incluso se puede hablar de remontada, ya que algunas cadenas de supermercados, como por ejemplo Tesco, han ido incrementando año tras año el contenido de sal. En el caso del pan de molde se ha incrementado en un 33% su contenido.

Se pueden citar muchos productos alimentarios cuyo contenido en sal se ha incrementado, la razón es la transferencia de la responsabilidad del programa de reducción a la FSA en el año 2010, y la consiguiente transferencia del mismo a la industria alimentaria en función de un acuerdo denominado The Responsibility Deal, un acuerdo de Responsabilidad de Salud Pública de carácter voluntario en el que los fabricantes de alimentos se comprometían a seguir con la línea de reducción del contenido de sal. Para los expertos de CASH este programa ha fracasado y demuestra que las regulaciones voluntarias de la industria alimentaria no funcionan, comentan que el exceso de sal durante estos últimos años ha provocado muchas muertes a causa de los accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón que se podrían haber evitado.

Consensus Action on Salt and Health comenta que mientras algunos fabricantes de alimentos han realizado un esfuerzo por reducir la sal en sus productos, otros han ido incrementándolo poniendo en riesgo la salud de los consumidores. Muchos de ellos habían firmado el acuerdo voluntario para cumplir una serie de objetivos marcados en cuanto a la reducción del aditivo se refiere. Por tanto, del mismo modo que se le ha brindado importancia al azúcar y se ha luchado por su reducción, se pide que la sal se convierta en otra de las prioridades del Gobierno.

Los expertos consideran que es necesario acabar con este tipo de programas voluntarios que no funcionan, siendo imperativo que se ponga en marcha una agencia independiente que no se vea afectada por los cambios de gobierno, por la presión política o por la presión de la industria alimentaria. Además solicita que se ponga un nuevo plan en marcha con objetivos obligados, olvidándose del carácter voluntario tan avalado por la industria (para poder hacer lo que les da la gana).

Por cierto, hace unos días hablábamos sobre el acuerdo entre la industria alimentaria y la Unión Europea para mejorar la calidad de los alimentos, un acuerdo voluntario en el que se contemplan acciones como mejores prácticas de las técnicas publicitarias y de marketing, la reformulación de los alimentos y bebidas, etc. Se trata de un compromiso cuestionado por su carácter voluntario que algunos expertos han calificado de papel mojado y por tanto solicitan una regulación por ley.

CASH ha dado a conocer el análisis del contenido de sal en algunos alimentos, de ellos destacamos este (Pdf) que muestra el contenido de sal en el pastel de carne, podemos comprobar que varias marcas han incrementado el contenido del aditivo de forma significativa. Podéis conocer todos los detalles de la investigación y los resultados obtenidos, a través de este artículo publicado en la página de la organización.

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