¿Qué pasaría si se prohibieran los alimentos transgénicos en Estados Unidos?

Según una investigación desarrollada en Estados Unidos, la prohibición de los cultivos transgénicos tendría serias consecuencias, se reduciría el rendimiento alimentario, se incrementaría el gasto energético y las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentaría el precio de los alimentos, etc. Es un estudio que posiblemente va a crear polémica y respuestas de todo tipo.

Estudio sovre el cultino de alimentos transgénicos

Un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) ha querido responder a la pregunta ¿qué pasaría si se prohibieran los alimentos transgénicos en Estados Unidos?, los resultados obtenidos sorprenderán a muchas personas y posiblemente considerarán la posibilidad de que detrás de este estudio se encuentra de forma indirecta la industria biotecnológica.

Según los resultados, prohibir los alimentos transgénicos provocaría un incremento del precio de los alimentos, la pérdida de pastizales y tierras forestales, y un aumento significativo de las emisiones de gases de efecto invernadero, provocado por el cambio en el uso del suelo. El estudio ha sido subvencionado por la Asociación de Productores de Grano de California (CGFA), organización que respalda el uso de la biotecnología en la producción de grano, esto no quiere decir que el estudio y las conclusiones obtenidas no sean imparciales, pero hace sospechar. Al respecto os recomendamos retomar la lectura de este post en el que tratábamos el tema de la imparcialidad de las investigaciones que se publican sobre los beneficios o perjuicios de los alimentos transgénicos.

Quizá si el estudio no hubiera tenido ninguna relación con la industria alimentaria, no se habría visto como una manipulación e intimidación para que se acepten este tipo de alimentos sin más, debido a las graves consecuencias que ocasionaría su desaparición. El caso es que los investigadores (expertos en economía agrícola) aseguran que su estudio no tiene como cometido crear un argumento para mantener o descartar los alimentos transgénicos, se trata simplemente de saber qué pasaría si los alimentos modificados genéticamente desaparecieran.

Los expertos han tomado como referencia los datos proporcionados por el ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas), recordemos que según este informe, en el año 2014 se cultivaron en el mundo 181’5 millones de hectáreas de alimentos transgénicos, de las que 73’1 millones fueron cultivadas en Estados Unidos. Estos datos utilizados en un sistema que permite el análisis del impacto de las políticas en las que se tratan todas las sustituciones e intercambios que se producen en la economía mundial, las emisiones de gases de efecto invernadero, los cambios en el uso del suelo, etc., han permitido examinar las consecuencias económicas derivadas del cambio del modelo de agricultura (desechar los cultivos transgénicos), el gasto energético, las implicaciones en el comercio y las políticas ambientales.

Los expertos explican que la eliminación de todos los cultivos modificados genéticamente de Estados Unidos se traduciría en una caída del rendimiento del maíz de un 11’2%, de la soja de un 5’2% y de un 18’6% del algodón. Como consecuencia de esta pérdida de rendimiento, Estados Unidos se vería obligado a convertir 102.000 hectáreas de bosques y pastizales en tierras para el cultivo agrícola. Si se hablara de la eliminación de los cultivos transgénicos en todo el mundo, deberían ser convertidas 1’1 millones de hectáreas de bosques y pastizales en tierras de cultivo.

Sobre la emisión de gases de efecto invernadero, los expertos comentan que aumentarían de forma significativa debido a que los rendimientos de las cosechas serían más bajos. Dado que se necesitarían más tierras para poder producir, se incrementaría el gasto energético y la emisión de los gases. Apuntan que el aumento de las emisiones como consecuencia de la eliminación de los cultivos transgénicos, sería mayor que la cantidad de tierra necesaria para poder producir más de 56.000 millones de litros de biocombustible. Muchos grupos que se oponen a los alimentos transgénicos quieren que se reduzca la emisión de gases de efecto invernadero, los investigadores explican que no se puede tener todo, si se desea reducir estas emisiones, una herramienta importante para hacerlo, es el cultivo de alimentos modificados genéticamente.

¿Que procicaría un mundo sin cultivos transgénicos?

Al reducirse el rendimiento de los cultivos por la desaparición de los transgénicos, irremediablemente el precio de los alimentos se incrementaría. Según los cálculos de los expertos, el coste del maíz aumentaría un 28% y el de la soja un 22%, por lo que los alimentos aumentarían de precio entre un 1% y un 2%. Los expertos comentan que el 94% de la soja y el 89% del maíz que se cultivan en Estados Unidos es transgénico, por lo que se puede pensar en las consecuencias que tendría la prohibición de este tipo de cultivos.

Los expertos lanzan un consejo que parece el eslogan de las empresas biotecnológicas, si en un futuro se prohibieran los cultivos transgénicos a escala mundial, se perdería un rendimiento alimentario potencial. En cambio, si cada vez más países aceptan los transgénicos, obtendrán unos rendimientos mucho más elevados. También explican que tienen la intención de investigar cómo afectaría la reducción o la expansión de los cultivos transgénicos en todo el mundo, y cuáles serían las consecuencias para la economía y el medio ambiente. Seguramente este estudio provocará todo tipo de contestaciones, de hecho, existen investigaciones en las que se trata el rendimiento de los transgénicos y en las que se concluye que no son tan productivos como se ha pretendido hacer creer, investigaciones que los relacionan con una degradación del medio ambiente, etc.

Merece la pena recordar que tanto las empresas biotecnológicas como las empresas ecológicas, subvencionan a investigadores para que hablen en favor de sus productos cuestionando las conclusiones de las partes contrarias. Por tanto, hay que tener cuidado con la opinión de algunos investigadores, tanto si están a favor como si están en contra de los alimentos transgénicos. La industria biotecnológica tiene más fuerza, más recursos, mayor influencia, ha patrocinado investigaciones, financiado a candidatos políticos, patrocinado cientos de investigaciones, ha contratado profesores universitarios como consultores, etc. Mientras que la industria de los alimentos ecológicos ha ejercido una presión que se podría considerar testimonial por sus acciones y poca inversión.

No tardaremos en conocer las reacciones a los datos aportados en este estudio, de momento y hasta que se publique el estudio completo en la revista científica AgBioFourm, podéis conocer más detalles a través de este artículo publicado en la página de la Universidad de Purdue.

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