Rechazada la Ley Oscura del etiquetado de los alimentos transgénicos

El Senado de Estados Unidos ha rechazado el Proyecto de Ley conocido popularmente como Ley Oscura del etiquetado de los alimentos transgénicos. Dicha ley tenía como propósito evitar que se etiquetaran los alimentos que contienen materias primas modificadas genéticamente, derogar leyes como la aprobada en Vermot y evitar que los consumidores pudieran ejercer su derecho a saber sobre los alimentos.

Dark Act rechazada

El Proyecto de Ley denominado H.R 1599 o Ley del Etiquetado de Alimentos Seguros y Precisos, también conocido popularmente como Dark Act o Ley Oscura del etiquetado de los alimentos transgénicos, ha sido rechazado por el Senado de Estados Unidos. Este Proyecto de Ley no ha logrado obtener los 60 votos necesarios para su aprobación, el resultado facilita que la Ley que obliga a etiquetar los alimentos modificados genéticamente se pueda poner en marcha sin contratiempos en el Estado de Vermont.

Recordemos que la Dark Act tenía como objetivo bloquear cualquier iniciativa para etiquetar los alimentos modificados genéticamente en cualquiera de los Estados del país, impedir que agencias y administraciones pudieran llevar a cabo algún tipo de propuesta relacionada con este tipo de etiquetado, y anular las leyes del etiquetado transgénico promulgadas en Estados como Maine, Connecticut o Vermont. Se denunciaba que la Ley Oscura tenía el propósito de denegar a los estadounidenses el derecho a saber, paralelamente perseguía legalizar el uso del término natural en este tipo de alimentos, sobra decir que esta nueva reglamentación contaba con el respaldo de la industria alimentaria, que no quería de ninguna manera que se implantase una reglamentación como la de Vermont en cualquier otro Estado o a nivel nacional.

El Proyecto de Ley inicial sufrió algunas modificaciones, como la de permitir a las empresas alimentarias que de manera voluntaria proporcionaran información sobre el contenido de materias primas modificadas genéticamente a través de un teléfono de atención al consumidor o a través de la propia página web de las empresas. Como sabemos, las iniciativas voluntarias no suelen prosperar y posiblemente la mayoría de empresas no habrían facilitado esta información. Por otro lado, a la hora de hablar de transgénicos las empresas no habrían proporcionado una declaración afirmativa, podrían utilizar el mensaje “puede contener transgénicos” pero sin asegurarlo.

El Senado estadounidense podría haber aprobado esta nueva ley negando a los consumidores el derecho a saber de los alimentos que consumen, a pesar de saber que según las encuestas, 9 de cada 10 estadounidenses quieren ejercer su derecho a saber y a elegir según sus creencias y convicciones. Por otro lado, se habría dado carpetazo a la Ley de Vermont que en pocos meses entrará en vigor, concretamente el próximo 1 de julio, algo que la mayoría de la industria alimentaria representada por la GMA (Grocery Manufacturers Association), la Asociación de Fabricantes de Alimentos, perseguía desde que se aprobó dicha ley.

Etiquetar los alimentos transgénicos

Lo ocurrido en el Senado ha sido celebrado por organizaciones como la EWG (Environmental Working Group, Grupo de Trabajo Ambiental) y por muchos consumidores, la derrota de la Ley Oscura del etiquetado de los alimentos transgénicos, es una oportunidad para preparar una ley a nivel nacional que obligue a la industria a identificar todos los alimentos que contienen materias primas transgénicas. Las empresas alimentarias han vuelto a advertir del sobrecoste que esto provocará en los alimentos, merece la pena recordar que hace unas semanas, la Corn Refiners Association, la asociación comercial nacional que representa a la industria del refinado del maíz de los Estados Unidos, presentaba un estudio en el que se aseguraba que el etiquetado de los alimentos transgénicos supondría un incremento en la cesta de la compra del consumidor de más de 1.000 dólares anuales.

En este estudio se apuntaba que ya no se trataba sólo del conste en el cambio del etiquetado, las principales empresas alimentarias se verían obligadas a adquirir materias primas no transgénicas, algo que irremediablemente encarecería el precio de los alimentos, y este sobrecoste lo pagarían los consumidores. Se detallaban otras cuestiones negativas en este estudio, como que el etiquetado sería una especie de advertencia para los consumidores y las empresas sufrirían las consecuencias. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que cambiar las etiquetas no supone un sobrecoste y tampoco existían evidencias de que la actitud ante los alimentos modificados genéticamente cambiaría de forma positiva o negativa, sobre este tema os recomendamos retomar la lectura de este post.

Las empresas alimentarias deben tomar el ejemplo de General Mills, corporación estadounidense que ha anunciado que de forma voluntaria va a utilizar el etiquetado transgénico en sus productos a nivel nacional. Además ha puesto en marcha una herramienta sencilla de búsqueda en su página web para proporcionar información sobre los ingredientes transgénicos presentes en los productos que elabora y comercializa en Estados Unidos, algo que ya se puede consultar.

Aquí explican que “el derecho a saber de los consumidores” es lo que ha persuadido a muchos legisladores a oponerse al Proyecto de Ley H.R 1599. En definitiva, se pueden producir cambios importantes en Estados Unidos, estando cada vez más cerca la posibilidad de que se desarrolle una reglamentación que obligue a identificar los alimentos transgénicos en el país.

Foto 1 | Nicetoenv
Foto 2 | Rob.Bertholf

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