¿Se rentabilizan las estrellas Michelin?

Estrellas Michelin

¿Se rentabilizan las estrellas Michelin?, sobre las estrellas Michelin hay opiniones variadas, algunos chefs persiguen este galardón y no dudan en utilizar todos sus recursos, asocian la obtención de una estrella a la mayor popularidad del restaurante y mayor afluencia de clientela. Otros por el contrario, desde un principio lo tienen muy claro y no están interesados en absoluto en ingresar en la lista de los estrellados. También hay chefs que incluso renuncian a sus estrellas Michelin tras manifestar que el tiempo empleado y la inversión económica que se realiza es demasiado grande y no termina de compensar con lo que no se rentabilizan las estrellas michelin, un ejemplo lo tenemos con el prestigioso chef francés Jean-Paul Lacombe, dueño de varios bistrots y del famoso restaurante León de la ciudad de Lyon.

Este restaurante, distinguido con dos estrellas Michelin, se reforma, en breve se convertirá en una gran brasería, el chef no ha dudado en renunciar a las estrellas Michelin. Otro caso singular lo protagonizó Alain Senderens, un chef parisino responsable del restaurante Lucas Carton y poseedor de nada menos que tres estrellas Michelin. Alain fue noticia en el 2005 porque renunciaba a sus estrellas y convertía su local en un bistrot, restaurante más económico para los comensales. El chef aseguraba que estaba harto de tanta irracionalidad sobre las categorías de los restaurantes y sobre los indecentes y exagerados precios marcados en los restaurantes de primera categoría.

Indudablemente, ante la crisis que se empieza a sufrir en la economía europea, una opción para comer fuera de casa disfrutando de la cocina de calidad a precios asequibles son los bistrots. Pero no queremos desviarnos del tema, las puntuaciones de las guías gastronómicas han sido un motivo para que algunos chefs hayan protagonizado un intento de suicidio o incluso lo hayan consumado, como es el caso de Bernard Loiseau, que tras una reducción de dos puntos sobre su restaurante realizada por la guía Gault Millau, dio fin a su vida.

No hay duda de que la estrella Michelin es un prestigioso galardón para muchos, pero da la impresión de que el nivel de exigencia es cada vez mayor, parece que se han olvidado de que comer en un restaurante y disfrutar de este hecho es lo primordial, la marca de un mantel no va a impedir que el comensal pueda sentirse bendecido con la comida ofrecida por el restaurante. Parece ser que estos aspectos, tipo de vajilla, marca de la mantelería y un sinfín de particularidades más, son muy valoradas a la hora de puntuar.

Conocemos a varios chefs con los que hemos hablado en profundidad, no son estrellados Michelin, sin embargo, tienen sus locales a rebosar y los comensales veneran la cocina que ofrecen. La respuesta es clara, «nuestros comensales disfrutan con nuestra cocina y agradecen nuestro servicio, no le dan la vuelta al mantel para comprobar de qué marca es, si el mantel es de calidad y está impecable, ¿qué problema hay?», realmente ninguno. Cada vez son más los chefs que reconocen que no compensa ser un estrella Michelin, al menos actualmente, no se puede exigir tanto, como decíamos al principio, el esfuerzo económico y profesional es demasiado elevado.

Otros profesionales de la cocina creen que el nivel es el adecuado y que es una guía justa a la hora de valorar a un restaurante, claro, que nadie está dentro de la cabeza de un crítico de Michelin, dormir mal, estar preocupado o enfadado y mil motivos más pueden ser aspectos que influyan indirectamente en su decisión. Las críticas y las estrellas deberían ser impuestas por los comensales, son quienes mejor valoran la calidad, el servicio, el local y también el precio, teniendo más presente la comida y el conjunto general que algunos detalles que, en nuestra opinión, no ensombrecerían la comida. Ahora recordamos una crítica realizada a un restaurante en la que se indicaba que los jarrones decorativos de la entrada no eran acordes al local, pero ¿también somos decoradores?.

Al final, una guía como la guía Zagat será la opción más recomendable, en ella son los comensales quienes puntúan al restaurante y la mayoría de ellos disfrutan con el buen comer. Creemos que algunos críticos gastronómicos olvidan este placer y se centran en aspectos secundarios para puntuar a un restaurante, aunque hay muchísimo de qué hablar sobre este tema y no todos los críticos actúan de este modo. Por cierto, algo que de verdad nos interesa, es tu opinión sobre este tema.

Vía | RescoWeb

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