El consumo de fast food aumenta con la crisis económica

aumenta el consumo de fast food

El consumo de fast food aumenta con la crisis económica, es algo inevitable, los restaurantes de fast food ofrecen diversos atractivos que parecen ser más valorados que el disfrute de una dieta sana y equilibrada que mejora el funcionamiento del organismo. La rapidez con la que se sirven los menús y los precios más reducidos que ofrecen, representan una buena solución para aquellas personas que buscan economizar y llenar el estómago.

En Estados Unidos se lucha para reducir el consumo que realiza la población de los productos de fast food desde hace algunos años, aunque especialmente ha sido en estos dos últimos años cuando se ha intensificado el trabajo. Los altos índices de sobrepeso y obesidad de la población son un tema preocupante y las autoridades sanitarias buscan soluciones mediante distintas campañas e iniciativas, pero ante la crisis económica a nivel mundial que estamos sufriendo, todo el trabajo para procurar a la población hábitos alimenticios saludables puede resultar un completo fracaso.

Algunos estudios como el que ha realizado la empresa de investigación de mercados Research International, muestran que la presión económica está incrementando el consumo de fast food. La población prefiere comer en restaurantes de comida rápida porque resulta más barato que comer en casa y además se ahorra mucho tiempo, los menús que parecen ser más solicitados son los que no superan el dólar de precio de coste, aunque también hay menús que alcanzan casi los 7 dólares pero siguen siendo la opción más económica para comer.

La presión económica provoca que el consumo de fast food aumente y se reduzca la asistencia a los restaurantes tradicionales, también se reduce la compra de alimentos frescos para ser preparados en casa. En definitiva, si no hace mucho tiempo conocíamos que México podría coronarse en unos años como el país más obeso del mundo, casi se podría decir que el testigo será recogido por Estados Unidos.

Es posible que en los fast food ofrezcan alimentos saludables, pero son más caros que el resto de opciones del menú y se termina pidiendo aquello que resulta más barato y más perjudicial para la salud. Resulta bastante difícil luchar contra el sobrepeso y la obesidad cuando se encuentra de por medio el aspecto económico. Este estudio se complementa con el que dimos a conocer, también de la empresa de investigación de mercados Research International, titulado “Fast Food Nation 2008, la perspectiva de los consumidores en la industria del Fast Food”.

En el post La obesidad es un problema muy ligado a la educación y al nivel socioeconómico, mostrábamos que los índices más altos de sobrepeso y obesidad estaban relacionados con la educación o el nivel socioeconómico de la población, algo que la crisis ha alterado y que ha permitido que el fast food atrape a cualquier nivel social, hasta quienes se pueden permitir acudir a un buen restaurante o disfrutar de una comida sana y equilibrada en casa, parecen decidirse por la opción del fast food como la mejor alternativa para satisfacer sus necesidades.

Parece que se disfruta más con un menú compuesto por la típica hamburguesa, las patatas fritas y una bebida gaseosa. Las grandes compañías del fast food deben estar frotándose las manos ante la situación económica que se está viviendo en todo el mundo, basta con dar un vistazo a los informes gananciales de los últimos seis meses para darse cuenta de ello, además, las previsiones de ventas auguran muy buenos números para los próximos meses.

Según el informe que ha facilitado Research International, el promedio de consumo de menús de comida rápida se ha visto incrementado notablemente, el mes pasado, hasta el 57% de la población estadounidense acudió a disfrutar de uno de los menús que ofrece la compañía McDonald’s. Otra opción sería disfrutar de una dieta saludable en un Subway, restaurantes de comida rápida que ofrecen opciones más saludables donde también se ofrecen como ventajas la rapidez del servicio y el precio más reducido, sin embargo, no pueden competir con los precios que ofrecen los fast food.

Es evidente que la crisis alimentaria complica la posibilidad de disfrutar de una dieta sana y equilibrada, posiblemente los informes que se proporcionen en sucesivos meses mostrarán un incremento más notorio del consumo del fast food de precio reducido, algo que va a repercutir seriamente en todos los pasos que se habían dado hasta el momento para mejorar la alimentación de los estadounidenses.

Pero esta situación no es exclusiva de Estados Unidos, posiblemente en otros países se esté también incrementado el consumo de comida rápida, sería interesante conocer un informe actual sobre el consumo de fast food en España y cuál es su crecimiento.

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