Los citricultores valencianos plantean un paro general

naranjas de Valencia

Los citricultores valencianos plantean un paro general y el motivo es el mismo de los últimos años, el precio de los cítricos está por los suelos, claro que no para los consumidores, sino para los productores. La situación ha tocado fondo y las medidas que se plantean son extremas, un paro generalizado podría dejar sin trabajo a más de 67.000 personas que trabajan directamente en la recolección de naranjas y mandarinas, aunque también afectaría a otros sectores que dependen de los cítricos para desarrollar su actividad. Hay que añadir el resentimiento del mercado, que provocaría nuevas oscilaciones en los precios que pagaría el consumidor.

Los citricultores continúan acumulando pérdidas y tal y como declaraban el pasado año, es preferible dejar perder los frutos en el árbol que recogerlos, ya que cuesta más la mano de obra y los cuidados proferidos a los cultivos que lo que perciben por los frutos. Podemos poner como ejemplo el precio que se refleja en los limones en el IPOD del mes de octubre, a los productores se les pagaba 0,32 euros el kilo y se vendían a los consumidores a 3,52 euros el kilo, un 653% en el diferencial porcentual de origen/destino. Lo mismo ocurre con el resto de cítricos, aunque parece que la situación se ha agravado y los intermediarios fuerzan precios todavía más bajos, la diferencia en algunos casos se llega a situar en un 900%, no es extraño que planteen un paro general.

Los agricultores manifiestan que han aguantado precios ridículos durante varios años demostrando así el compromiso agrario, pero ha llegado el momento en el que la economía se hundido y ya no se puede soportar la situación. Ésta es bastante dramática, ya que el paro de este sector puede traer graves consecuencias para todos, entre otras cosas se le podría dar alas a los cítricos de otros países, por ejemplo Marruecos. Recordemos que no hace mucho conocíamos que la Unión Europea pretendía dar luz verde a las naranjas de Marruecos y eliminar cualquier restricción que pesara sobre este producto.

Ya llevamos varios meses viendo a través del IPOD, el indicador creado por la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), la CEACCU (Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios) y la UCE (Unión de Consumidores de España), las abrumadoras diferencias entre los precios que perciben los agricultores y los precios que pagamos los consumidores, es evidente que no se puede tensar tanto la cuerda, al final se rompe irremediablemente.

De qué sirve que se suscriban acuerdos como el de la central de compras de frutas y hortalizas del grupo Auchan (Alcampo y Sabeco) y el Consejo Regulador IGP Cítricos Valencianos para comercializar 7.700 toneladas de naranjas y clementinas certificadas en toda la red nacional, se quiere potenciar el consumo nacional pero ¿el precio que hay que pagar es que los productores reduzcan aún más sus posibles ganancias mientras los consumidores pagamos seis veces más su valor?

Se exigen soluciones rápidas, que éstas no se apliquen cuando la fruta ya se encuentre en el suelo, tampoco sirven las promesas que no se han cumplido, las nueva ya no servirán para frenar las intenciones de los citricultores de la Comunidad valenciana. Se solicita transparencia en los precios que recibe el agricultor y los que paga el consumidor, se pide la instauración del seguro de renta agraria para preservar la economía de los agricultores.

Realmente es un tema complicado que además se encuentra agravado por la crisis económica, esperemos que se logren aplicar medidas que satisfagan a los agricultores, de lo contrario nos veremos obligados a comer naranjas de otros países y deberemos pagarlas a precio de oro ante el argumento de la falta de producto.

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