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El futuro de la comida I

El futuro de la comida es un documental muy interesante que nos muestra los cambios que se han producido y que se están produciendo con respecto a los alimentos, trata también cuestiones que nos preocupan en la actualidad, la biotecnología y la patente de alimentos. Hemos perdido miles de variedades de alimentos, la mayoría han desaparecido como parte de la selección industrial, es decir, eran especies alimentarias que no reunían los requisitos de productividad que buscan las empresas. Como ejemplos, el documental cita que hace tan sólo 200 años en Estados Unidos se cultivaban hasta 7.000 tipos de manzanas distintas, hoy en día apenas se cultivan algunas decenas de variedades.

Lo mismo ocurre con la mayoría de alimentos con los que se ha abastecido la humanidad, el futuro de la comida parece incierto ante esta drástica reducción. Podemos citar por ejemplo el post Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, en él mostrábamos que la riqueza alimentaria ha sido diezmada por la industrialización. De las miles de especies vegetales con las que el ser humano se podía alimentar en la antigüedad, actualmente tan sólo se utilizan 150 variedades, para afinar más hay que decir que el 70% de los alimentos que consumimos se producen solamente con doce especies vegetales y cinco animales. Por esta razón alabamos la labor que realiza el movimiento Slow Food, recuperar alimentos y ponerlos nuevamente en la mesa del consumidor es uno de los aspectos que contempla esta organización.

El siglo XX fue decisivo, la agricultura experimentó grandes cambios en la llamada revolución verde, el desarrollo de nuevos fertilizantes e insecticidas como por ejemplo el DDT, la incorporación de la selección genética, las nuevas técnicas de regadío, etc., prometían cambios significativos como mayores producciones, precios más reducidos y mayores opciones de disponibilidad alimentaria.

La verdad es que el planteamiento inicial era muy interesante, ya que estaba enfocado a reducir el hambre en el mundo, de hecho, a partir de ese momento comenzó a incrementarse la producción pero sólo se utilizaban unas pocas variedades de alimentos, los denominados monocultivos, grandes plantaciones de una sola especie vegetal que termina irremediablemente desgastando los nutrientes que contiene el suelo. Se han originado varias catástrofes agrarias, por poner un ejemplo, de las 5.000 variedades de patatas que se cultivaban en todo el mundo, hoy la mayor parte de los cultivos están centradas en cuatro variedades, la mayoría de las restantes han sido abandonadas y se han extinguido por no resultar rentables industrialmente.

Los monocultivos dieron paso a un vacío ecológico que enfermedades e insectos podían explotar, una uniformidad genética que ha desembocado en una vulnerabilidad que sólo se puede atajar con insecticidas. Comenzó un círculo vicioso, cuanto más insecticida se utilizaba, más se necesitaba, por otro lado el desgaste de nutrientes obliga a un aumento del uso de los fertilizantes, de su uso se derivaron otros problemas, especialmente la contaminación que afecta a la salud humana y del medio ambiente, aunque también hay que nombrarlos como elementos que han encarecido los alimentos.

Aparece en escena el famoso Roundup de Monsanto en la década de los 70, un eficaz herbicida cuyo principal componente activo es el glifosato y actualmente el más utilizado de todo el mundo. El siguiente paso fue la revolución de la ingeniería genética y la posibilidad de modificar los alimentos gracias a las nuevas tecnologías genéticas, la carrera de los alimentos transgénicos había comenzado con fuerza de la mano de Monsanto. De este modo, la empresa que suministraba el potente herbicida también suministraba semillas modificadas genéticamente que pudieran soportar la acción del Roundup, sin duda, un negocio redondo.

En el documental nos muestran que hace tan sólo unos años, el herbicida unicamente se utilizaba cuando era necesario y en pocas ocasiones, actualmente todos los cultivos son rociados con él. También hay que añadir que ahora los alimentos, como puede ser el maíz bt, actúan como herbicida siendo la propia planta productora de éste y eliminando los insectos que la puedan atacar. El resultado es un añadido de nuevos elementos químicos a los alimentos, irremediablemente no sólo han sufrido la revolución industrial en el cultivo, también están sufriendo una revolución genética y molecular sin precedentes.

Patentar los alimentos se ha convertido en otro objetivo de importancia para compañías como Monsanto y la razón de ello es bastante simple, monopolizar y lograr mayores beneficios económicos. Un dato curioso, la industria de los insecticidas (Monsanto) comenzó a comprar a la industria de las semillas, cientos de empresas de semillas han sido adquiridas por Monsanto, también se ha hecho con miles de patentes, semillas transgénicas y semillas convencionales, un modo de dominar el mercado y garantizar el beneficio económico.

Las semillas transgénicas y las futuras generaciones que puedan derivarse de ellas, son de una propiedad privada, pero de la compañía que las patentó, en este caso Monsanto. En esta segunda parte podemos conocer los problemas de las semillas transgénicas y cuáles son sus problemas y consecuencias. Resulta asombrosa la historia e incluso se puede tachar de escandalosa, en ella conocemos que en unos terrenos de cultivo pueden aparecer plantas transgénicas de colza traídas por distintos motivos que nada tienen que ver con el propietario de las tierras y cómo Monsanto puede reclamar por ello y denunciar que se está utilizando algo de su propiedad.

No resulta relevante cómo las semillas transgénicas han llegado a los campos, en cambio sí importa que el agricultor las haya dejado crecer. Toda la información recogida en esta parte del documental la conocíamos también en el post Semillas transgénicas, sus problemas y consecuencias.

Las especies de nuestro planeta han tratado a lo largo de millones de años mecanismos que les protegieran de la invasión de ADN extraño, este es un muro que sortea la ingeniería genética otorgando un nuevo rasgo genético a la especie que se manipula. En realidad el nuevo rasgo puede influir en múltiples rasgos, ya en 1975 se realizó una conferencia relacionada con la investigación genética y los transgénicos, los investigadores indicaban que no se sabía la clase de riesgos que las modificaciones traerían, ya que ni existían estudios ni pruebas.

Las plantas transgénicas se reproducen, una vez liberadas no se pueden controlar, nos remitimos al ejemplo proporcionado en la segunda parte del documental sobre la colza transgénica. La posible contaminación genética es un hecho y muchas de las barreras que se utilizan para evitarla no resultan eficaces, basta recordar el post alimentos transgénicos en España, consecuencias reales.

La ingeniería genética es una revolución dentro de la alimentación, es una tecnología de invasión celular propia de virus y bacterias, un ejemplo sería la bacteria inmune al herbicida Roundup utilizada por Monsanto para introducir sus características genéticas en las semillas. El siguiente paso es utilizar material genético de la bacteria E. Coli en la bacteria inmune al herbicida, ese material genético permite traspasar la barrera defensiva de las plantas del maíz que se han de modificar genéticamente. De hecho existen también otros métodos para obligar a las plantas a aceptar el ADN extraño.

Se utilizan distintos virus y bacterias para modificar los alimentos, como sabemos, estos microorganismos son peligrosos y por tanto las manipulaciones son susceptibles a la desconfianza. Resulta sorprendente conocer cuántas modificaciones se han de realizar y cómo la comida se convierte en comida de laboratorio, a más cantidad de material genético utilizado, mayores son las posibilidades de que se produzcan interacciones impredecibles.

Los alimentos transgénicos están introducidos desde hace algunos años en nuestra dieta, gracias a numerosas organizaciones que han analizado los alimentos, hemos podido tener constancia de las manipulaciones y de los posibles riesgos que conlleva la ingesta de determinados alimentos. Se trata de nuevas estructuras genéticas que han sido aceptadas y consideradas como seguras y esto no se puede considerar así, ya que se trata de nuevos organismos nunca antes contemplados en la alimentación.

En la siguiente entrega conoceremos más detalles sobre el camino labrado por los alimentos transgénicos y los cambios y efectos producidos en el mundo. Para concluir esta primera parte de El futuro de la comida, citamos un curioso comunicado realizado en 1998 por uno de los directivos de Monsansto.

“Monsanto no debería tener que avalar la seguridad de los alimentos biotecnológicos, lo que nos interesa es vender el máximo posible. Garantizar la seguridad es trabajo de la FDA (Food and Drug Administration, Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos)». ¿Dice mucho de la empresa verdad?

En el Futuro de la comida II podremos conocerlos los problemas asociados a la biotecnología y concretamente con los productos transgénicos desarrollados por la empresa Monsanto.

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