Agua del grifo embotellada

Tap´d NY. Purified New York City tap water

A pocas personas se les ha ocurrido vender agua del grifo embotellada, quizá la idea pueda parecer absurda y pocos apostarían por un negocio así. Sin embargo, en el llamado país de las oportunidades embotellar agua del grifo puede resultar mucho más que rentable, es el caso de Craig Zucker, un habitante de la ciudad de Nueva York que hace unos meses tuvo la brillante idea de vender agua del grifo embotellada, la Tap´d NY. Purified New York City tap water.

El agua que se comercializa proviene de la red de abastecimiento de agua potable de Nueva York, agua que según se dice es una de las mejores del mundo en lo que se refiere a aguas del grifo. Craig Zucker contaba con varias ventajas a su favor para que el negocio pudiera ser viable, pero quizá la más significativa era que se promovía el consumo de agua del grifo, mucho más respetuosa con el medio ambiente que las aguas embotelladas.

Esto es algo que las autoridades de Nueva York han estado impulsando, promocionar el agua del grifo y olvidarse de aquellas aguas embotelladas cuya industria genera una gran cantidad de residuos y derroche de agua.

Sería interesante tener en cuenta los datos de consumo de agua embotellada en el mundo y la información mostrada en el post Denominación de las aguas para darse cuenta que la idea de Craig Zucker ha terminado siendo más que brillante y así se refleja en sus cifras. Este emprendedor comercializa su agua del grifo embotellada Tap´d NY. Purified New York City tap water a poco más de un euro, resultando la botella unos céntimos más barata que cualquier otra agua embotellada de marca.

El agua simplemente sufre un proceso de purificación denominado osmosis inversa y el nivel de producción o embotellado se sitúa en 100 botellas por minuto. En poco tiempo ha logrado vender 50.000 botellas de agua y ya cuenta con una red de distribución de unos 75 establecimientos en la ciudad. Resulta sorprendente saber que los neoyorkinos han aceptado muy bien la iniciativa y la idea de otorgar al agua del grifo de Nueva York un aspecto mucho más atractivo embotellándola y etiquetándola no ha pasado desapercibida.

Craig Zucker explica que una de las pegas que podía poner una entidad financiera a la hora de conceder el préstamo para adquirir la embotelladora, el material y todo lo necesario, sería ¿por qué la gente pagaría por algo que puede obtener de forma gratuita?, la respuesta es sencilla, en Nueva York faltan fuentes y los americanos están acostumbrados a ir a cualquier sitio con comida y bebida, proporcionarles el agua que tanto les gusta embotellada es algo que no dejan pasar, además se ahorran unos céntimos frente al resto de aguas embotelladas.

Os recomendamos leer la entrevista de la publicación digital Gothamist de hace unos meses, no tiene desperdicio alguno. Todo sea que a alguien se le ocurra empezar a embotellar y comercializar otra de las aguas públicas de gran calidad, las aguas de Madrid, por ejemplo. Es evidente que el agua es el negocio del siglo XXI, sea embotellada, del grifo, etc.

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