Fresas y fresones

Aunque generalmente se habla de fresas, más del 90% de lo que se ofrece en fruterías y supermercados son fresones, y es que hay diferencias, principalmente se puede decir que la fresa es silvestre y el fresón es de cultivo. Conoce aquí más detalles de esta fruta, sus variedades, su composición nutricional, cómo conservarlas, cómo prepararlas para comer o para incluirla ene recetas, etc.

Las fresas y fresones son como un anuncio de la primavera, su atrevido color, su forma de corazón y su fragancia nos seduce. Estos pequeños frutos de la planta perenne del género Fragaria, cuenta con más de 20 especies y muchas variedades fruto de la hibridación.

Las fresas y fresones derivan de la fresa salvaje (Fragaria vesca), pero una vez que se emprendió el cultivo y se realizaron cruces, se ganó en tamaño pero se perdió en aroma y sabor. Las conocidas como fresas silvestres o fresas del bosque son la Fragaria vesca y la Fragaria moschata (ambas nativas de Europa), aunque son de cultivo, siguen conservando su pequeño tamaño y su consumo está destinado al sector gourmet.

Cuando se descubrió la variedad chilena F. chiloensis y la americana F.virginiana, ambas con un tamaño importante y que fueron trasladadas a Francia, un híbrido accidental de las dos especies sorprendió gratamente, igual que otras variedades e híbridos que han surgido y a los que se les ha dado el nombre científico para indicar que es un híbrido de F. X ananassa.

Actualmente se cultivan fresones en varios países destacando España, Italia, Estados Unidos e Israel. En nuestro país, Huelva tiene el 65% del volumen de cultivo, la fresa y el fresón de Huelva tienen una calidad reconocida siendo de las preferidas en nuestro país y también en el extranjero, donde se exportan, no sólo los frutos de Huelva, también los de Extremadura, de Valencia o la comarca del Maresme (Barcelona).

Todos conocemos las cualidades organolépticas de las fresas y los fresones, frutos carnosos, jugosos y dulces, con un punto de acidez dependiendo de la variedad, su forma de corazón y su color rojo intenso, que puede ser más rosado o anaranjado también dependiendo de la variedad, conquista a los paladares en su degustación, sea en fresco, en batidos, en mermeladas, en postres elaborados e incluso como ingrediente en platos salados.

La campaña de la fresa y el fresón es amplia, desde febrero-marzo hasta mayo-junio. Son quizá los meses de abril y mayo cuando se encuentran en su mejor momento, con frutas más sabrosos y dulces. Aunque actualmente podemos encontrar fresas y fresones de invernadero todo el año, pero no son ni por asomo de la misma calidad.

La variedad más consumida es la californiana Camarosa, siendo un 98% del cultivo temprano onubense, después están la Reina de los Valles, la Selva, la Tudla, la Carisma, la Oso grande y la Cartujo entre otras.

Debemos aprovechar la temporada de fresas y fresones, además de ser una fruta exquisita, sus propiedades nutricionales son muy importantes, pocas calorías (unas 35 kcal. por cada 100 gramos), mucha agua (85%), hidratos de carbono (fructosa, glucosa y xilitol) y son ricas en vitamina C y vitamina P o flavonoides (antocianos), también proporciona vitamina E y folatos, y minerales como el potasio, el magnesio o el calcio, y naturalmente fibra.

Debido a su contenido en salicilatos, las personas con alergia a la aspirina (ácido acetilsalicílico) pueden tener reacciones cutáneas tipo urticaria. También deberán controlar su consumo las personas con dietas específicas que deban controlar la ingesta de potasio.

Su escaso contenido en pectinas hace que en muchas ocasiones, a la hora de elaborar confituras o mermeladas de fresas, se agreguen frutas con más pectina o pectina preparada, ya que ayuda a proporcionar a esta preparación su textura gelificada.

La mejor forma de disfrutar de las fresas y los fresones es comprarlos o recolectarlos cuando están en su punto de madurez, ya que no mejoran una vez fuera de la planta. Su conservación no es larga, deben consumirse como mucho a los dos o tres días, pues su fina piel, como conocemos, cubierta por las semillas, hacen de fresas y fresones un fruto perecedero.

Para una mejor conservación de las fresas conviene guardarlas en el frigorífico a unos 4º C, y sacarlas una hora antes de su consumo para apreciar todas sus virtudes. No se deben lavar hasta que no se vayan a consumir, no sumergirlas en agua para no perder su sabor ni retirar el peciolo antes de lavarlas.

Recetas culinarias con fresas y fresones hay muchas, ¿quieres compartir las tuyas?

Foto | Becca

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