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Las abejas y la miel (III)

Abordamos la última parte de Las abejas y la miel (III), un interesante documental que nos ha permitido conocer con un poco más de profundidad el mundo de la apicultura y la producción de miel. En Las abejas y la miel (II) podíamos ver cómo los apicultores controlan la población de abejas reina y cómo creaban o mantenían las colmenas, al comenzar la estación otoñal se procedía a la “cata de alzas”, los paneles donde se encuentra la miel que las abejas han elaborado.

Los apicultores proceden a realizar un cálculo sobre la producción de miel que pueden recolectar de cada colmena, ya que deben dejar la cantidad suficiente para que las abejas puedan alimentarse durante el invierno, en caso contrario se pondría en peligro la supervivencia de la colonia y la producción de miel para la próxima temporada. Si la colmena no ha producido suficiente miel, los apicultores deberán alimentar a las abejas durante el periodo invernal. Cada colmena podrá disponer como mínimo de unos 10 kilos de miel, si existe un gran excedente de miel en una de las colmenas se puede utilizar parte para alimentar a las colmenas que no han producido suficiente miel.

Se van retirando las alzas y nos explican la organización de toda la colmena y dónde se distribuyen las crías, el polen y la producción de miel. Tal y como se retiran todas las partes de una colmena, deben volverse a colocar en el mismo orden respetando la organización realizada por las abejas. Los apicultores enfatizan en no escatimar reservas de miel, ya que de ellas dependerán las colmenas durante el invierno y se garantizará la continuidad de las colonias.

Una vez recogidos los paneles que contienen la miel, se trasladan a la cooperativa y se procede al pesado y al control de su calidad. El siguiente paso es la introducción de los paneles en la máquina desoperculadora, responsable de remover los opérculos de las celdillas del panal, es decir, la cera con la que han sellado cada celdilla que contiene miel. La desoperculadora elimina la cera con unos cepillos que giran a gran velocidad (aunque esto dependerá del tipo de desoperculadora, ya que también las hay que utilizan cuchillas). En el caso de que no se haya eliminado la cera en su totalidad, se procede a la extracción manual con una cuchilla.

Una vez retirada la cera, será más fácil escurrir la miel, para ello cada panel se coloca en una maquina extractora centrifugadora, la miel sale despedida contra las paredes de la cuba de acero y resbala hasta el fondo. La operación de centrifugado se realiza en dos direcciones para facilitar la completa extracción de la miel, una vez escurridos los paneles se procede al decantado, ya que están mezclados restos de cera y miel, la decantación se realiza a través de un filtro que retiene gran parte de la cera contenida.

Todos estos procesos se realizan a una temperatura adecuada que permite la fluidez de la miel y que no pierda sus propiedades. Varias cámaras de decantación permiten finalmente obtener el producto final. La miel pasa a otra centrifugadora, es el último paso para eliminar los restos de impurezas, la miel es lanzada nuevamente por efecto de la centrifugación hacia las paredes de acero inoxidable quedándose en el centro las impurezas. La miel es almacenada en los denominados maduradores (depósitos de acero inoxidable) hasta su distribución, se procede al llenado de tarros de cristal, algo que garantiza su calidad hasta el momento de ser consumida.

Como dicen en el documental Las Abejas y la miel de Canal Patrimonio, es un trabajo artesanal y más duro de lo que podemos imaginar, la apicultura merece admiración y valoración del producto, recordemos que gracias a las distintas técnicas y floraciones podemos disfrutar de una gran variedad de mieles con sabores y texturas específicas, miel de aguacate, miel de azahar, miel de romero, tomillo…

Actualización
Las abejas y la miel (I)
Las abejas y la miel (II)