Elaboración de aceite vegetal

A través de este vídeo podemos conocer la elaboración de aceite vegetal mediante el prensado en frío, es decir, sin superar los 40º C. Como sabemos, el aceite vegetal se obtiene a partir de distintas semillas o partes de una planta en la que se acumula el compuesto orgánico. El aceite vegetal se puede obtener de las aceitunas, del arroz, de las nueces, las avellanas, el maíz, la colza, las semillas de amapola, las pepitas de uva, los cacahuetes, etc., en este caso conoceremos cómo se extrae el aceite vegetal de las semillas de girasol.

Las semillas de girasol son una variedad de fruto seco que comprende diferentes variedades, según su clase se destina a la alimentación humana o animal. Las pipas de girasol son un alimento rico en minerales y destacan especialmente por su alto contenido en magnesio, fósforo y vitamina E. En este caso, para la transformación de aceite vegetal se utiliza el prensado en frío para extraer el zumo y obtener un producto de mejor calidad, más claro, más aromático y con mejores propiedades nutricionales.

En el documental se especifica que este proceso no lo llevan a cabo los grandes fabricantes, éstos utilizan disolventes y prensas de gran presión que generan temperaturas superiores a los 40-45ºC, el resultado es que con este proceso industrializado no se asegura la estabilidad molecular de los ácidos grasos poliinsaturados y se obtiene un aceite más oscuro con cualidades organolépticas y nutricionales inferiores.

Las semillas son colocadas en una prensa de baja presión, por lo que no se superará la temperatura indicada y la extracción se realizará en frío. Velocidad, presión y temperatura son valores que se supervisan exhaustivamente, según podemos saber a través del documental, el calor generado al aplastar las semillas hace que los operarios controlen la velocidad y la presión para no superar los 40ºC.

La prensa utilizada se denomina prensa de husillo, un sistema de prensado que trabaja como si fuera un tornillo enroscándose, dependiendo del tipo de semillas a prensar, el husillo puede alargarse o acortarse para proporcionar mayor o menor presión. Poco a poco el zumo obtenido del prensado se recoge en un depósito de acero inoxidable, cada 100 kilos de semilla producen 38 litros de aceite, con otros sistemas de prensado se obtendrían más litros, pero como ya hemos dicho, con una calidad mucho más reducida.

Aceite de semillas de girasol

Por un extremo de la prensa aparecen los residuos del prensado, estos se utilizarán en la elaboración de piensos para animales, no ocurre como con el aceite de oliva lampante, recordemos que es un aceite que se obtiene del material (aceitunas) que ya había sido prensado y que vuelve a someterse a un segundo prensado para exprimir al máximo su jugo. Los desechos del prensado de las semillas de girasol se controlan periódicamente para garantizar que el calor no supera la temperatura adecuada, si así ocurriera, se procedería a abrir la boca de salida de los desechos para reducir el calor del interior de la prensa.

Podemos ver que en la transformación de aceite de vegetal, el producto obtenido es bastante oscuro, dista mucho del resultado final. El siguiente paso es bombear el aceite obtenido a través de un sistema de filtrado para eliminar impurezas, posteriormente un sistema de filtros de tela clarifican aún más el aceite eliminando cualquier residuo de las semillas. El proceso se repite varias veces hasta que se logra obtener un aceite limpio y claro. Hablamos del aceite vegetal de semillas de girasol, de soja, etc., pero ocurre lo mismo con el aceite de oliva, el prensado en frío ofrece un aceite de oliva de mejor calidad. Un prensado en caliente necesita mayor refinamiento y por tanto se pierden valores nutricionales y organolépticos.

Sea el tipo de aceite que sea, la elaboración de aceite vegetal mediante el prensado en frío siempre será la opción más acertada, cada tipo de semilla encierra sus secretos y complicaciones, un aceite de semillas de lino o cáñamo encierra más complicaciones al ser más sensibles al calor. Otros aceites, como el aceite de colza o el aceite de sésamo, no son tan susceptibles al calor y pueden trabajarse mucho mejor en un sistema de prensado en frío. Como contrapartida, este tipo de aceites de prensado en frío deben manipularse con cuidado extremo ya que al no contener conservantes u otros aditivos, la exposición al aire los oxida y los estropea con más facilidad.

Los aceites son sensibles a la luz, por ello el envasado se realiza en botellas oscuras que ayudan a preservar el contenido. El documental otorga mayor valor a la pequeña producción y al prensado en frío, las razones son bastante obvias.

Foto | rkramer62

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