Decálogo de la sopa

Vichyssoise de alcachofas y aceitunas crujientes

La Fundación Dieta Mediterránea ha lanzado una recomendación referente a la alimentación sana, nutritiva y equilibrada, consumir sopa al menos cuatro veces por semana, y para hacernos un resumen de los beneficios de este alimento, nos ofrece el Decálogo de la sopa, diez razones por las que debemos incorporar la sopa en nuestra dieta habitual.

Esta iniciativa de la Fundación Dieta Mediterránea tiene como finalidad fomentar la buena alimentación de los ciudadanos recuperando la cocina tradicional, volviendo a los platos de cuchara, no sólo sopas, también los guisos de carne, pescado, legumbres, etc. Destacan la importancia de tomar sopa como primer plato, cuatro veces o más a la semana por los motivos que podréis leer a continuación en el Decálogo de la Sopa. Puede levantar sospecha que este decálogo esté realizado con la colaboración de Gallina Blanca, pero quedémonos con los consejos nutricionales al margen de marcas comerciales, y aboguemos por las elaboraciones caseras.

Cierto es que el ritmo de vida actual impide a muchas personas pasar tiempo en la cocina para elaborar los guisos tradicionales, pero también sabemos que todo es cuestión de organización, y que además de recetas a fuego lento para platos de cuchara, también hay días en los que una verdura al vapor y una pieza de carne o pescado a la plancha no nos va a llevar más de media hora de cocina.

Por nuestra parte, vamos a participar también en la promoción del consumo de sopa en estos meses que tan bien sientan al cuerpo (además de las ya recomendadas doce recetas de sopa) reconfortándonos además de alimentándonos. Haremos caldos distintos para servir diferentes tipos de sopa, aportaremos consejos para dedicar un día a la preparación de caldos y poder disfrutar de ellos toda la semana. Habrá caldos de elaboración prolongada y también de elaboración rápida, y esperamos que vosotros también nos contéis cómo es vuestra dieta en relación a los platos de cuchara.

Decálogo de la Sopa

1. Forma parte de la tradición culinaria universal y mediterránea. Su origen data del 500.000 a.C cuando el hombre descubrió el fuego y empezó a sumergir los alimentos en agua caliente para que se ablandaran antes de ingerirlos. Fue así como nació la sopa, una preparación culinaria que se empezó a consumir en el Mediterráneo desde el siglo I, siendo muy popular en la Edad Media hasta hoy.

2. Contribuye a una alimentación variada. Con pescado, carne, arroz, hierbas aromáticas, ajo, verduras… La combinación de los alimentos hace de la sopa un alimento versátil y equilibrado. En la sopa podemos introducir todos los alimentos de la Dieta Mediterránea, combinados de forma idónea y en cantidades reducidas, contribuyendo así a una dieta equilibrada, variable y saludable.

3. Hidrata el organismo y ayuda a recuperar los minerales esenciales. La sopa es un alimento que contribuye a la ingesta de líquido, cubriendo así las necesidades de hidratación y recuperar los minerales perdidos para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

4. Es un alimento económico y sobrio. Tradicionalmente la sopa ha sido la forma más corriente de alimentación de gente de escasos recursos económicos. La idiosincrasia de la sopa permite aprovechar el líquido de cocción de vegetales, añadir ingredientes que se tengan a mano y de esta forma abaratar el coste de la sopa, obteniendo un plato abundante y nutritivo.

5. Rica en vitaminas y minerales. La sopa favorece el aprovechamiento de los micronutrientes – vitaminas y minerales – que se hallan en vegetales, carnes y pescados utilizados en su elaboración.

6. Tiene un gran poder saciante. La sopa favorece la sensación de saciedad, reduciendo así la posible ingesta de otros alimentos, lo que se traduce en una disminución total de energía y permite mantener un buen control de peso.

7. Es fácil de digerir. Al calentar a altas temperaturas los alimentos que se incluyen en la sopa, éstos se ablandan y son más fáciles de digerir. Es por ello que resulta un alimento ideal para los niños a los que les introduce alimentación sólida y personas mayores que en ocasiones tienen problemas de este tipo.

8. Es un alimento sano y seguro. En el proceso de elaboración de la sopa sometemos los alimentos y el agua a temperaturas de 100ºC (punto de ebullición) destruyéndose así los microorganismos comunes a carnes, aves y vegetales crudos. Ello nos proporciona una total higiene y seguridad por la eliminación de posibles bacterias de los alimentos que la componen.

9. Se puede consumir todo el año. La sopa es un alimento tradicionalmente asociado al invierno, sin embargo, podemos tomarla todo el año. La estacionalidad de los diversos ingredientes nos permite elaborar sopas sabrosas, variadas y adecuadas a la temporalidad, aprovechando lo mejor de cada temporada.

10. Buena para todas las edades, embarazadas y deportistas. La sopa nos permite alcanzar parte de las recomendaciones diarias nutritivas en cada una de las etapas de la vida – niños, adultos y en personas mayores – y también es muy recomendable para embarazadas y deportistas.

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