Bocconcini con rúcula, mostaza y piñones

Bocconcini con rúcula, mostaza y piñones

Los Bocconcini con rúcula, mostaza y piñones es la primera idea que os traemos para servir un aperitivo con estos pequeños bocados de queso, bueno… pequeños según se mire, pues a pesar de ser más pequeños que una bola de mozzarella normal, los que nosotros tenemos son del tamaño de un huevo, por lo que dan para dos o tres sabrosos bocados.

La degustación de estos Bocconcini con rúcula, mostaza y piñones es exquisita, combina texturas y sabores, resulta fresco y satisfactorio, esperamos que os animéis a probar esta receta y nos comentéis que os parecen, para nosotros es un nutritivo aperitivo o tapa para disfrutar cualquier día.

Ingredientes (4 comensales)

  • 4 bocconcini (del tamaño de un huevo)
  • 40 gramos de rúcula y hojas de mostaza roja
  • 10 gramos de piñones
  • 4-5 anchoas
  • 1 diente de ajo
  • 4 pimientos del piquillo
  • 4 tostadas finas
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal.

Elaboración

Pela el diente de ajo y pícalo bien pequeño, limpia bien las hojas de rúcula y mostaza (se encuentran de cuarta gama, embolsadas y listas para consumir), que estén además bien secas. Si las anchoas están muy saladas, acláralas un poco con agua y sécalas bien.

Bocconcini con rúcula, mostaza y piñones

Abre los bocconcini por la mitad para ponerle el relleno en cuanto esté preparado. Corta el extremo más ancho de los pimientos del piquillo para que tengan un tamaño igual que el del queso.

Pon un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una sartén y dora los ajos con los piñones, cuando empiecen a tomar color, retira la sartén del fuego e incorpora la mostaza y la rúcula, mezcla bien para que se impregne del aceite y la anchoa que se habrá deshecho, además las hojas frescas perderán volumen y será más fácil rellenar las pequeñas bolas de queso.

Emplatado

Dispón como base la tostada, coloca sobre ellas los bocconcini abiertos y rellénalos primero con el pimiento y a continuación con la rúcula, la mostaza y los piñones. Cubre con la parte superior del queso y adereza con una gota de aceite de oliva y sal si lo consideras necesario, según como estén las anchoas. Sirve enseguida, aunque os recomendamos darle un golpe de calor para que el queso se temple (no que se caliente) y ¡buen provecho!

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