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Empanar a la inglesa

Empanar a la inglesa es una técnica que la mayoría realizamos en alguna ocasión, no conviene hacerlo a menudo porque el método de cocción final suele ser la fritura (aunque también se puede hornear), y como sabemos, los fritos debemos consumirlos ocasionalmente si queremos llevar una dieta sana y equilibrada.

Son muchos los alimentos que podemos empanar a la inglesa, por ejemplo unas croquetas, filetes de pescado, filetes de pollo, nuggets, berenjenas, etc. Como véis, no vamos a descubrir una técnica de cocina nueva, pero sí queremos matizar algo sobre cómo empanar a la inglesa, lo que en muchos casos se conoce simplemente como empanar o rebozar.

Aunque hay muchas combinaciones para empanar o rebozar alimentos, siendo cada vez más habitual variar tipos de harina para ganar en color, sabor y textura (como lo que proporciona el rebozado con harina de garbanzo), añadir frutos secos picados o semillas… quizá una de las más utilizadas sea la de pasar los alimentos por harina, después por huevo batido y finalmente por pan rallado, pues sólo falta un detalle para que esta técnica se denomine empanar a la inglesa.

Dicho sea de paso que empanar a la inglesa no quiere decir que sea una técnica de cocina inglesa, sino que el alimento que se va a rebozar con pan rallado debe pasar antes por la denominada salsa inglesa para fritura, siendo la base de esta preparación el huevo batido.

La inglesa para empanar es la mezcla de huevo batido con aceite (puede ser de oliva o girasol, según gustos) y en ocasiones con un poco de agua, leche o cerveza, además de especias como la pimienta o la mostaza y un poco de sal.

El resto de la elaboración de un alimento empanado ya lo conocéis, después de pasarlo por la harina, la inglesa y el pan rallado (si se pasa dos veces por la inglesa y el pan el resultado es mucho más crujiente), ya está a punto para sumergirlo en aceite caliente para que se fría. Y no dejéis de probar algunos de vuestros rebozados hechos en el horno, se reduce el contenido en grasas y también se disfruta de una superficie crujiente y un interior jugoso.

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Ya hay 4 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  • ElCocinillas

    Me da que si la susodicha salsa es inglesa, la receta original debe ser con mantequilla, porque allí el aceite de oliva se toma más bien con cuentagotas y a precios desorbitantes. En cambio las grasas animales las llevan a la orden del día en su cocina (la poca que hacen en mi experiencia)

  • Elena

    Nunca le he echado nada al huevo de empanar, pero lo probaré. Lo que hago es empanarlos con antelación y dejar que reposen ya que de esa manera aguanta más sin caerse esa capa crujiente.

  • Tienes razón en lo que comentas ElCocinillas, les encanta la mantequilla, aunque hasta lo que conocemos nosotros lo hacen (o hacían) con aceites vegetales.

    Elena, pruébalo y nos comentas qué te parece 😉

    Saludos

  • vruz

    La técnica del rebozado — como bien dices — lejos de ser inglesa es probablemente italiana, como la que se usa en la cotoletta parmigiana, que después heredaron en Austria — el famoso schnitzel — y de ahí se ha extendido a varios países con influencia germánica.

    En Argentina y Uruguay existe en casi idéntica forma en la «milanesa», cuando se sirve con huevos fritos montados encima se le llama «a caballo». (se cree que era el «fast food» de siglos pasados, para comer «a la carrera»)

    Cuando se le agrega queso, jamón y tomate y después gratinada, se le llama «milanesa napolitana» (no porque provenga de Nápoles, sino porque la historia cuenta que la «inventó» un inmigrante italiano de apellido Nápoli)
    Generalmente con papas fritas aunque a veces hay quienes prefieren ensaladas. (frecuentemente dados de zanahoria y papas con arvejas, y a veces otras cosas, con mayonesa)

    No hay restaurante «de barrio» en Buenos Aires o Montevideo que no la sirva en alguna forma. Cuando es presentada en un sandwich, generalmente se le agrega lechuga, tomate y huevo –como mínimo–, y se le llama «milanesa al pan».

    Por supuesto existen herejías y restaurantes de autor que pretenden elevarla a la categoría de obra de arte (con varios grados de éxito) pero el buen comensal de clase trabajadora sabe que tiene garantizada una buena dosis de proteínas y carbohidratos en cualquier esquina de estos pueblos, a como de lugar, a cualquier hora del día o de la noche.

    Sea cual fuere el origen, es una técnica centenaria, lo interesante es que sólo en los últimos 10 años se ha extendido bajo el nombre de parmigiana en Inglaterra y Australia, especialmente más bien al norte de Inglaterra. Generalmente con queso montado, pero no tomate, y una serie de aderezos propios de los restaurantes de inmigrantes indios, pakistaníes e iraníes.
    Siempre con papas fritas.

    Sincretismo absoluto. ¡Que viva la milanesa!

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