Doce uvas

Uvas de la suerte

Queda poco para celebrar la Nochevieja y una vez más, la mayoría de la población despedirá el año con las denominadas Uvas de la Suerte, tradición que ya ha superado los 100 años de vida. Recordemos que según los datos disponibles, fue en el año 1909 cuando se realizó por primera vez la reserva de las uvas de mesa para llevar a cabo el ritual de tomar doce uvas, una uva por campanada. En lo que respecta a esta tradición, se podría decir que ha sido una acción de marketing de gran éxito que ha logrado calar, y además provocar la necesidad de querer tomar las uvas, sea por superstición, por tradición…

Las uvas de Nochevieja tiene un origen un poco incierto, tres regiones españolas se atribuyen la iniciativa que tomaron los productores de aquella época, al parecer se produjo un gran excedente de producción y para darle salida, convencieron a la población de que traería suerte tomar doce uvas con las campanadas de Nochevieja, una por cada campanada de medianoche. El nacimiento de la tradición se la atribuyen Catalunya, Murcia y Alicante, pero existen contradicciones al respecto, en aquella época era bastante complicado, debido al sistema de producción, que se logrará llegar a finales de año con uva fresca, algo que hace dudar sobre el excedente de producción, también se habla del hambre de aquel entonces o de que las cosechas no eran tan grandes como se ha creído.

En todo caso y sea como fuere, la tradición se instauró y cada año se sumaron más personas a despedir el año con las uvas de Nochevieja, la acción de marketing llevada a cabo logró ser todo un éxito y además a través del boca a boca. Pero esta tradición no se quedó sólo en nuestro país, logró traspasar fronteras y son varios los países latinoamericanos que también celebran la despedida del año con esta tradición, en esto tuvo mucho que ver el colectivo de españoles que emigraron a esos países.

Volviendo a la historia, se cree que en 1920 ya era costumbre tomar uvas en Nochevieja, se arraigó mucho más en los años 40 dado que se empezó a trabajar de forma efusiva en el retraso de la maduración de la uva de mesa con la conocida técnica del embolsado, podemos citar como ejemplo las uvas de Vinalopó (Alicante), a continuación podéis ver un vídeo sobre el proceso de maduración de la uva y la técnica del embolsado.

Esta estrategia comercial iniciada hace más de un siglo, ha logrado calar en la mayoría de la población, se quiere finalizar el año con las uvas pensando que de este modo se empezará con buen pie el año entrante. En torno a las uvas de la suerte se ha generado una gran industria, además de la producción también se han ampliado las opciones del producto, doce uvas sin pepitas, doce uvas enlatadas o embolsadas individualmente, uvas desprovistas de su piel, diferentes formatos para satisfacer las exigencias y gustos más variados. Aunque muchos siguen adquiriendo la uva a peso, reparten las 12 uvas y cada uno hace con ellas lo que cree oportuno, las prepara para el esperado momento, sea simplemente lavándolas o quitándoles la piel, despepitándolas…

A todo lo descrito se introduce una nueva variable, el aspecto saludable, aquí nos explican que además es una forma muy sana de empezar el año dado que las uvas acompañadas del tradicional cava, champán o crémant, ejercen un efecto caridoprotector, como ya sabemos la uva de mesa y todas las variedades en general, tienen un alto contenido en polifenoles, estas sustancias ofrecen otros beneficios constatados para la salud y contribuyen a reducir el riesgo de sufrir diversas enfermedades. Sin embargo, para quienes no consumen habitualmente uvas, la ingesta en Nochevieja ofrecerá nulos beneficios, por tanto, lo ideal sería disfrutar de esta fruta durante toda su temporada. Así mismo, también se habla de los beneficios que ofrecen el cava o champán, algo lógico teniendo en cuenta que se han elaborado a partir de las uvas. En una investigación realizada por la Universidad de Reading (Francia), se concluye que es beneficioso beber una copa de champán periódicamente, ofrece un efecto protector para los vasos sanguíneos reduciendo el riesgo de un posible accidente cerebrovascular.

Las 12 uvas de la suerte han dado pie a otras iniciativas similares, aunque en este caso utilizando otras frutas, un ejemplo son los 12 gajos de mandarina de la suerte, se presenta como una propuesta más original y sofisticada, del mismo modo que se le atribuye suerte a las uvas, se hace lo propio con las mandarinas, se anuncia como un símbolo de prosperidad, riqueza y suerte. También se deberán destacar los beneficios saludables que ofrece esta fruta al organismo, siempre que se dé un consumo habitual. Se pretende romper la tradición e innovar, presentar doce gajos de mandarina y tomar uno a uno con las doce campanadas de fin de año. En este sentido, es complicado romper o cambiar tradiciones, recordemos que el Papa anunciaba que ni burro ni buey estaban presentes en el nacimiento de Jesús, por lo que no tenía sentido colocar las correspondientes figuritas en el Belén, pocos le han hecho dado valor (a estas alturas…) y la tradición se mantiene.

En fin, la tradición de las doce uvas está muy arraigada, parece que falte algo si no se cumple con el ritual, seguramente los que propusieron la idea no tenían no serían conscientes de su repercusión y duración en el tiempo. En apenas un par de días llegará el momento de disfrutar de las uvas de Nochevieja, y seguramente la mayoría de vosotros cumpliréis con este ritual, pero ¿acompañarás las uvas con una copa de champán?, ¿o cambiareis esta bebida por cerveza tal y como proponen en la cadena de televisión Antena 3?. Puro marketing.

Foto | tribp

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