El precio de los alimentos y bebidas en formato pequeño no se reduce proporcionalmente

Aunque se pueden ofrecer alimentos y bebidas en formatos más pequeños, el precio no se reduce proporcionalmente, siendo en la mayoría de los casos, el formato más grande el más económico.

Formatos alimentarios

Como sabemos, una de las líneas de actuación para intentar reducir los índices de sobrepeso y obesidad es ofrecer las bebidas y los alimentos en formatos más pequeños. Chocolates, bollería, bebidas o alimentos con alto contenido en grasa y azúcar se pueden ofrecer en formatos más reducidos, pero ¿realmente es algo efectivo?, los expertos en nutrición indican que sólo será una medida efectiva si los formatos más reducidos se ofrecen a un precio proporcionalmente inferior, o bien, si se eliminan otros formatos más grandes. Lamentablemente se puede comprobar que el precio de los alimentos y bebidas en formato pequeño no se reduce proporcionalmente.

Actualmente se puede encontrar una gran variedad de formatos, podemos citar como ejemplo las mini latas de Coca Cola con una capacidad de 222 mililitros, a menor cantidad de refresco menor cantidad de calorías consumidas, pero hay que determinar si la reducción del precio es proporcional. Ponemos como ejemplo los formatos de Coca Cola de 50 centilitros y un pack de 6 botellas de 2 litros, en el primer caso podemos ver en la tienda online de Carrefour, que se comercializa a 0’79 euros, en el segundo caso, el precio es de 7’20 euros, salta a la vista que la reducción de precio no es proporcional, cada botella de dos litros tiene un precio de 1’20 euros, pero vamos a citar otro ejemplo más, una botella de 1’5 litros tiene un precio de 1’02 euros, si comparamos con la de 50 cl. es evidente que a menos cantidad más hay que pagar. Si a esto añadimos las ofertas de adquirir packs con varias botellas de dos litros, el ahorro se incrementa. Al final el tamaño de los alimentos si importa y como dicen los expertos, es difícil que medidas de este tipo logren tener gran efectividad.

Algunos fabricantes, bajo el deseo de promocionar una dieta más saludable, lanzan formatos de alimentos más pequeños para quienes no quieren consumir tantas calorías, pero ese deseo se paga más caro. A todo esto hay que añadir que los consumidores habituados a un tamaño determinado posiblemente no adquieran una chocolatina, un producto de bollería o una bebida con menor contenido, esta sería una de las razones para intentar eliminar los formatos más grandes.

Al respecto sería interesante retomar la lectura del post Qué funciona mejor, ¿ofrecer más descuento o más producto?. En su lectura ya reflejábamos que ofrecer más cantidad de producto se traducía en un incremento significativo de las ventas cuando se trata de buscar mejores precios. Hay otras cuestiones a tratar, podemos encontrar alimentos que se comercializan con descuentos interesantes y otros alimentos que ofrecen un pack adicional o mayor cantidad de producto por un mismo precio, por ejemplo un producto al que se le ha aplicado una rebaja del 33% y un producto que ofrece un 50% más de contenido, aunque en ambos casos el descuento pueda ser similar, los datos confunden y dan la impresión de que no sean equiparables.

Pero sin desviarnos del tema, expertos como Lisa Young , doctora y profesora en nutrición en la Universidad de Nueva York, ha realizado una investigación en el campo del tamaño de las porciones de alimentos y bebidas, explica que los estadounidenses han estado condicionados durante décadas a equiparar porciones más grandes con un mejor precio, esto es algo que se puede trasladar a otros países como el nuestro. Según la experta, sólo hay dos caminos para convencer a estos consumidores de que adquieran los formatos mini, o se equipara el precio o se elimina el formato grande. Por supuesto, se puede reducir a la mitad el coste de producto, pero no el precio y la razón es que los costes de producción, envasado transporte y demás, no se reducen a la mitad, igual que otros gastos generales, se mantienen igual independientemente del formato.

Por ello propone la segunda opción, la desaparición de los formatos alimentarios grandes, al ser el formato pequeño la única opción y no existir referencia para comparar un precio, podrá ser más caro pero se comprará. Esta aseveración posiblemente se pueda cuestionar. La nutricionista cita como ejemplo la prohibición de las bebidas azucaradas XL en Nueva York, apunta que al no existir un formato mayor, los consumidores adquirirán la opción existente y pagarán un precio más elevado siempre dentro de un marco razonable. Indica que el caso de Nueva York sienta precedente para iniciar una línea de actuación en este sentido. El tamaño de las porciones es la principal causa, según la experta, del sobrepeso y la obesidad, las personas consumen mucho más, pero evidentemente no hablamos de alimentos saludables.

Foto | The Food Seccion

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