Conservar jengibre fresco

Congelar jengibre

Nos gusta cocinar utilizando jengibre fresco, su fragancia y su sabor fresco, cítrico y ligeramente picante nos encanta añadido en multitud de recetas. Este rizoma es muy fácil de encontrar en tiendas de frutas y verduras, y en grandes superficies. Ahora bien, normalmente hay que comprar una pieza de un tamaño considerable con respecto a la cantidad que se suele añadir a la hora de cocinar, y eso que nosotros no somos comedidos, por eso es interesante conocer cómo conservar el jengibre fresco.

Pero antes de eso, quienes todavía no hayáis incluido este ingrediente en vuestros platos, os recomendamos conocerlo un poco más leyendo el post Jengibre. Quizá el que sí consumís es el jengibre en polvo, es una buena especia, pero para elaboraciones contadas, como estas galletas por ejemplo. Podéis contemplar muchas recetas con jengibre fresco en el blog, seguro que más de una os llamará la atención y os animaréis a probarlo, ya hablaremos de los beneficios que aporta, ahora os contamos cómo conservamos el jengibre fresco.

Siempre tenemos un trozo de rizoma de jengibre en una maceta, enterrado, así no sólo se conserva, sino que crece, pero no es lo más práctico cuando a menudo utilizas jengibre para cocinar. Lo más cómodo es guardarlo en una bolsa de plástico o envuelto en film transparente, en el cajón de las verduras del frigorífico, así se conserva bien unas tres semanas o más, depende del estado en el que se compró, si estaba bien fresco, del grosor que tenga…

Pero como comentábamos, es posible que la pieza que se compra, en una cocina en la que se utiliza ocasionalmente, puede durar tres meses, entonces hay que guardarlo de otra forma si no queremos encontrarnos con un jengibre seco, sin perfume o en peores condiciones. Lo que muchos se preguntarán es si el jengibre se puede congelar, y la respuesta es sí.

Sería un error congelar la pieza entera, para nosotros lo más práctico es cortarlo en rodajas, y no todas iguales, para coger la porción o las porciones que vayan a hacer falta según la receta que se vaya a elaborar. Hay quien lo pela e incluso quien lo ralla antes de congelarlo, pero tampoco nos parece lo ideal, pues cuando más se trocea cualquier ingrediente, más propiedades pierde.

Como veis en la foto, guardando el jengibre en rodajas en una bolsa con cierre hermético, podemos tenerlo en el congelador durante varios meses, y si cada porción se envuelve en film transparente mejor, más protegido estará. A la hora de utilizarlo, bastará con sacar los trozos necesarios un rato antes para que se descongelen y disponer del jengibre fresco listo para pelarlo, picarlo, rallarlo…

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