Clóchina de Valencia

La clóchina de Valencia, también conocida como mejillón Mediterráneo, empieza su temporada a finales de abril y se extiende hasta el último mes sin ‘r’, agosto. Se trata de un molusco bivalvo más pequeño que el mejillón gallego y con mucho sabor.

Cullera

Recién llegados de unos días de turismo cultural y gastronómico que hemos realizado para conocer algunas de las riquezas que albergan los municipios valencianos de Cullera y Gandía, queremos empezar a compartir con vosotros lo que más nos ha gustado, haciéndolo en el mismo orden en el que lo hemos experimentado. Así que damos la primera cucharada a la gastronomía estrenando la temporada de uno de los moluscos valencianos más apreciados, la clóchina valenciana.

Y no lo hicimos en un restaurante o tapeando en un bar, la primera actividad de la que pudimos disfrutar fue al paseo por el río Júcar y la bahía de Cullera en catamarán. Hay una empresa familiar que organiza eventos que fusionan distintos conceptos de ocio, se llama Boramar. Combinan los paseos lúdicos en sus catamaranes turísticos y como además se dedican al cultivo de moluscos, ofrecen degustaciones durante los paseos. Precisamente esta semana dio comienzo la temporada de la Clóchina de Valencia, un molusco bivalvo del que os explicamos sus características a continuación.

La clóchina o clóxina se conoce también como mejillón mediterráneo (Mytilus galloprovincialis), pero no en Valencia, donde defienden a capa y espada que su molusco es único y sólo se cultiva en sus aguas, con la bandera de que “una clóchina no es un mejillón”. De hecho, para reivindicar la variedad valenciana de este molusco crearon la Agrupación de Clochineros del Puerto de Valencia, y la Marca de Calidad Clóchina de Valencia.

Las referencias escritas sobre este molusco declaran que su cultivo comenzó en el puerto de Valencia a finales del siglo XIX, y se ha seguido desarrollando y manteniendo el mismo sistema productivo de padres a hijos hasta la actualidad. Como os comentábamos, la campaña de clóchinas acaba de comenzar, fue presentada a principios de esta semana y en principio se extenderá hasta finales de agosto. Se dice que las clóchinas sólo se encuentran en los meses sin ‘R’, es decir, mayo, junio, julio y agosto, al contrario que el mejillón atlántico (Mytilus edulis).

¿Qué características tienen las clóchinas?, pues según los valencianos son infinitamente mejor molusco que el mejillón gallego o el que se cultiva en el Delta del Ebro. No vamos a entrar en este tipo de batallas, para los gallegos sus mejillones son los mejores, y seguro que los del Delta apuestan por que su producto es el mejor. Los argumentos y descripción de los valencianos sobre su exclusivo y limitado bivalvo son, que se trata de un molusco que se cultiva en batea pero que se somete a un cultivo tranquilo. Es de tamaño más pequeño, su color no es tan rojo, puede ser anaranjado claro e incluso blanquecino, con una textura más cremosa y un sabor más intenso, afirman que es porque las aguas valencianas son más ricas en plancton y en minerales.

Recordemos que las bateas de clóchinas valencianas están en el puerto, lo que para muchos puede representar que se encuentran donde el agua está más sucia, y precisamente los mejillones son filtradores. Pero nos cuentan que el agua del puerto es analizada varias veces a la semana y que es excepcional, el agua más limpia de un puerto.

Preguntamos al clochinero cómo diferenciar la clóchina del mejillón en la pescadería, pues como en muchos casos, cuando hay un producto que se considera exclusivo, se pueden dar casos de fraude, y nos comentó que además del precio (el mejillón no llega a los dos euros y la clóchina puede rondar los 5 o 6 euros, pero esto no es indicativo de que se trate de una u otra especie de mejillón), que la valva es completamente negra, no tiene rayas ni tonalidades de otros colores.

La producción de clóchina es reducida, según las noticias de los últimos días sobre esta campaña, de las 22 bateas de la Comunidad Valenciana se espera contar con una producción de 300 toneladas. Ésta no llega muy lejos, la clóchina se distribuye sólo por la provincia, por lo que trabajan en que también sea un reclamo para el turismo.

Sobre nuestra degustación, aunque fue disfrutando de una actividad muy agradable, si seguimos las indicaciones de los clochineros tengamos en cuenta que estamos en el mes de abril y tiene ‘R’. De todas formas nos comunicaron que las primeras clóchinas no están en todo su esplendor, estaban tiernas y con buen sabor (no es la primera vez que las comemos), simplemente abiertas con agua, no recomiendan añadir especias ni hierbas aromáticas. Habrá que volver a probarlas durante el próximo trimestre.

Gracias a YOS Contenidos podéis ver cómo fue nuestro paseo en catamarán y la degustación de la clóchina valenciana.

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