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Cómo congelar calabacines

Quien dispone de un huerto o un pequeño espacio de cultivo en el que tienen lugar los calabacines, es fácil que disponga de una buena cosecha y quiera extender su consumo a los meses no productivos. Aunque en el mercado encontramos esta hortaliza todo el año, la temporada del calabacín es el verano, los mejores son los que se recolectan en julio, agosto y septiembre. Así que si tenéis calabacines de cultivo propio u os han regalado una buena cantidad de ellos, para poder disfrutarlos poco a poco se pueden congelar.

Precisamente hace unos días nos llegaba la consulta sobre la posibilidad de congelar los calabacines preparados para una receta en particular, calabacines rebozados (o albardados, según la región), es decir, una vez pasados por huevo y harina. Imaginamos que este deseo surge al conocer este tipo de producto de elaboración industrial, los congeladores de los supermercados son una inacabable fuente de sorpresas, tienen de todo… No es nuestra recomendación, de hecho os vamos a explicar cómo congelar calabacines con el método que más nos satisface.

El calabacín entero no se puede congelar, pero troceado y crudo sí se podría congelar, sometido a -18º C los procesos vitales de las hortalizas se detienen, y se mantienen casi inalteradas unos dos meses, pero en el momento en el que se descongelan se inicia un deterioro acelerado. Esto se debe a las enzimas o sustancias orgánicas de los vegetales cuya acción participan en la descomposición de los alimentos, pérdida de color, de sabor, de propiedades nutricionales…

Estas enzimas, que se activan cuando se recolectan los vegetales, se pueden anular con un breve escaldado, por lo que es el proceso que se realiza con la mayoría de verduras y hortalizas que se deseen congelar. Los calabacines se pueden congelar cortados en rodajas, en bastones, rallado… pero antes hay que proporcionarle un baño en agua hirviendo (sin sal), el tiempo dependerá del tamaño del corte, para unas rodajas medias basta un minuto, no debe ablandarse.

Inmediatamente después de extraer el calabacín del agua hirviendo, debe cortarse la cocción en un baño maría inverso. Ya está casi todo hecho, los calabacines se enfrían, se secan bien y se colocan bien extendidos en una bandeja, se cubre con film o unos paños y se introduce en el congelador. De este modo las porciones de calabacín se congelarán sueltas. Si se introdujeran en una bolsa amontonadas, después tendríamos una ‘pelota’ de calabacín que se tendría que descongelar entero para poder consumirlo.

En pocas horas el calabacín estará congelado y suelto, entonces es el momento de pasarlo a una bolsa de congelación adecuadamente identificada (fecha, contenido, etc.). Cuando quieras preparar una receta con calabacín bastará con retirar del congelador el mejor que has cosechado este año. El tiempo de descongelado también dependerá del tamaño en el que se haya cortado la hortaliza, y podrás cocinarlo en un salteado, hacer un puré, una frittata…