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¿Los alimentos con materias primas transgénicas son más nutritivos?

Los alimentos con materias primas transgénicas son más nutritivos, al menos eso es lo que se podría deducir después del cambio en la formulación que han realizado dos marcas estadounidenses dedicadas a la producción de cereales para el desayuno. Ahora no incluyen materias primas transgénicas, pero el contenido nutricional se ha reducido considerablemente, pueden ser alimentos más saludables pero menos nutritivos.

Alimentos son transgénicos

Grape Nuts es una marca de cereales para el desayuno que recientemente ha cambiado su fórmula para que no se incluyan en el producto materias primas transgénicas, lo mismo sucede con los Original Cheerios de General Mills, su formulación ya no contiene alimentos modificados genéticamente, esto es una buena noticia para los consumidores que no quieren saber nada con los transgénicos. Parece ser que el primer paso para cambiar la formulación fue dado por General Mills, a los pocos días hizo lo mismo la marca Grape Nuts por cuestiones de competencia. Ambos productos incluirán un sello con el mensaje «Libre de OMG».

En ambos casos, los fabricantes no explicaron qué cambios se habían realizado en las fórmulas de sus productos. El caso es que la modificación de ambas recetas ha dado como resultado una considerable reducción de las vitaminas que contenían antes del cambio. En el caso de Grape Nuts, ya no se incluyen las vitaminas A, B, B12 y la riboflavina o vitamina B2, por su parte, Original Cheerios ya no incluye la riboflavina, anteriormente contenía hasta un 25% de las necesidades diarias, ahora apenas llega al 2%. Algunas explicaciones a este hecho sorprenden, los alimentos con materias primas transgénicas son más nutritivos porque según explica un experto, algunas vitaminas se producen a partir de microorganismos modificados, otros actúan en los tanques de fermentación de la materia prima modificada genéticamente produciendo un mayor nivel de vitaminas.

Inicialmente ambas empresas no respondieron a las preguntas que se les realizaron sobre las formulaciones, se barajaba la posibilidad de que estuviera relacionado con los costes o las dificultades de tener que pasar por el proceso de verificación del PROYECTO GMO del que hablábamos en el post La lucha por el etiquetado transgénico impulsa el mercado de alimentos ecológicos. Pero como hemos indicado, la razón argumentada por el reducido contenido nutricional es otra. Las vitaminas y elementos que se pueden producir a través de la mencionada fermentación son la B12, la B2 (riboflavina), el ácido ascórbico (vitamina C) y los beta-carotenos, algunas formas de vitamina E también pueden ser producidas a partir de la soja que podría ser transgénica. Al desaparecer la materia prima transgénica, se reduce el aporte nutricional.

Los consumidores quieren alimentos libres de materias primas transgénicas y las empresas mencionadas hacen los cambios oportunos para satisfacerles, pero hay que tener en cuenta que estas nuevas versiones libres de transgénicos son menos nutritivas. El profesor Wayne Parrott del Departamento de Ciencias de Cultivos y Suelos de la Universidad de Georgia, considera que es lamentable ver como los dos nuevos productos son menos nutritivos que las versiones anteriores, en el caso de Cheerios, ha pasado de ser una fuente importante de vitamina B2 a ser un producto casi nulo en dicho aporte nutricional. Esto es algo irónico y más teniendo en cuenta que un gran número de consumidores quieren evitar los organismos modificados genéticamente argumentando razones de salud.

No se puede decir que los nuevos cereales son más saludables y nutritivos tal y como aquí se especifica, cuando en realidad el aporte nutricional se ha reducido significativamente, además, las empresas son conscientes de este cambio. Una cosa es decir que eliminan las materias primas transgénicas debido a las preferencias de los consumidores y otra que supuestamente afirmen que los nuevos productos son más nutritivos cuando en realidad no lo son. Las empresas salen al paso declarando que no discuten la formulación de sus productos, pero apuntan que en ningún momento han afirmado que los ingredientes tradicionales sean más saludables. Claro, que podrían enriquecer los cereales con vitaminas procedentes de fuentes que no tuvieran nada que ver con los alimentos transgénicos, aunque es algo complicado según explica el profesor.

En una encuesta realizada a los consumidores sobre los alimentos libres de OGM, un 67% manifestaron que no estaban dispuestos a pagar más por un alimento elaborado con materias primas tradicionales, a pesar de que una buena parte estaban preocupados por la ingesta de alimentos transgénicos. Sólo un pequeño grupo de un 11% estaban dispuestos a pagar más por un alimento que no contenga materias primas modificadas genéticamente. Cada vez es mayor el número de estadounidenses que no quieren alimentos transgénicos, están preocupados por su salud, por el impacto medioambiental, etc., pero parece que un mayor coste de un alimento tradicional no les hace mucha gracia.

Según leemos en Bakery, en su momento, a las compañías se les felicitó por el paso que habían dado y además se les invitó a que respaldasen el etiquetado transgénico obligatorio, aunque ya sabemos que es complicado, todas las iniciativas han fracasado y la FDA sostiene que un alimento tradicional y un alimento transgénico son iguales basándose en la equivalencia sustancial, es decir, un alimento transgénico cuya equivalencia en peso, imagen y contenido nutricional es similar a la de un alimento tradicional, es totalmente seguro. Muchas grandes compañías se oponen al etiquetado obligatorio, ya que consideran que sería reforzar una percepción errónea de los alimentos transgénicos, también se argumenta que ir contra la biotecnología agrícola es un error y los consumidores pierden, afirman que no hay evidencia de que el suministro mundial de alimentos sería más seguro o más sostenible sin cultivos genéticamente modificados, pero la realidad es que poco a poco se suman las compañías que deciden abandonar las materias primas transgénicas para ganarse a los consumidores.

El caso es que los nuevos cereales sin transgénicos son menos nutritivos que los cereales elaborados con transgénicos, esto puede dar que pensar a más de un consumidor, ya veremos si los nuevos productos que se lancen al mercado tienen las mismas características, será sospechoso que el aporte nutricional sea más reducido.

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