Los agricultores ecológicos pagan el precio de la contaminación por transgénicos

El informe ‘Los agricultores ecológicos pagan el precio de la contaminación por transgénicos’ nos muestra que la prevención de riesgos y los efectos de la contaminación por transgénicos son una desventaja injusta para quienes cultivan alimentos ecológicos y tradicionales.

Medidas para evitar la contaminación transgénica

La organización Food & Water Europe y OFARM (Agencia de Productores Ecológicos para la Comercialización Colectiva), ha dado a conocer el informe «Los agricultores ecológicos pagan el precio de la contaminación por transgénicos«. Este documento se basa en una serie de encuestas que se han realizado en Estados Unidos a productores de soja y cereales ecológicos, acerca de las medidas preventivas que utilizan para evitar la contaminación por transgénicos y las pérdidas económicas que se asocian a ella.

De sus resultados se desprende que la coexistencia entre alimentos ecológicos y transgénicos es un fracaso, la prevención de riesgos y los efectos de la contaminación por transgénicos son una desventaja injusta, mientras que los productores de transgénicos no tienen obligaciones concretas para prevenir el riesgo de contaminación, los productores ecológicos o de productos libres de transgénicos tienen la obligación de adoptar diferentes medidas preventivas para evitar dicha contaminación, manteniendo su capacidad de poder vender sus productos en determinados mercados.

Los resultados de la encuesta concluyen que casi la mitad de quienes han participado en ella se muestran escépticos ante la posibilidad de coexistencia. Hasta dos terceras partes de los encuestados consideran que una buena gestión no es una medida suficiente para proteger una producción tradicional o ecológica de la contaminación transgénica. Uno de cada tres agricultores ha sufrido los efectos de la contaminación, lo que se traduce en cuantiosas pérdidas económicas, ya que los cultivos no se pueden certificar como ecológicos.

Cinco de cada seis agricultores están preocupados por el impacto que puede tener la contaminación transgénica en sus explotaciones. La mitad de los agricultores encuestados no estarían dispuestos a contratar un seguro para los cultivos, para cubrir las posibles pérdidas por contaminación de alimentos modificados genéticamente, a no ser que estuvieran obligados legalmente. De los agricultores que sí estarían dispuestos a contratar un seguro, tres de cada cuatro consideran que las pérdidas por contaminación transgénica tendrían que asumirlas los titulares de las patentes, es decir, empresas como Monsanto, Bayer, Syngenta, etc.

Para los productores ecológicos supone un esfuerzo de tiempo y dinero prevenir la contaminación, todo lo contrario para los agricultores que trabajan produciendo transgénicos, se denuncia esa desventaja injusta y se pide que la responsabilidad sea compartida. Esta desventaja y los problemas que generan los cultivos transgénicos a los cultivos ecológicos también son evidentes en nuestro país, ya en el año 2008 Greenpeace publicaba un informe en el que se recogían diversos testimonios de productores españoles que habían sufrido la contaminación de maíz transgénico en sus campos de maíz ecológico, los datos del informe correspondían al año 2007 y se denunciaba el grave problema de la contaminación transgénica. Lo cierto es que desde hace algunos años la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos y diversas asociaciones ecologistas han denunciado que la coexistencia entre transgénicos y ecológicos es imposible.

Volviendo al mencionado informe, en él se asegura que el énfasis del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) por la coexistencia es inapropiado, se denuncia que el Comité Consultivo de Biotecnología y de Agricultura para el Siglo XXI del USDA es incapaz de poder orientar a la agencia sobre la dirección que se debe tomar, este comité concluyó que no tenía datos suficientes para determinar si realmente se estaba produciendo la contaminación, como alternativa propone la contratación de los seguros de cultivos de quienes trabajan con alimentos ecológicos o tradicionales. A quienes cultivan alimentos modificados genéticamente se les invita a usar buenas prácticas de gestión y comunicarlo a los vecinos que producen alimentos ecológicos. Pero los planteamientos del USDA resultan inadecuados e inaceptables para la mayoría de productores ecológicos encuestados.

Coexistencia entre transgénicos y ecológicos

Recordemos que en más de una ocasión se ha pedido al USDA trabajar en la coexistencia entre cultivos transgénicos y cultivos ecológicos, solicitando que quienes compran semillas transgénicas para su cultivo, adopten las medidas oportunas para limitar el impacto de los cultivos modificados genéticamente en los cultivos tradicionales y ecológicos. Claro, que teniendo en cuenta que alimentos modificados genéticamente y alimentos tradicionales o ecológicos son equivalentes (según su criterio), es decir, que un alimento transgénico cuya equivalencia en peso, imagen y contenido nutricional es similar a la de un alimento tradicional, es totalmente seguro, quizá el USDA no considera como debiera las peticiones que recibe para que se desarrolle un plan de medidas que evite la contaminación y que sea equilibrado y coherente, la agencia no reconoce la contaminación y los daños que se derivan de ella.

En el caso de Europa, Food & Water Europe y OFARM consideran que en vez de debilitar la regulación sobre transgénicos, los políticos deberían trabajar para asegurar que los mercados ecológicos y tradicionales estén protegidos del daño que supone la contaminación transgénica. En nuestro país varias organizaciones sociales han solicitado a la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que España cambie de bando y se alinee con el resto de países europeos que rechazan el cultivo de alimentos modificados genéticamente, solicitud que seguramente no prosperará. Estas organizaciones consideran que lo que ocurre en Estados Unidos debería ser tomado como ejemplo por nuestro país para que no se produzcan los mismos errores, aunque hay que decir que se están produciendo desde hace años. Quienes apuestan por la agricultura ecológica lo tienen bastante complicado, se les exige más y deben asumir más pérdidas.

No estamos hablando del posible riesgo de los alimentos modificados genéticamente, de su impacto medioambiental o de otras cuestiones, hablamos de la falta de protección por contaminación transgénica que sufren los agricultores y de las pérdidas económicas, en COAG podemos leer que:

Las pérdidas económicas de las medidas preventivas a las que están obligados los agricultores ecológicos en EEUU pueden llegar a suponer más de 6.000 euros anuales, entre zonas de barrera, retraso en la siembra, análisis y otras medidas.

Un tercio de los encuestados había sufrido contaminación en su cosecha, con una pérdida media de más de 3.000 euros anuales por pérdida del valor añadido, búsqueda de otro comprador y transporte. De ellos, la mitad habían visto su cosecha rechazada varias veces.

Otras consecuencias incluyen abandono de cultivos en los que hay aprobadas variedades transgénicas, o tensión con los otros vecinos que cultivan estas variedades.

Los agricultores de alimentos ecológicos y tradicionales de España se enfrentan a los mismos problemas, se denuncia que las medidas de protección y el coste de las mismas no debe recaer en estos productores. El cultivo de transgénicos no debe condicionar a quienes han optado por otro tipo de cultivos, algo que ocurre con relativa frecuencia. Os recomendamos leer el informe Los agricultores ecológicos pagan el precio de la contaminación por transgénicos para tener más conocimiento sobre el problema, lo que ocurre en Estados Unidos se puede trasladar perfectamente a nuestro país.

Foto 2 | Alternative Heat

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