Impacto medioambiental de las comidas preparadas

Un estudio nos muestra una comparativa del impacto medioambiental de las comidas preparadas y de las comidas caseras. Se realiza un análisis detallado de los dos tipos de comidas y su impacto en el calentamiento global, en el agotamiento de los recursos abióticos, la acidificación, la eutrofización, etc.

Alimentos preparados

Un curioso estudio desarrollado por expertos de la Escuela de Ingeniería Química y Ciencia Analítica de la Universidad de Manchester (Reino Unido), realiza una comparativa del impacto medioambiental de las comidas preparadas y sus versiones caseras. Según los resultados, el impacto en términos de calentamiento global y toxicidad en seres humanos, con las comidas preparadas es hasta un 35% mayor que conn las comidas caseras.

Para llegar a esta conclusión, en la investigación se analizó el impacto ambiental de una cena con un plato preparado con 365 gramos de comida (pollo asado, verduras, patatas, zanahorias y salsa de tomate) y la versión casera de la misma comida preparada desde cero en el hogar. Los investigadores midieron el impacto ambiental de todo el proceso de producción que da lugar al plato preparado hasta que llega a la mesa, de los resultados se desprende que la eutrofización (tipo de contaminación que altera las características del medio ambiente provocando ecosistemas con una biodiversidad reducida), el smog fotoquímico (contaminación del aire derivado de reacciones fotoquímicas, y otros compuestos) y la disminución de la capa de ozono (agotamiento de la capa causada por las emisiones de sustancias químicas a la atmósfera), era hasta tres veces más alta en el plato preparado.

De todas las versiones de comidas preparadas, los expertos aseguran que la peor opción para la mayoría de impactos medioambientales antes nombrados y otros que detallamos posteriormente, es la comida preparada congelada que se debe calentar en un horno o en el microondas. Pero explican que los platos refrigerados que también deben calentarse, tienen un mayor impacto medioambiental que los platos congelados, la razón es el tipo de refrigerante utilizado por las cadenas de suministro que afecta especialmente al calentamiento global y el agotamiento de la capa de ozono.

Además apuntan como causa, los procesos de elaboración y las tasas de desecho y refrigeración, en este aspecto las comidas caseras que se preparan en casa tienen menos etapas de almacenamiento (refrigeración). Los envases alimentarios también influyen de forma significativa en algunos impactos medioambientales, calentamiento global, toxicidad humana y agotamiento de los combustibles fósiles. Para los investigadores los puntos más críticos en ambos tipos de comida, sea preparada o casera, son los ingredientes utilizados, los desechos resultantes y el método de cocción utilizado.

Analizando la eutrofización, explican que el uso de alimentos orgánicos en vez de convencionales deriva en impactos medioambientales más elevados, y aseguran que utilizar tomates procedentes de Brasil o España (en Reino Unido) reduce los impactos medioambientales de la comida, cosa que no sucede con los tomates producidos en el país a pesar de que se haya realizado un transporte de larga distancia con el gasto energético y contaminación que provoca. La comparación entre la comida casera con ingredientes del país y la comida preparada con ingredientes de otros países como por ejemplo el pollo, arroja como resultado que esta última opción es mejor ante los impactos ecológicos. Es difícil creerlo, sobre todo si analizamos el informe Alimentos Kilométricos que nos proporciona Amigos de la Tierra.

En términos generales la comida casera tiene un menor impacto medioambiental que la comida preparada en 10 de los 11 impactos ambientales considerados. Los resultados de este estudio muestran que productores, minoristas y consumidores pueden jugar un papel muy importante en la reducción del impacto medioambiental si toman decisiones informadas y coherentes a la hora de realizar la compra de alimentos. Quizá habría sido interesante que los investigadores hubieran leído el estudio desarrollado por Klaus Grunert, profesor de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), en el que se demuestra que el precio y el valor nutricional de los alimentos están por encima de la sostenibilidad, con lo que el tema del impacto medioambiental queda relegado a un segundo plano.

Los expertos creen que los productores o fabricantes de comidas preparadas deberían considerar la compra de ingredientes en base a la información sobre el impacto ambiental que generan, también consideran que es necesario que productores y minoristas trabajen en la reducción del uso de envases y de residuos que se generan en la cadena de suministro. El estudio es completo y realiza un análisis detallado de los dos tipos de comidas y su impacto en el calentamiento global, en el agotamiento de los recursos abióticos, la acidificación, la eutrofización, la ecotoxicidad acuática y terrestre, la toxicidad para los seres humanos, el agotamiento de la capa de ozono, etc. Podéis conocer todos los detalles del estudio ‘Impactos ambientales del ciclo de vida de los alimentos de conveniencia: Comparación de platos preparados y caseros’, a través de este artículo publicado en Journal of Cleaner Production.

Foto | David Holt London

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