Cuidado con la importación de carne de pollo estadounidense

En las negociaciones para llegar a un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre el Tratado de Libre Comercio, algunos puntos se siguen debatiendo desde hace un año, uno de ellos es la introducción de la carne de pollo estadounidense lavada con cloro. Algunas organizaciones advierten que hay que tener cuidado con la importación de carne de pollo estadounidense, ya que los estándares de seguridad son mucho más bajos que los de la UE.

Carne de pollo lavada con cloro

Durante estos días se está celebrando la sexta ronda de negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea para intentar alcanzar un acuerdo sobre el libre comercio entre ambos bloques. Una de las cuestiones que está generando polémica es la industria avícola estadounidense, ya que sus normativas sobre la manipulación y procesamiento de la carne de pollo difieren de las normativas comunitarias. Según algunas asociaciones de consumidores, hay que tener cuidado con la importación de carne de pollo estadounidense, ya que podría terminar inundando los mercados europeos y dañando la salud pública.

En Estados Unidos se lleva a cabo el lavado de pollo con cloro para eliminar los microorganismos patógenos, método que no se permite en la UE, donde las prácticas de seguridad alimentaria tienen en cuenta otros tratamientos preventivos. Desde hace un año se llevan a cabo estas rondas de negociaciones aunque no se ha liberado apenas información, es como si se estuvieran realizando al margen de la opinión pública y del Parlamento Europeo, de hecho, en su momento el eurodiputado francés Yannick Jadot explicó que existía una prohibición para informar sobre el contenido de las negociaciones a la opinión pública, considerándose algo completamente antidemocrático, así se informaba en el periódico digital DasErste.de.

Carmille Perrin, responsable de política alimentaria de la organización europea de consumidores, declara que permitir la entrada y comercialización del pollo estadounidense lavado con cloro provocaría la reducción del nivel de las normas y prácticas higiénicas en las granjas y mataderos comunitarios, además va en contra de lo que quieren los europeos. Según algunos estudios realizados en Dinamarca, Reino Unido y Finlandia, son muy pocos los consumidores que aceptan que la carne esté tratada con productos químicos, la mayoría de los consumidores no quieren que se lave la carne de pollo, ni otros tipos de carne, con productos químicos como el cloro. Consideran que sería una amenaza para la seguridad alimentaria y así está contemplado en la regulación Comunitaria.

Evidentemente los representantes estadounidenses argumentan lo contrario, en una ronda de preguntas uno de los negociadores ha explicado que la carne de pollo lavada con cloro ofrece a los consumidores una alternativa segura, los opositores manifiestan que las prácticas estadounidenses no comulgan con los estrictos requisitos de la Unión Europea para prevenir las posibles infecciones y garantizar la seguridad alimentaria. Hay que tener en cuenta que las granjas comunitarias han invertido mucho en los procesos dictaminados por la UE para garantizar la inocuidad de la carne de pollo, además, el pollo tratado químicamente es incompatible con la cultura alimentaria europea.

Es interesante recordar algunos temas relacionados con la seguridad de la carne en Estados Unidos, podemos citar un estudio desarrollado por el Translational Genomics Research Institute, demostraba que hasta un 47% de las carnes que se comercializan en Los Ángeles, Washington, Fort Lauderdale, Chicago y Flagstaff, estaban contaminadas por una bacteria que había desarrollado resistencia a los antibióticos, el Staphylococcus aureus o estafilococo áureo.

Otra investigación demostraba que gran parte de la carne de cerdo del país estaba contaminada por Yersinia enterocolitica, un bacilo del tipo gram negativo que se desarrolla rápidamente y que puede transmitirse a los seres humanos a través del contacto animal. Si seguimos analizando la seguridad alimentaria del país se puede decir que deja mucho que desear, siendo las regulaciones mucho menos estrictas. Pero ya que hablamos de pollos, se podría citar un riesgo serio del que no se habla (o al menos no se ha dado a conocer) en estas negociaciones.

No hace mucho hablábamos también de los planes estadounidenses para enviar una buena parte de los pollos que se producen en el país a China para que sean procesados, posteriormente los pollos volverían al país de origen para ser comercializados como subproductos. Son pollos que viajarían unos 22.500 kilómetros y a pesar de ello sería algo muy rentable para la industria estadounidense, sabiendo cuales son los estándares de seguridad de China, quién se fía del procesamiento que lleve a cabo la industria china con la carne de pollo, es más, ¿quién garantiza que de llegar a aprobarse este plan, los pollos no viajen unos miles de kilómetros más y hagan la ruta, Estados Unidos-China-Estados Unidos-Unión Europea?

Hay que temer al Tratado de Libre Comercio, aunque la Comisión Europea afirme que la entrada en vigor de un acuerdo transatlántico de comercio podría incentivar el comercio conjunto entre los respectivos bloques hasta en un 50%, pondría en la cuerda floja la actual reglamentación en materia de seguridad alimentaria. La Comisión Europea lleva tiempo intentando cerrar los acuerdos de libre comercio y asevera que no se va a alterar la forma en la que se regula la seguridad alimentaria en la UE como resultado del acuerdo del TLC, asegura que todo seguirá como hasta ahora y la EFSA se encargará de velar por ello realizando los oportunos controles y emitiendo los correspondientes dictámenes científicos.

Esto es una incongruencia, si el lavado de carne de pollo con cloro no está aprobado en la UE, ¿cómo puede entonces entrar carne de pollo que ha sufrido este proceso en la UE? De nuevo parece que la Comunidad Europea persigue únicamente el beneficio económico a costa de los estándares de calidad actuales. Según leemos en www.globalmeatnews.com, los representantes de la industria sugieren que existen otras cuestiones que son algo espinosas además de la carne de pollo estadounidense, por ello se retirarían de la agenda para discutirlas posteriormente una vez que el pacto que cubre las principales aéreas del Tratado de Libre Comercio se aprobase. Es posible que al aprobar esta primera parte diera más facilidad a la introducción de alimentos cuyos estándares de seguridad son inferiores a los marcados por la UE.

Os recomendamos ver el vídeo a continuación, en él nos hablan de los tratados de libre comercio y cómo éstos afectan a los países. Destacamos las palabras del politólogo español Juan Carlos Monedero explicándonos qué son y para ello pone un ejemplo, considera que son algo similar a lo que haría el león al reunir a los animales de la selva para comunicarles que van a ser devorados, eso sí, sin perder el respeto a los tratados internacionales y a la democracia. ¿Se nos comerá Estados Unidos con la carne de pollo y otros productos?

Foto | Elizabeth Prata

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