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El lobby de las empresas anti etiquetado transgénico

Environmental Working Group (EWG) ha realizado un informe sobre la inversión que ha realizado el lobby de las empresas anti etiquetado transgénico durante los dos últimos años con la finalidad de que no prospere ninguna iniciativa cuyo objetivo sea identificar los alimentos modificados genéticamente a través de las etiquetas alimentarias.

El lobby de las empresas anti etiquetado transgénico

Muchas empresas estadounidenses forman un lobby anti etiquetado transgénico que no duda en invertir todo el dinero, los recursos y el tiempo que sea necesario para evitar que se aprueben leyes que obliguen a identificar en las etiquetas los alimentos que contienen materias primas modificadas genéticamente. Sobre estos esfuerzos se ha realizado un informe que nos da una idea sobre el gran interés que tiene este lobby por evitar que algún Estado del país lleve adelante el etiquetado transgénico.

En el año 2013 el lobby anti etiquetado transgénico invirtió 23.255.000 millones de dólares, en el año 2014 la inversión casi se triplicó alcanzando los 63.656.240 millones de dólares, en dos años se han invertido un total de 86.900.000 millones de dólares, presumiblemente este año la cifra podría elevarse mucho más, lo que demuestra claramente el interés que tiene la industria biotecnológica y la industria agroalimentaria por evitar que los estadounidenses puedan ejercer su derecho a saber y si los alimentos que adquieren son transgénicos.

El lobby trabaja apoyando una legislación que bloquee cualquier esfuerzo en materia de etiquetado transgénico a nivel estatal, como por ejemplo la Ley Oscura (Dark Act) de la que os hablábamos el mes pasado. Esta ley no sólo bloquearía cualquier iniciativa para etiquetar los alimentos modificados genéticamente en cualquiera de los Estados del país, también anularía las leyes del etiquetado promulgadas en Estados como Maine, Connecticut o Vermont, bloquearía los intentos de cualquier agencia o administración del país que quisiera poner en marcha la identificación de este tipo de alimentos.

Vermont fue el primer Estado del país en aprobar un proyecto de ley para etiquetar los alimentos modificados genéticamente. Ante este resultado, la Grocery Manufacturers Association (GMA), Asociación de Fabricantes de Alimentos que aglutina a muchas de las grandes compañías de alimentos y bebidas de Estados Unidos y otros grupos comerciales, presentó una demanda en un esfuerzo por evitar que esta ley saliera adelante. Si sus esfuerzos fracasan, provocará que todos los alimentos que se comercialicen en Vermont se etiqueten debidamente detallando si conteniente materias primas transgénicas a partir del 1 de julio de 2016. Otros Estados como Connecticut también han aprobado una legislación similar que sólo se hará efectiva si una reglamentación parecida se aplica en otros cuatro de los 50 Estados del país y uno al menos debe ser fronterizo con Connecticut.

Entre el año 2013 y el año 2014 legisladores de otros 30 Estados han propuesto más de 70 proyectos relacionados con el etiquetado de los alimentos transgénicos, en la mayoría de los casos se ha fracasado a pesar de que una gran mayoría de estadounidenses considera que los alimentos que contienen ingredientes transgénicos deberían ser identificados en el etiquetado. La Grocery Manufacturers Association es una de las más acérrimas partidarias de la Dark Act o Ley Oscura, a esta asociación pertenecen empresas como PepsiCo, BASF, Bayer Cropscience, Dow Agrosciences, Nestlé, Coca Cola, Conagra, Syngenta, Kellogg, Dupont o Monsanto entre otras. La mayoría de estas compañías ha destinado fondos para luchar contra el etiquetado transgénico, ya sea a través de la asociación o por cuenta propia, el volumen de dinero invertido es elevado, eso según las cuentas oficiales, y seguramente será mucho más de lo que se sabe.

Es la lucha de David contra Goliat, la industria de la biotecnología, la industria alimentaria y el lobby formado, han empequeñecido los recursos de quienes están a favor del etiquetado transgénico, basta con saber que entre el año 2013 y el año 2014 han invertido 4.300.000 millones de dólares para lograr su objetivo, mientras que las empresas que están en contra han invertido 86.900.000 millones de dólares en el lobby. Dado que todavía no se ha logrado tumbar la nueva legislación de Vermont, posiblemente se seguirá inyectando dinero desde el lobby para intentar ganar la demanda.

Según los registros públicos, se ha gastado en frenar las iniciativas del etiquetado transgénico en California, Washington, Colorado y Oregón, nada menos que 105.800.000 millones de dólares desde el año 2012 al 2014, hay que decir que posiblemente la cantidad sea mayor dado que no se ha contabilizado el dinero que se ha utilizado para presionar a las legislaturas estatales. Toda esta información ha sido facilitada por Environmental Working Group (EWG), que se ha preocupado por saber cuánto dinero fluía desde las corporaciones a través del PAC (Political Action Committee), organización que recoge la información sobre la contribución que se realiza en una campaña, sea a favor o en contra de un candidato, una legislación, una iniciativa electoral, etc. Empresas como Kellogg’s, Coca-Cola, DuPont, Dow Chemical, PepsiCo, Monsanto, etc., han aportado fondos en contra del etiquetado transgénico.

Ahora está sobre la mesa la Ley oscura del etiquetado transgénico de los alimentos, sus partidarios afirman que el etiquetado de los alimentos modificados genéticamente provocará que los consumidores no quieran comprar esos alimentos, algo que obligaría a las empresas a reformular sus productos provocando la subida de precios. Este argumento ya es aburrido, podemos recordar un estudio independiente desarrollado por un experto en marketing alimentario, en el que se concluía que etiquetar los alimentos transgénicos no supondría un incremento de precios, de ello hablábamos aquí. Además, se pueden citar otros estudios realizados por investigadores de dos Departamentos de Agricultura del país, en los que se concluía que el cambio de etiquetado tendría muy poco impacto en el precio de los alimentos.

En la Ley Oscura hay otro argumento utilizado hasta la saciedad, se necesitan los alimentos transgénicos para alimentar al mundo, pero sinceramente, ¿qué tiene que ver esto con el etiquetado?, no se está hablando de prohibir los transgénicos, simplemente de identificarlos. Por otro lado, son varios los estudios que muestran que los alimentos modificados genéticamente no están contribuyendo de forma significativa a mejorar la seguridad alimentaria mundial, por lo que este argumento tiene poco peso. Cuanto más se opone la industria a la etiqueta que identifique los transgénicos, más crece la desconfianza, si son tan seguros, no habría por qué negarse a etiquetarlos.

Lo cierto es que muchos ciudadanos de Estados Unidos quieren poder ejercer su derecho a saber y elegir lo que comen, a esto hay que sumar que cada vez más políticos empiezan a escuchar y respaldar el etiquetado transgénico, sin embargo y como decíamos antes, el lobby de las empresas anti etiquetado transgénico es poderoso y será muy difícil lograr que se apruebe una legislación a nivel federal que identifique estos alimentos. En este artículo de Environmental Working Group nos realizan un desglose sobre el dinero que ha aportado cada empresa en contra del etiquetado, dónde y en qué se ha invertido.

Foto | UD Carvel REC

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