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En la Unión Europea se comercializan productos a base de carne con etiquetas fraudulentas

Etiquetas engañosas en los alimentos cárnicos

La Organización de Consumidores Europeos (BEUC) ha dado a conocer un informe titulado “Close-up on the meat we eat – Consumers want honest labels”, en el que se denuncia que en la Unión Europea se comercializan productos a base de carne con etiquetas fraudulentas. Croquetas preparadas que contienen la mitad de la carne que se declara en la etiqueta, el uso de sulfitos en la carne picada para que tenga un aspecto más fresco, o kebabs que se comercializan indicando que son de carne de ternera cuando en realidad son de pollo. Estas son sólo algunas de las prácticas fraudulentas habituales que se han dado a conocer en el mencionado informe.

La BEUC explica que los consumidores no tienen más remedio que confiar en las etiquetas alimentarias para poder tomar decisiones informadas a la hora de comprar alimentos, pero si estas etiquetas son fraudulentas, tomar estas decisiones resulta bastante complicado. Siete organizaciones de consumidores pertenecientes a la BEUC han realizado diferentes pruebas entre el mes de abril del año pasado y el mes de agosto del presente año, entre algunas de las conclusiones que se desprenden del informe, es que los alimentos elaborados con carne no siempre cumplen con las expectativas de los consumidores, sobre todo si estas etiquetas son erróneas pero no de forma intencionada.

A raíz del escándalo de la carne de caballo, la confianza de los consumidores europeos en relación a los productos cárnicos se ha resentido, por eso cada vez son más las personas que quieren saber más sobre la carne o los productos con base de carne que compran y consumen, de dónde procede, cómo se produce, si han superado los controles de calidad o si las etiquetas proporcionan información veraz. La directora general de la Organización de Consumidores Europeos comenta que los consumidores deben poder confiar en las etiquetas alimentarias, por lo que es necesario tomarse en serio recuperar la confianza en los productos cárnicos, para ello es necesario que los países comunitarios refuercen los controles asegurándose de que lo que reza en las etiquetas es una información completa y exacta.

En las pruebas que se realizaron se analizó la información de la etiqueta de los alimentos y los productos a fin de detectar la presencia de aditivos alimentarios no declarados o ilegales, la veracidad del contenido y cantidad de cada ingrediente, etc. Del estudio se desprende que los casos más frecuentes son la confusión del nombre de los ingredientes, el uso de aditivos alimentarios ilegales, el uso fraudulento de ingredientes como sustituto (como el ejemplo citado del kebab), etc. Por ello la BEUC solicita diferentes acciones a la UE, además de reforzar los controles sobre la información de las etiquetas, que se realicen más inspecciones, que se controle los tipos y cantidades de aditivos alimentarios que integran los productos, que el tema del fraude alimentario se encuentre como tema prioritario en la agenda de la Unión Europea, que el Parlamento Europeo proporcione un marco jurídico eficaz para detectar, disuadir y castigar el fraude, que se aclaren y definan los productos a base de preparados con carne, etc.

Fraude en los alimentos con base de carne

En el informe «Close-up on the meat we eat – Consumers want honest labels» de la BEUC nos muestran diferentes fraudes detectados en varios países comunitarios, destacamos el ejemplo de España, concretamente el análisis que realizó la OCU con la carne picada y cuyos resultados dio a conocer a principios de este año. Esta organización analizó 22 bandejas de carne picada de supermercado, detectando la presencia de una gran cantidad de aditivos y grasa en exceso. De estas 22 muestras, sólo cinco obtuvieron una buena valoración, de todo ello hablábamos aquí. En cada país se han detectado problemas en el etiquetado de los productos cárnicos, en muchos casos son mensajes que causan confusión a los consumidores sobre la calidad.

En el informe de la Organización de Consumidores Europeos al que podéis acceder a través de este enlace (Pdf), se detallan todos los análisis realizados en Portugal, España, Países Bajos, Bélgica, Italia, República Checa y Reino Unido, el nivel de errores ya sean accidentales o de forma deliberada es bastante elevada, afectan a todo tipo de productos cárnicos y en algunos casos se pueden considerar escandalosos, como por ejemplo el uso de colorantes que son capaces de enmascarar el mal color de la carne incluso cuando ha sufrido un nivel de degradación que podría provocar una toxiinfección alimentaria.

En definitiva, muchos de los productos a base de carne que se comercializan en la Unión Europea no son etiquetados correctamente, o no contienen los ingredientes de calidad que afirman sus etiquetas. Como ya hemos comentado, BEUC ha emitido una serie de recomendaciones para mejorar esta situación, ya veremos si la UE toma nota de los resultados y lleva a cabo las acciones oportunas para acabar con este tipo de fraudes al consumidor.

En la Unión Europea se comercializan productos a base de carne con etiquetas fraudulentas

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Etiquetas engañosas en los alimentos cárnicos

La Organización de Consumidores Europeos (BEUC) ha dado a conocer un informe titulado “Close-up on the meat we eat – Consumers want honest labels”, en el que se denuncia que en la Unión Europea se comercializan productos a base de carne con etiquetas fraudulentas. Croquetas preparadas que contienen la mitad de la carne que se declara en la etiqueta, el uso de sulfitos en la carne picada para que tenga un aspecto más fresco, o kebabs que se comercializan indicando que son de carne de ternera cuando en realidad son de pollo. Estas son sólo algunas de las prácticas fraudulentas habituales que se han dado a conocer en el mencionado informe.

La BEUC explica que los consumidores no tienen más remedio que confiar en las etiquetas alimentarias para poder tomar decisiones informadas a la hora de comprar alimentos, pero si estas etiquetas son fraudulentas, tomar estas decisiones resulta bastante complicado. Siete organizaciones de consumidores pertenecientes a la BEUC han realizado diferentes pruebas entre el mes de abril del año pasado y el mes de agosto del presente año, entre algunas de las conclusiones que se desprenden del informe, es que los alimentos elaborados con carne no siempre cumplen con las expectativas de los consumidores, sobre todo si estas etiquetas son erróneas pero no de forma intencionada.

A raíz del escándalo de la carne de caballo, la confianza de los consumidores europeos en relación a los productos cárnicos se ha resentido, por eso cada vez son más las personas que quieren saber más sobre la carne o los productos con base de carne que compran y consumen, de dónde procede, cómo se produce, si han superado los controles de calidad o si las etiquetas proporcionan información veraz. La directora general de la Organización de Consumidores Europeos comenta que los consumidores deben poder confiar en las etiquetas alimentarias, por lo que es necesario tomarse en serio recuperar la confianza en los productos cárnicos, para ello es necesario que los países comunitarios refuercen los controles asegurándose de que lo que reza en las etiquetas es una información completa y exacta.

En las pruebas que se realizaron se analizó la información de la etiqueta de los alimentos y los productos a fin de detectar la presencia de aditivos alimentarios no declarados o ilegales, la veracidad del contenido y cantidad de cada ingrediente, etc. Del estudio se desprende que los casos más frecuentes son la confusión del nombre de los ingredientes, el uso de aditivos alimentarios ilegales, el uso fraudulento de ingredientes como sustituto (como el ejemplo citado del kebab), etc. Por ello la BEUC solicita diferentes acciones a la UE, además de reforzar los controles sobre la información de las etiquetas, que se realicen más inspecciones, que se controle los tipos y cantidades de aditivos alimentarios que integran los productos, que el tema del fraude alimentario se encuentre como tema prioritario en la agenda de la Unión Europea, que el Parlamento Europeo proporcione un marco jurídico eficaz para detectar, disuadir y castigar el fraude, que se aclaren y definan los productos a base de preparados con carne, etc.

Fraude en los alimentos con base de carne

En el informe «Close-up on the meat we eat – Consumers want honest labels» de la BEUC nos muestran diferentes fraudes detectados en varios países comunitarios, destacamos el ejemplo de España, concretamente el análisis que realizó la OCU con la carne picada y cuyos resultados dio a conocer a principios de este año. Esta organización analizó 22 bandejas de carne picada de supermercado, detectando la presencia de una gran cantidad de aditivos y grasa en exceso. De estas 22 muestras, sólo cinco obtuvieron una buena valoración, de todo ello hablábamos aquí. En cada país se han detectado problemas en el etiquetado de los productos cárnicos, en muchos casos son mensajes que causan confusión a los consumidores sobre la calidad.

En el informe de la Organización de Consumidores Europeos al que podéis acceder a través de este enlace (Pdf), se detallan todos los análisis realizados en Portugal, España, Países Bajos, Bélgica, Italia, República Checa y Reino Unido, el nivel de errores ya sean accidentales o de forma deliberada es bastante elevada, afectan a todo tipo de productos cárnicos y en algunos casos se pueden considerar escandalosos, como por ejemplo el uso de colorantes que son capaces de enmascarar el mal color de la carne incluso cuando ha sufrido un nivel de degradación que podría provocar una toxiinfección alimentaria.

En definitiva, muchos de los productos a base de carne que se comercializan en la Unión Europea no son etiquetados correctamente, o no contienen los ingredientes de calidad que afirman sus etiquetas. Como ya hemos comentado, BEUC ha emitido una serie de recomendaciones para mejorar esta situación, ya veremos si la UE toma nota de los resultados y lleva a cabo las acciones oportunas para acabar con este tipo de fraudes al consumidor.