La Comisión Europea ha presentado el informe sobre las grasas trans en los alimentos

Tras un año de espera y continuas reclamaciones por parte de organizaciones de consumidores, sociedades médicas, empresas y otras entidades, la Comisión Europea ha presentado al fin el informe sobre las grasas trans en los alimentos. En este informe se recomienda que se ponga en marcha una legislación que limite el contenido de grasas trans a 2 gramos por cada 100 gramos de grasa en todos los países de la Unión Europea.

Grasas trans

Durante un año las reclamaciones se han sucedido por parte de los eurodiputados, de empresas alimentarias como Mondelez, Nestlé o Mars, la Sociedad de Cardiología Europea, la EPHA (Alianza Europea de Salud Pública), la EHN (Red Europea del Corazón) o la BEUC, organización que representa y defiende los intereses y derechos de los consumidores europeos solicitando el informe que la CE debía presentar sobre el uso y el etiquetado de los ácidos grasos trans en los alimentos y los efectos que estos tienen en la dieta y salud de los europeos. Al fin, la Comisión Europea ha presentado el informe sobre las grasas trans en los alimentos, en él se observan los pros y contras de las distintas opciones para llevar a cabo una reducción de los niveles de grasas trans en la dieta de los europeos.

La reformulación voluntaria de los fabricantes de alimentos ha sido puesta en marcha en varios países europeos, limitando el contenido de ácidos grasos trans en los alimentos en un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasa, sin embargo, no es una regla que haya sido adoptada a nivel general, en países como Eslovenia, Polonia, Bulgaria, Suecia o Croacia, se han encontrado alimentos con un alto contenido en grasas trans. Como ya hemos explicado en ocasiones anteriores, muchas empresas alimentarias han reducido voluntariamente el uso de grasas trans, pero han sido sobre todo empresas occidentales, las empresas de Europa del Este no han realizado las reducciones voluntarias, algo que apunta la CE en su informe.

El informe de la Comisión Europea sobre el uso y el etiquetado de los ácidos grasos trans en los alimentos y su efecto en la dieta y salud de los europeos, concluye que en los países indicados se han encontrado productos como las palomitas de maíz, cuyo contenido en grasas tras es del 50% de las grasas totales, hay que recordar que consumir 5 gramos al día de este tipo de grasas, está asociado al incremento de un 23% del riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, lo que nos da una idea del elevado riesgo que corren los habitantes de los países mencionados por consumir este tipo de alimentos.

La CE explica que existe una limitación obligatoria del contenido de grasas trans en los alimentos puesta en marcha en Dinamarca, Austria, Hungría y Letonia, este último país legisló sobre el tema recientemente, otros países han expresado su voluntad de implementar el límite y otros simplemente han obviado las recomendaciones, esto da lugar a un mercado comunitario en riesgo de estar cada vez más fragmentado, siendo otra de las razones por las que la CE recomienda la armonización mediante una legislación de las grasas trans en toda la Unión Europea, considerando que es necesario que los alimentos sean más saludables y que el consumidor no tiene la necesidad de realizar distinciones de los productos por la variación de contenido de ácido graso trans.

Implementar una legislación obligatoria ofrece beneficios potenciales para la salud de la población, reduciendo significativamente el riesgo de sufrir diferentes enfermedades cardiovasculares. Recordemos que la Sociedad de Cardiología Europea explicaba que este tipo de enfermedades son la principal causa de muerte en Europa, y que cada año se producen más de 4 millones de muertes a causa de las enfermedades cardiovasculares en toda Europa, de ellas, más de 1’9 millones se producen en los países de la Unión Europea.

Por otro lado, la CE apunta que la limitación obligada por ley sería beneficiosa para el comercio, ya que en el caso de no adoptarse las medidas legislativas, las empresas de la UE que tienen interés en acceder al mercado estadounidense no podrían tener acceso, recordando que Estados Unidos concluyó hace unos meses que las grasas trans artificiales, presentes sobre todo en los alimentos procesados que han sido sometidos al proceso de hidrogenación, no son seguras para su uso en los productos alimentarios y por tanto se decidió prohibirlas proporcionando un periodo de transición de tres años para que los fabricantes pudieran reformular sus productos, de ello hablábamos aquí.

El informe ha sido bien recibido por todas aquellas organizaciones, empresas y asociaciones de consumidores, al fin la CE se ha pronunciado recomendando una limitación legal a las grasas trans, siendo esta medida la única forma de garantizar que los consumidores de la UE estén protegidos por igual, vivan donde vivan y compren donde compren. De nuevo se ha pronunciado IMACE (Asociación Europea de Margarina), explicando que se han llevado a cabo esfuerzos voluntarios para la reducción de grasas trans y que no es necesaria una regulación, explican que este sector ha hecho muchos cambios desde hace años siendo un caso de éxito al lograr reducir el límite hasta el 1%, menos de lo que se exigiría en la regulación.

Esto es algo incomprensible, si a los fabricantes de margarina la reglamentación no les va a afectar, ¿porque se oponen a ella? Hay que tener en cuenta que otras empresas no han realizado ajustes voluntarios y el contenido en grasas trans es muy elevado, por lo que una normativa es necesaria. La Comisión Europea ha realizado un llamamiento para que se lleven a cabo nuevas investigaciones para determinar los detalles técnicos de cómo un límite podría ser implementado con el fin de minimizar los riesgos de consecuencias no deseadas, por lo que el siguiente paso será la puesta en marcha de una consulta pública y llevar a cabo una evaluación que le permita adoptar una decisión política en un futuro próximo.

Este tipo de recomendaciones dan que pensar, si para un informe de 15 páginas (que podéis leer aquí (Pdf) se ha tardado un año, a saber cuánto tardará la CE en adoptar la mencionada decisión política. De todos modos hay que decir que muchas organizaciones se van a encargar de ejercer una presión constante para que la CE no retrase su labor. A continuación podéis ver una hoja informativa resumida que ha sido presentada por la CE, en ella nos explican cuáles son las grasas trans, por qué era necesario un informe sobre este tipo de grasas, qué recomendaciones se deben seguir y cómo se puede reducir su contenido, etc.

Propuesta para legislar sobre las grasas trans

Foto | John Pastor

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