Los sobornos a investigadores son una práctica habitual en la industria alimentaria

Hoy conocemos nuevos datos sobre el director de Global Energy Balance Network, organización que luchaba contra la obesidad a través del balance energético y que tuvo que cesar su actividad por no contar con los recursos suficientes al haber devuelto las contribuciones económicas de Coca Cola. Se han filtrado correos electrónicos que demuestran que los sobornos a algunos investigadores son una práctica habitual en la industria alimentaria a fin de obtener resultados favorables.

Investigaciones científicas fraudulentas

A principios de diciembre nos hacíamos eco del cese de la actividad de Global Energy Balance Network (GEBN), organización que en teoría luchaba contra la obesidad a través del balance energético, o lo que es igual, la relación entre el consumo de energía y el gasto energético. La organización independiente GEBN tuvo que dejar de trabajar al descubrirse que su página web estaba registrada a nombre de Coca Cola y además la compañía contribuía con un apoyo económico importante. En un principio se aseguró que Coca Cola no interfería en las investigaciones y que quien tenía el control eran los investigadores de esta organización, pero gracias a que se filtraron unos correos electrónicos a la prensa se demostró la influencia de Coca Cola en el trabajo de esta nueva organización.

Pues bien, han aparecido nuevos datos que muestran que James Hill, director de Global Energy Balance Network, experto en nutrición que desarrolla su actividad como director del Anschutz Health and Wellness Center (centro dedicado a la investigación y tratamientos para mejorar la salud de los ciudadanos), fue subvencionado por Coca Cola con grandes sumas de dinero para que viajara por todo el mundo con todos los gastos pagados promoviendo el balance energético y mostrando que los refrescos azucarados tienen cabida en la dieta y no eran los responsables directos del sobrepeso y la obesidad.

Este dinero se pagó directamente a James Hill, al margen de las aportaciones económicas proporcionadas por Coca Cola a Global Energy Balance Network, además este experto solicitó un puesto de trabajo para su hijo en la compañía, lo que muestra claramente que su labor no era honesta y estaba condicionada por los favores proporcionados por la compañía de bebidas y refrescos azucarados. Para ayudar a James Hill en sus conferencias, la compañía se encargó de conducir el debate con la ayuda de otras personas con el propósito de menospreciar el impuesto de los refrescos por su nula efectividad y mostrar que éstos no eran tan malos como otros estudios han mostrado en sus conclusiones

Ya hace algunos años que sabemos que algunas grandes compañías alimentarias están dispuestas a subvencionar a los científicos para que busquen pruebas que refuten la relación entre el consumo de alimentos considerados poco saludables y el sobrepeso o la obesidad, al respecto merece la pena retomar la lectura de este post en el que se trata una investigación en la que se concluye que aquellas investigaciones que cuentan con la financiación de compañías como Coca Cola, Pepsi, u otras relacionadas con el mundo de las bebidas azucaradas, tienen hasta cinco veces más posibilidades de determinar que no existe asociación entre el consumo de refrescos azucarados y el aumento de peso.

Muchas empresas invierten dinero para que algunos investigadores realicen trabajos que favorezcan sus intereses, para ello nada mejor que intentar eliminar la ética de los expertos a golpe de talón y favores. El caso de Global Energy Balance Network es sólo la punta del iceberg, parece ser que el Anschutz Health and Wellness Center ha recibido durante los últimos cinco años más de 50 millones de dólares por parte de un millar de empresas, por lo que los resultados de las investigaciones que se hayan dado a conocer hacen sospechar que son dudosos y que velan por los intereses de las empresas que realizaron las donaciones.

Se podría decir que los sobornos a investigadores son una práctica habitual en la industria alimentaria, cada vez aparecen más casos que muestran la estrecha relación entre algunas compañías de alimentos y bebidas y la actividad que desarrollan investigadores supuestamente independientes. Los centros y universidades implicadas aseguran que las donaciones que reciben son insignificantes comparándolas con el dinero que procede de las agencias federales para llevar a cabo diferentes proyectos de investigación, pero la realidad es que en el caso de las donaciones privadas, existe una cláusula de confidencialidad para proteger la naturaleza y objetivo de las investigaciones, algo que no ocurre con el dinero procedente de las agencias federales, lo que conduce a la sospecha de las conclusiones obtenidas.

Hemos citado Coca Cola en el caso del director de Global Energy Balance Network, pero hay más, James Hill ha sido uno de los principales expertos en una investigación para analizar la carne roja (vacuno) como fuente de proteínas en la dieta. Esta investigación estaba patrocinada, en parte, por la Asociación Nacional de Ganaderos de Estados Unidos, según se refleja en una base de datos de ensayos clínicos. Esto fue antes de que la OMS y concretamente el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), considerase a la carne roja como alimento probablemente carcinógeno para el ser humano y a la carne procesada como alimento cancerígeno, de ello hablábamos aquí.

Como ya explicamos en su momento, se devolvió la donación de un millón de dólares de Coca Cola debido a que esta empresa había sugerido a la organización cambios en la declaración de objetivos, intentando reconducir la discusión científica sobre las causas de la obesidad, delatando que la compañía tenía una clara intención de inclinar la balanza a su conveniencia. En principio el dinero se había donado sin restricciones y limitaciones en el modo en que se utilizaría, pero ha quedado claro que en realidad se trataba de una financiación con el objetivo de obtener resultados favorables.

La relación entre Coca Cola y James Hill ha sido estrecha durante años, el experto ha recibido dinero y favores a cambio de intentar convencer de que lo realmente importante no son las calorías ingeridas, sino la actividad y el ejercicio físico que se realiza para quemarlas, de este modo los refrescos podían encajar en una dieta saludable no siendo los principales responsables de problemas como la obesidad. La filtración de correos ha servido para poner al descubierto la actividad de este experto en nutrición, pero no es el único, las empresas alimentarias siguen gastando millones de dólares para evitar que la imagen de sus productos se degrade y sean asociados a los problemas de salud.

Recordemos por ejemplo que científicos estadounidenses como David Allison, un experto con un amplio curriculum a sus espaldas, responsable de un centro de investigación de la obesidad en la Universidad de Alabama, aseguraba que los estudios realizados hasta el momento no son lo suficientemente rigurosos y no se podía aseverar que esos alimentos y bebidas estuvieran relacionados con el alto índice de obesidad. Era algo lógico teniendo en cuenta que tenía relaciones comerciales con empresas como The Coca Cola Company, PepsiCo o la American Beverage Association, de todo ello hablábamos aquí.

En definitiva, parece que es obligado dudar de los resultados obtenidos en investigaciones que hayan sido financiadas por las compañías de alimentos y bebidas cuyos productos se asocian a problemas de salud, ya que en ocasiones los resultados que se muestran, parecen tener la misión de generar dudas en el consenso científico y en la población. Os invitamos a leer este artículo de The Denver Post para conocer más detalles sobre esta trama.

Foto | vwb5

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