La diversidad genética del ganado puede ayudar a garantizar la seguridad alimentaria

La FAO acaba de presentar un informe titulado Animal Genetic Resources for Food and Agriculture, en el que se destaca la importancia de preservar la diversidad genética del ganado en el mundo con el propósito de mejorar y garantizar la seguridad alimentaria. En él se destaca que muchas razas animales están en riesgo de extinción debido, entre otras causas, a que no resultan interesantes para la industria alimentaria en términos de producción y rentabilidad económica.

Variedad alimentaria en el mundo

Hoy conocemos un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) titulado “Los recursos zoogenéticos para la alimentación y la agricultura”, en el que se apunta que la diversidad genética del ganado puede ayudar a garantizar la seguridad alimentaria. Según los resultados mostrados, a pesar de que existe un gran interés en proteger la biodiversidad de ganado y aves de corral, la erosión genética continúa y cada vez más razas de animales que se pueden utilizar para la cadena de suministros, se encuentran en peligro de extinción.

Actualmente un 17% (1.458) de las razas de animales de granja del mundo se encuentran en peligro de extinción, el estado de un 58% de las razas animales se desconoce por no contar con datos sobre el tamaño o estructura de población, por lo que de contar con esta información, posiblemente se incrementaría el número de razas animales en riesgo de extinción. Según el informe, casi 100 razas de ganado se han extinguido entre el año 2000 y el año 2014, las razones que apunta la FAO son el mestizaje indiscriminado como principal causa de la erosión genética, el creciente uso de razas que no son autóctonas de las zonas de producción, las políticas débiles que regulan el sector ganadero, el abandono de las razas que se consideran poco rentables optando sólo por las que tienen mayor eficiencia productiva, o la decadencia de los sistemas de producción ganadera tradicionales.

Recordemos que este problema no sólo afecta al ganado, también a las variedades vegetales, ya hace algunos años Atle Bones, investigador y profesor noruego de Biología en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, advertía que la humanidad depende de muy pocos alimentos. Hablando de variedades vegetales, explicaba que sólo algo más de 100 especies son las que se cultivaban principalmente en el mundo, el trigo, el maíz y el arroz ya representan el 60% de la producción mundial de alimentos vegetales. Tal limitación es peligrosa, ya que basta con que el rendimiento de dos cultivos mayoritarios se reduzca, para provocar una hambruna basta con un año así, de todo ello hablábamos aquí.

La FAO pide que se realicen mayores esfuerzos para que se utilicen los recursos genéticos existentes de forma sostenible, y se tengan en cuenta todas aquellas razas animales que a pesar de ser valiosos recursos alimentarios, la industria ha preferido apartar por no poder obtener los beneficios económicos esperados. La FAO clasifica a Europa, América del Norte y el Cáucaso como las áreas de mundo con mayor proporción de razas animales en situación de riesgo, apuntando especialmente que el mayor número se encuentra en el Cáucaso y Europa.

Claro, que este llamamiento de la FAO nos hace pensar, según datos facilitados por la propia Organización, el 40% de los alimentos vegetales que se cultivan en el planeta se destinan a la alimentación animal y según los pronósticos, esta cifra podría incrementarse hasta alcanzar el 60% en las próximas dos décadas. ¿Qué ocurriría si se introdujeran más razas animales en la cadena alimentaria?, recordemos que a pesar de que se pide que el consumo de carne y productos lácteos se reduzca para mitigar en lo posible el cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria en las próximas décadas, las cifras del incremento y venta de productos cárnicos no deja de crecer, especialmente por las nuevas clases medias de los países emergentes.

Informe de la FAO

Volviendo a las zonas de máximo riesgo identificadas en el informe de la FAO (Europa y el Cáucaso), estas son zonas que cuentan con una industria ganadera altamente especializada y que tiende a utilizar sólo un pequeño número de razas animales para la producción, el resto no son viables comercialmente hablando, a pesar de que puedan ofrecer una magnífica carne o leche, un ejemplo que se puede citar es la vaca catalana. Merece la pena retomar la lectura de este post en el que nos hacíamos eco de la advertencia realizada por el presidente de Feagas (Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto), comentaba que las razas ganaderas autóctonas de España están en peligro de extinción debido a la industrialización, la productividad y la rentabilidad, causa de que se hayan apartado muchos alimentos de nuestra mesa, provocando la desaparición de variedades alimentarias de gran calidad, ya sean animales o vegetales.

Es muy importante proteger la biodiversidad genética, ya que proporciona la materia prima para que ganaderos y agricultores puedan mejorar las razas y especies vegetales para adaptarlas a los ambientes y demandas cambiantes. Se considera la biodiversidad genética un requisito necesario para poder hacer frente a los retos de futuro, por lo que hay que preservar los recursos zoogenéticos actuales a fin de poder garantizar la seguridad alimentaria mundial y que las próximas generaciones puedan contar con gran variedad alimentaria. La FAO comenta que las enfermedades emergentes, la presión sobre recursos como el agua y la tierra, los cambios de la demanda del mercado o el cambio climático, entre otros aspectos, obligan a que sea más importante que nunca para asegurar que los recursos genéticos animales actuales se conservan y utilizan de forma sostenible.

En el informe Los recursos zoogenéticos para la alimentación y la agricultura se explica que los Gobiernos reconocen cada vez más la importancia de utilizar los recursos genéticos del ganado de forma sostenible, pero una cosa es reconocerlo y otra actuar en consecuencia con ayudas económicas. Por otro lado, lo que sí se ha incrementado en los últimos años son los bancos de genes como una medida de seguridad para garantizar que no se pierde el material genético, pudiendo ser utilizado en un futuro para la mejora de las razas animales de las que se abastece la humanidad. Esto no es proteger a las especies en peligro de extinción, por ello además de poner en marcha iniciativas como la Red Europea de Banco de Genes, se ha de promover la conservación de animales vivos en su hábitat natural.

El informe presentado por la FAO se basa en información recabada en 129 informes nacionales, 15 informes de organizaciones internacionales, 4 informes de los coordinadores regionales y redes para la gestión de los recursos zoogenéticos, y las aportaciones de 150 autores y colaboradores. Este documento es una actualización del primer informe sobre el Estado de los Recursos Zoogenéticos Mundiales para la Alimentación y la Agricultura que se publicó en el año 2007, en él se destaca todo lo ocurrido desde que se publicó el primer informe y se dan las claves para abordar el problema. A través de este enlace (Pdf) podréis acceder a este interesante documento al completo.

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