Basta con reducir el precio de la carne roja fresca para que su consumo vuelva a aumentar

Según los datos facilitados por un reciente estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el consumo de carne de vacuno vuelve a aumentar en Estados Unidos. Ha bastado una reducción del precio de la carne para que se convierta en alimento reclamo en el menú de cadenas de restaurantes y restaurantes independientes. Según el estudio, se prevé un crecimiento sostenido del consumo hasta el año 2020.

Consumo de carne vacuna en Estados Unidos

Hace unas semanas conocíamos un estudio desarrollado por expertos de la Universidad Johns Hopkins en el que se concluía que se apreciaban cambios sutiles en cuanto al consumo de carne de vacuno. Durante los últimos años se ha ido reduciendo el consumo de este alimento poco a poco debido al incremento de la conciencia medioambiental, por las campañas que advierten sobre los riesgos para la salud de un consumo excesivo, y entre otras cosas, por el anuncio emitido por la OMS en el que consideraba la carne procesada un alimento cancerígeno y a la carne roja fresca alimento probablemente cancerígeno.

Pues bien, los pequeños logros obtenidos en la reducción del consumo de carne fresca parecen disiparse fácilmente, simplemente con reducir el precio de la carne se ha logrado que su consumo vuelve a aumentar. Según un reciente estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, se prevé que en Estados Unidos aumentará el consumo de carne por primera vez desde el año 2006, y será gracias a una reducción del precio de este alimento.

Las cadenas de restaurantes aprovechan la reducción de precio para realizar promociones y descuentos en los menús que incluyen carne de vacuno, algo que logra atraer a los consumidores y así se refleja en los resultados que están obteniendo las cadenas de establecimientos que utilizan la carne como alimento reclamo, la afluencia de clientes se ha incrementado desde que se lanzan ofertas especiales. Parece evidente que la carne de vacuno seguirá siendo un alimento importante en la dieta de los estadounidenses, como ya hemos comentado en otras ocasiones, uno de los aspectos más importantes para muchos consumidores es el precio, factor que está por encima de otros valores, como por ejemplo el cuidado del medio ambiente y la reducción de la liberación de gases de efecto invernadero.

Hasta la fecha había aumentado la demanda de otras proteínas, como las que ofrecen la carne de pollo u otras carnes magras, pero la caída del precio de la carne de vacuno ha provocado un repentino aumento de su demanda, y eso que no se habla de una reducción significativa de precio, tan sólo un 7% con respecto al precio del año pasado. Esto ha sido posible gracias a que la producción bovina ha aumentado, en años anteriores se sufrió una reducción de la producción de ganado debido a la sequía y otros problemas medioambientales, pero el último año ha sido favorable para el incremento de la producción, por otro lado, los ganaderos han llevado a cabo las estrategias necesarias para incrementar la producción.

De todos modos, hay que decir que a pesar de este repunte, todavía se está muy lejos de alcanzar el máximo histórico del consumo de carne roja, en 1976 se consumía una media de 94’3 libras por persona (algo más de 42 kilos), ahora el consumo medio se establece en 54’3 libras (casi 25 kilos). Bajo estas líneas podéis ver una gráfica que muestra el consumo de carne de pollo y de carne de vacuno desde 1970 hasta 2015, y una previsión hasta el año 2020, en ella se observa un cambio de tendencia en el consumo de carne roja.

Aumenta el consumo de carne vacuna

Según leemos aquí, las cadenas de restaurantes tienen mucho que ver en este cambio de tendencia, pero también los restaurantes independientes que ven la carne como un alimento reclamo. En definitiva, la reducción del consumo de carne ha sido muy lenta hasta la fecha, y este repunte parece echar por tierra lo que concluían los expertos de la Universidad Johns Hopkins, asegurando que aunque los cambios en el consumo de carne eran sutiles, el engranaje estaba en marcha y los cambios en los hábitos de consumo se estaban produciendo.

Ha bastado que el precio de la carne se reduzca para que su consumo vuelva a aumentar, olvidando lo importante que es comer menos carne para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, algo que ayudaría a evitar que el aumento de las temperaturas a nivel mundial superase los 2º C. Si la reducción del precio de la carne se establece a nivel mundial, posiblemente su consumo se incremente de forma significativa, afectando a todas las estrategias que se han llevado a cabo para concienciar a la población de la importancia de reducir su ingesta en beneficio del medio ambiente y la salud.

Sobre el tema de la salud, y hablando de España, merece la pena recordar que tras el anuncio de la OMS sobre el riesgo de cáncer por consumir carne procesada y carne fresca, el Barómetro del Comprador de IRI mostraba que las ventas en valor de las carnes procesadas se redujeron un 9% desde el 26 de octubre hasta el 27 de diciembre en hipermercados y supermercados con más de 100 m2. Pero según los datos de finales del pasado mes de enero, la caída se había reducido y las ventas se estaban recuperando, lo que muestra que el informe de la OMS está teniendo un efecto temporal en una buena parte de los consumidores.

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