El fraude alimentario crece en todo el mundo de una forma alarmante

Europol ha dado a conocer el resultado de la operación Opson V contra el fraude alimentario que se ha llevado a cabo desde el mes de noviembre de 2015 al mes de febrero de 2016. Las cifras muestran que el fraude alimentario crece en todo el mundo de una forma alarmante, el año pasado se incautaron 2.500 toneladas de alimentos y bebidas fraudulentas y peligrosas, este año la cifra ha superado las 10.000 toneladas.

Opson V

A principios del año pasado nos hacíamos eco de una operación llevada a cabo por Europol (Oficina Europea de Policía) y la Organización Internacional de Policía Criminal INTERPOL, con la que se lograron incautar 2.500 toneladas de alimentos y bebidas en 47 países del mundo entre el mes de diciembre de 2014 y el mes de enero de 2015. Estos resultados mostraban que el fraude alimentario está muy extendido en todo el mundo, siendo las cifras alarmantes. Pues bien, hoy conocemos una nueva operación llevada a cabo por las dos agencias indicadas, con la que se han logrado incautar más de 10.000 toneladas de alimentos y un millón de litros de bebidas fraudulentas en 57 países del mundo, lo que muestra que el fraude alimentario crece en todo el mundo de forma alarmante.

En esta operación denominada Opson V, que se ha llevado a cabo desde el mes de noviembre de 2015 a febrero del presente año, han participado como en la operación anterior, oficinas de aduanas, organismos nacionales de reglamentación alimentaria, el sector privado de la industria alimentaria y otras instituciones. Se llevaron a cabo controles en mercados, comercios, aeropuertos, puertos y polígonos industriales, con un volumen incautado de alimentos fraudulentos realmente alarmante, pero como ya comentamos anteriormente, posiblemente sea la punta del iceberg, ya que en varias ocasiones los defraudadores consiguen eludir a la justicia.

La picaresca en el fraude alimentario abarca todo tipo de acciones y afecta a todo tipo de alimentos, según comenta Europol, se han incautado unas nueve toneladas de azúcar que estaba mezclado con fertilizantes en Sudan, más de 85 toneladas de aceitunas bañadas en sulfato de cobre para darles una mejor apariencia en Italia, toneladas de carne ilegal de búfalo no apta para el consumo humano importada ilegalmente de la India a Tailandia, miel adulterada o mezclada y etiquetada incorrectamente en Australia, 10.000 litros de alcohol falso o adulterado (vino, whisky, vodka, etc.) en el Reino Unido, chocolate, dulces y bebidas no alcohólicas adulteradas y dirigidas a los niños en Hungría, Italia, Rumanía y Lituania, carne de mono en Bélgica, y así un largo etcétera.

Las bebidas y alimentos falsos son una seria amenaza para la salud y seguridad de los consumidores, muchos compran estos alimentos sin sospechar que son potencialmente peligrosos. Lamentablemente estamos a expensas de criminales sin escrúpulos que no dudarán en dar gato por liebre para enriquecerse aunque sea costa de la salud de los consumidores. Michael Ellis, uno de los responsables de la unidad de INTERPOL dedicada al tráfico ilícito de mercancías, comenta que esta nueva operación ha provocado más conclusiones que nunca, considera necesario seguir trabajando con más intensidad para identificar a las redes criminales que están detrás de estas actividades fraudulentas y peligrosas para los consumidores.

Según los responsables de esta operación, el aumento del precio de los alimentos y el carácter global de la cadena alimentaria favorecen a los delincuentes, haciendo que sea posible comercializar productos falsificados y de menor calidad. Explican que la complejidad y la magnitud del fraude obliga más que nunca a la cooperación entre países para reforzar las fronteras y evitar que estas redes logren su cometido. También es prioritario el intercambio de conocimiento en un mercado, ya que con ello se puede impedir el fraude alimentario en otros mercados. Las operaciones Opson han dado sus frutos año tras año, aunque los resultados de esta última operación han sido más significativos y delatan que este tipo de fraudes es mucho mayor de lo que imaginamos.

Como decíamos, se han incautado alimentos y bebidas fraudulentas o peligrosas para la salud del consumidor en 57 países, cifra que ha ido creciendo año tras año desde que se lanzó por primera vez la operación Opson. Es fácil deducir que la operación del año que viene arrojará un volumen mayor de bebidas y alimentos fraudulentos o peligrosos para la salud. Hablando de Europa, de nuevo Europol solicita los cambios necesarios que favorezcan y faciliten la cooperación de los Estados miembros a la hora de realizar investigaciones transfronterizas. Pide que los controles oficiales que se realizan a nivel nacional tengan como objetivo la lucha contra el fraude alimentario, así mismo, cuando se delegan responsabilidades en organismos de control privados, las autoridades competentes deben examinarlos y certificarlos. Por último, se invita a que se realice un mayor esfuerzo a la hora de controlar el etiquetado y la trazabilidad de los alimentos.

Os recomendamos leer este informe de Europol para tener una idea más clara sobre las dimensiones que tiene el fraude alimentario.

Foto | vreimunde

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