Cuatro variedades de alimentos se podrán cultivar y comer en Marte con seguridad

En un comunicado de prensa realizado por Wieger Wamelink, responsable de la investigación que trata de analizar la viabilidad y seguridad de la producción de alimentos en la Luna y en Marte, ha adelantado parte de los resultados de la primera fase del experimento, en este comunicado se concluye que cuatro de las 10 variedades de alimentos sujetas a estudio se podrán cultivar y comer en Marte con seguridad.

Producción de alimentos en la Luna y Marte

En el mes de febrero os hablábamos de un proyecto desarrollado por investigadores de la Universidad de Wageningen que tenía como propósito de analizar las características nutricionales y la seguridad de los alimentos que se podrían cultivar en la Luna o en Marte. Anteriormente se había demostrado que la producción de alimentos era viable, para ello se utilizaron suelos de composición y características similares que fueron proporcionados por la NASA.

Sin embargo, no se había analizado si estos alimentos serían seguros para los seres humanos debido al alto contenido de metales pesados de los suelos utilizados, cadmio, plomo, arsénico, etc., elementos que no impiden el desarrollo de las plantas pero que son tóxicos para los seres humanos. Por ello, se decidió poner en marcha un nuevo experimento en el que se cultivarían diferentes alimentos para analizar si las plantas absorbían los metales pesados y si sus frutos podrían ser peligrosos para la alimentación humana. Pues bien, ya se han dado a conocer los primeros resultados, el responsable de esta investigación, el botánico y ecologista Wieger Wamelink, explica que hasta el momento cuatro variedades de alimentos se podrán cultivar y comer en Marte con seguridad.

Los investigadores explican que cuatro de los alimentos producidos y analizados, rábanos, tomates, guisantes y centeno, se pueden cultivar sin problemas y comer con seguridad. El rábano es el alimento que más metales pesados ha integrado en su composición, sus niveles en aluminio, hierro y níquel es relativamente mayor, pero se considera que la razón es la contaminación ambiental, por lo que si los rábanos se lavasen, probablemente los niveles de estos metales se habrían reducido.

El año pasado se lograron producir 10 variedades diferentes de verduras y cereales en un suelo con características similares al del suelo de Marte y de la Luna, ahora se analiza la composición y seguridad de estos alimentos, pero lamentablemente sólo se han podido investigar cuatro de las 10 variedades, por lo que aún queda mucho trabajo por realizar. Este año se ha preparado una nueva investigación que tiene como cometido analizar además del contenido en metales pesados en las variedades alimentarias producidas, su composición en vitaminas, flavonoides y alcaloides (metabolitos secundarios de las plantas sintetizados, generalmente, a partir de aminoácidos). Ya se ha iniciado la primera fase del cultivo de habas, rábanos, espinacas, rúcula y berros, el resto, incluidas las patatas, se llevará a cabo en una segunda fase.

Bajo estas líneas podéis ver el vídeo en el que el experto muestra la producción de tomates en el suelo del planeta Marte. Merece la pena recordar que se puso en marcha una campaña de crowdfunding que finalizará el 31 de agosto del presente año, con el propósito de recaudar 25.000 euros para poder llevar a cabo estos nuevos estudios. Dado que hasta la fecha sólo se ha recaudado la mitad del objetivo marcado, el número de cultivos analizados se ha reducido. De todos modos, si no se logra recaudar el dinero que necesitan, intentarán buscar fuentes alternativas de financiación. Dado que los resultados de este proyecto son muy importantes para la carrera espacial, se puede deducir que no habrá ningún problema en obtener el dinero necesario para concluir toda la investigación.

También merece la pena recordar que paralelamente, una investigación llevada a cabo por el Centro Internacional de la Patata y la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), trabaja en la construcción de una cúpula en la que se recreará un entorno controlado para replicar la composición del suelo y las condiciones atmosféricas del planeta Marte. El cometido de este trabajo es analizar la viabilidad del cultivo de patatas en el denominado planeta rojo, es decir, no sólo se analiza el suelo, también las condiciones ambientales, ya que se cree que los altos niveles de dióxido de carbono que tiene este planeta podrían beneficiar el cultivo, aumentando su rendimiento hasta cuatro veces más en comparación con la producción en suelo terrestre, de todo ello hablábamos aquí.

Volviendo a la investigación de Wieger Wamelink y su equipo, el experto comenta que examinarán si todos los alimentos que se producen en los dos tipos de suelo (Marte y la Luna) cumplen con los requisitos establecidos por la NVWA (Autoridad de Seguridad Alimentaria holandesa) y la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos) sobre el contenido y niveles máximos de metales pesados en los alimentos. Los investigadores se muestran optimistas ante los primeros resultados obtenidos y adelantan que están seguros de que posiblemente se podrán consumir con total seguridad por los seres humanos patatas, guisantes, zanahorias, berros, rúcula, habas, rábanos, guisantes, centeno y tomates cultivados en los suelos indicados.

En la fotografía que encabeza el post, podéis ver una comparativa realizada con el cultivo de guisantes en suelo terrestre, suelo lunar y suelo del planeta Marte. Por ejemplo, el nivel de cromo presente en los guisantes cultivados en suelo terrestre y suelo lunar es similar, sin embargo, en suelo del planeta rojo es más elevado. El nivel de cadmio, un metal pesado que produce efectos tóxicos en los organismos vivos incluso en concentraciones muy pequeñas, es mucho más elevado en el suelo terrestre que en el suelo lunar o en el suelo de Marte.

De momento no hay más información, será necesario esperar unos meses hasta conocer el resultado de todas las pruebas e investigaciones. Para conocer más detalles de este trabajo, así como el último comunicado de prensa emitido por los investigadores, podéis acceder a la página de la campaña de crowdfunding.

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