El fraude con los productos pesqueros es un grave problema mundial

Deceptive Dishes: Seafood Swaps Found Worldwide es el título del informe presentado por Oceana en el que se denuncia que el fraude con los productos pesqueros es un grave problema mundial que afecta a la seguridad y a la salud de los consumidores, a las especies y ecosistemas marinos, socava la confianza en aquellas empresas que trabajan según la legislación, etc.

Informe sobre el fraude del pescado de Oceana

Hoy conocemos un nuevo informe de Oceana, la mayor organización internacional que se dedica a la protección de los ecosistemas marinos, la conservación de los océanos y de las especies marinas amenazadas que los habitan, en el que se concluye que el fraude con los productos pesqueros es un grave problema mundial que pone en riesgo la salud de los consumidores, socaba la confianza en aquellas empresas que cumplen la legislación y pone en riesgo los ecosistemas marinos.

Oceana comenta que a medida que la pesca se hace más industrializada y expansiva, crece el fraude con los productos pesqueros. El nuevo informe es en realidad una revisión del realizado en el año 2014 sobre este tema, esta revisión demuestra la magnitud y alcance del problema, pero también muestra que los esfuerzos que se están realizando para regular el sector están dando su fruto. La organización cita como ejemplo las regulaciones recientes de la Unión Europea que están permitiendo incrementar el grado de transparencia y la trazabilidad en el sector pesquero.

Para demostrar el alcance del fraude, Oceana ha recopilado más de 200 estudios relacionados con el etiquetado incorrecto de los productos pesqueros y la sustitución de unas especies por otras de menor valor comercial. Todos estos casos se han reflejado en un mapa interactivo, siendo la revisión más completa y actualizada hasta la fecha. Estos casos de fraude han sido expuestos por gobiernos, grupos ecologistas, periodistas, científicos, consumidores, etc., en 55 países del mundo y de todos los continentes, salvo la Antártida. De España se cita como ejemplo la recopilación de 25 muestras que estaban etiquetadas como cabracho, y sólo una se etiquetó correctamente, el resto eran especies similares en apariencia, algo que complica su correcta identificación.

Otro ejemplo correspondiente a España y que podemos ver en este mapa interactivo es el etiquetado incorrecto de la merluza que se comercializa también en Grecia. Según los datos del informe, entre un 33% y un 36% de las muestras estaban mal etiquetadas, eran merluzas capturadas en aguas africanas comercializadas como merluzas europeas o americanas. Este tipo de fraudes se realizan por motivos económicos, como ya hemos comentado, se sustituyen especies de gran valor comercial por otras de menos valor. Merece la pena dar un vistazo al mapa interactivo para conocer el tipo de fraudes que se han cometido y dónde son más habituales.

En el blog hemos hablado de algunos casos de fraude, como por ejemplo el realizado en los comedores oficiales de la Unión Europea, tanto en restaurantes como en comedores de los edificios oficiales de la UE en Bruselas se ha estado sirviendo pescado que no se correspondía con las especies solicitadas por los comensales. Otro ejemplo es la investigación que puso al descubierto el fraude que se cometía con el bacalao en Dinamarca, hasta el 18% del bacalao que se comercializaba era en realidad eglefino o carbonero, especies de menor valor comercial que comparten muchas similitudes con el bacalao, de ello hablábamos aquí.

Fraude con los productos marinos

La actualización del informe se titula Deceptive Dishes: Seafood Swaps Found Worldwide, en él se destaca que el coste económico anual derivado de la pesca ilegal en todo el mundo se calcula entre 10.000 y 23.500.000 millones de dólares. El fraude se comete en todos los eslabones de la cadena alimentaria, en la pesca, la venta al por mayor y al por menor, en la importación, en la distribución, en el procesamiento, en el envasado, etc. En el informe se destacan las especies más susceptibles de fraude, algunas de las utilizadas son especies consideradas en riesgo de extinción por la IUVN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Más de la mitad de las muestras sustituidas corresponden a especies que pueden suponer un riesgo para la salud de los consumidores, lo que significa que podríamos estar comiendo pescado que podría provocarnos diversas enfermedades.

En referencia a la Unión Europea, Oceana destaca que desde el año 2011 se aprecia una disminución de la tasa de fraude gracias a las investigaciones realizadas y a la puesta en marcha de medidas dirigidas a la prevención de la pesca ilegal, la mejora de la transparencia y la trazabilidad, así como el mayor control realizado en la cadena de suministros. El informe también se hace eco de las medidas que pretende aplicar el Gobierno de Estados Unidos para combatir la pesca ilegal, no regulada ni declarada, si estas son como mínimo similares a las aplicadas en la Unión Europea, significaría que dos de los mayores bloques importadores de pescado y marisco podrían ejercer una influencia significativa en el resto del mundo, para garantizar la salud y la seguridad, el etiquetado correcto, la preservación de las especies, etc.

Oceana explica que el futuro de la salud de nuestros océanos está vinculada a una administración responsable, los gobiernos de todo el mundo deben trabajar para que las prácticas pesqueras sean bien gestionadas y totalmente transparentes. Para combatir el fraude, el único camino es garantizar una completa trazabilidad de los productos marinos, de este modo se podrá saber que estos productos marinos han sido capturados legalmente, son seguros y se corresponden con la identificación reflejada en la etiqueta. Merece la pena leer el informe (Pdf) para conocer la situación del fraude con los productos marinos, así como las recomendaciones proporcionadas por Oceana para acabar con este tipo de prácticas.

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