Reino Unido podría relajar las regulaciones en materia de alimentos transgénicos

Una de las cosas que perseguían quienes apoyaban el Brexit, era liberarse de las regulaciones y la burocracia de la Unión Europea. En el caso de agricultores y productores de alimentos del Reino Unido, el interés es el de relajar las regulaciones en materia de alimentos transgénicos, facilitar el uso del glifosato, incrementar la importación y exportación de materias primas modificadas genéticamente, etc. Es posible que el Gobierno del país modifique algunas de sus reglamentaciones favoreciendo al sector de los transgénicos, así lo creen algunos expertos.

Alimentos transgénicos

Una parte de la industria alimentaria del Reino Unido cree que tras el Brexit (salida de la Unión Europea), el país adoptará la mayoría de regulaciones por las que se regían cuando estaba en la UE, sin embargo, el sector de la agricultura podría pedir un cambio para que se aplicasen regulaciones menos estrictas, por lo que se favorecería la producción de cultivos transgénicos. Esta es una posibilidad real, ya que los agricultores han manifestado en varias ocasiones, cuando el país estaba en la UE, estar en contra de aplicar una mayor regulación en los productos químicos agrícolas, citando el tema del glifosato.

Reino Unido podría relajar las regulaciones en materia de alimentos transgénicos, lo que provocaría un aumento de las importaciones de productos con ingredientes modificados genéticamente procedentes del continente americano y de los países asiáticos, así lo cree uno de los responsables de Cert ID, un organismo que se encarga de realizar auditorías y proporcionar certificaciones de diferentes tipos, como por ejemplo la certificación de los productos libres de gluten o libres de ingredientes modificados genéticamente entre otros.

Con el Brexit se buscaba recuperar la soberanía británica, tener una mejor posición negociadora en los acuerdos comerciales, y liberarse de las regulaciones y la burocracia de la Unión Europea. Hay que recordar que antes del Brexit, políticos e investigadores han estado continuamente intentando dar vía libre a la producción de alimentos transgénicos, se puede citar, por ejemplo, el artículo publicado por el Comité de Ciencia y Tecnología del Reino Unido en la página del Parlamento del país el año pasado, explicando que el reglamento de la UE sobre alimentos modificados genéticamente se basa en decisiones políticas y no en la ciencia, como cabría esperar.

Muchos agricultores del país votaron a favor de la salida de la UE a fin de poder hacerse con el control en la toma de decisiones sobre sus competencias, en muchas ocasiones se han manifestado en contra de las decisiones de Bruselas, ya que consideraban que perjudicaban su actividad. Uno de los temas más recientes fue la controversia del uso del glifosato, fueron uno de los sectores que más solicitan la ampliación del permiso para su uso en suelo comunitario. Basta con saber que en el año 2014, más de dos millones de hectáreas de las tierras de cultivo del país fueron tratadas con este herbicida, lo que muestra el interés que tenían los agricultores por la ampliación del permiso.

Alimentos modificados genéticamente

El glifosato es ampliamente utilizado en todo el mundo para acabar con la maleza, pero también puede acabar con los cultivos tradicionales, por eso algunas organizaciones del país llevaron a cabo campañas a favor de no renovar el permiso de este producto químico. Con el Brexit sus esfuerzos pueden quedar en nada. Por el contrario, para las empresas biotecnológicas es una buena oportunidad para aumentar la venta de productos fitosanitarios con el componente activo glifosato, y además, para incrementar la importación de semillas transgénicas que soporten los efectos del herbicida. Los productores de alimentos interesados en la introducción de ingredientes modificados genéticamente, se tendrán que enfrentar a la oposición de algunos minoristas del Reino Unido que no quieren saber nada con los transgénicos, y no permiten que su productos contenga trazas del herbicida.

Aquí explican que los cambios en las leyes del país podrían provocar un aumento significativo de la producción e importaciones de productos transgénicos, pero si quieren hacer negocios con la UE, van a tener que cumplir con sus regulaciones, por lo que es muy probable que se incrementen los acuerdos comerciales con países no comunitarios. Lo cierto es que no hay mucho en claro sobre el tema, pero dependiendo del rumbo que se adopte, Reino Unido se podría convertir en uno de los mayores importadores y productores de transgénicos del viejo continente. No tardaremos en tener noticias sobre este tema.

Foto 1 | Alternative Heat

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