¿Qué dice la CE del CETA?

Queda muy poco para que, con toda probabilidad, se ratifique el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA) entre la Unión Europea y Canadá. Durante bastante tiempo la CE ha intentado convencer a los ciudadanos europeos que este acuerdo son todo ventajas, asegurando que se impulsa el comercio, se crean puestos de trabajo y no se compromete ni la calidad de los productos ni la seguridad alimentaria, basta con ver los vídeos promocionales para saber que dice la CE del CETA.

Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA) entre Europa y Canadá

Mientras que para algunos el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA) entre Europa y Canadá supone un riesgo para la seguridad alimentaria y el medio ambiente, siendo un acuerdo que sólo beneficia a las grandes empresas y pone en riesgo de desaparecer a explotaciones familiares agrícolas, ganaderas, etc., para la CE todo son beneficios, ya que se trata de un acuerdo capaz de impulsar el comercio, aumentar los puestos de trabajo y sin que se comprometa la calidad o la seguridad alimentaria.

Hace unas semanas, el Comité de Comercio Exterior de la Unión Europea (INTA) daba el visto bueno al CETA, por lo que prácticamente lo único que queda es una mera formalidad. Mañana se llevará a cabo la votación plenaria final que se celebrará en Estrasburgo, para la ratificación del tratado de libre comercio, se puede decir que ya está prácticamente todo hecho. Sin embargo, es interesante saber qué dice la CE del CETA, conocer su punto de vista y los argumentos que ha esgrimido en favor del tratado.

Un ejemplo es la serie de vídeos con los que ha pretendido informar a los ciudadanos sobre los grandes beneficios que supone este acuerdo al que parece que debemos recibir como si se tratase de una especie de Plan Marshall. Aunque este tratado no ha levantado tanta polémica u oposición como el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, o tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos), el CETA ha encontrado también mucha resistencia, tanto por parte de grupos y asociaciones europeas, como por organizaciones canadienses, recordemos que en septiembre del año pasado, The Council of Canadians (Consejo de los Canadienses) elaboró un informe en el que explicaba que este tratado era un claro riesgo para la seguridad alimentaria europea.

Esta organización advertía sobre el uso de sustancias químicas prohibidas en la UE que podrían estar presentes en la carne importada de ese país, de la falta de información en las etiquetas alimentarias, de la falta de protección para las Denominaciones de Origen, de la relajación de reglas sobre los niveles de los residuos presentes en los alimentos, de las ventajas comerciales que se le otorgaría a las grandes compañías y así un largo etcétera.

Más de 450 grupos de la sociedad civil de Europa y Canadá han firmado esta carta abierta solicitando a los políticos que rechacen este acuerdo, ya que consideran que se erosiona seriamente la salud pública y el medio ambiente en favor del comercio y los temas económicos. Hay que tener en cuenta que el acuerdo supone la eliminación del 98% de las barreras arancelarias que existen actualmente. Todos los argumentos han sido obviados y la Comisión Europea a estas alturas sigue centrada en convencer a los ciudadanos europeos de lo beneficioso que resulta el tratado.

Sobre estas líneas podéis ver un vídeo en el que cuatro empresas de Bélgica, Italia, Francia y Alemania comentan el impacto que tendrá el acuerdo en sus negocios, por supuesto, todo son comentarios positivos. Pero si queréis conocer una explicación más simplificada y orientada a informar principalmente a los ciudadanos, merece la pena ver el vídeo publicado en esta página de la Comisión Europea, en él se explica que la UE mantiene acuerdos con muchos países, acuerdos que según la percepción generalizada, sólo benefician a las grandes compañías, pero en realidad y según se explica en el vídeo, ayudan a las pequeñas empresas más de lo que podríamos pensar. Cita como ejemplo a una bodega valenciana que produce vinos ecológicos, un tipo de vino que no tiene mucha demanda en España pero que es apreciado y valorado en Canadá, el problema es que la normativa canadiense sobre las bebidas alcohólicas importadas de Europa dificultaba la competitividad de estos vinos españoles en el mercado canadiense. Con el tratado de libre comercio CETA este problema para la bodega valenciana desaparece.

En el vídeo aparecen varios ejemplos más que tienen el cometido de convencer a la población de los beneficios que supone la firma del tratado, utilizando como ejemplo la firma de otros tratados entre distintos países. Todo se pinta de color de rosa, todo son beneficios en todos los sentidos, contradiciendo todo lo argumentado por quienes se oponen al CETA. Y no da respuestas a las cuestiones denunciadas por quienes se han opuesto al tratado. El vídeo se limita a terminar con un mensaje informativo sobre cómo obtener más información acerca de cómo la UE ayuda a las pequeñas empresas a realizar operaciones de exportación con éxito, se podría considerar una burda puesta en escena.

Merece la pena conocer el otro punto de vista, es decir, todo lo negativo que traerá el CETA y de lo que nos informaba The Council of Canadians a través del vídeo que podéis ver sobre estas líneas. El panorama que refleja es bastante negro y si se cumplen sus predicciones, supondrá un varapalo para los ciudadanos europeos y canadienses, veremos entonces como sale al paso la CE.

Basta con citar un dato para darse cuenta de lo que puede ser el CETA, según el acuerdo, las corporaciones tendrán derecho a demandar a los Gobiernos si interfieren en su actividad y esto afecta a sus ganancias. Es decir, habrá que dejar que las empresas canadienses comercialicen sus productos, aunque integren sustancias prohibidas en la UE o sean poco saludables, a fin de evitar tener que enfrentarse a demandas que perderían con toda probabilidad según el tratado.

Organizaciones como Foodwatch Francia han denunciado el tratado de libre comercio con Canadá, apuntando que es incompatible con la constitución francesa, ya que viola principios fundamentales como la igualdad ante la ley, el ejercicio de la soberanía nacional (la razón ya la hemos explicado) o el principio de precaución, algo que hasta no hace mucho era muy valorado en la UE, siendo una herramienta necesaria para la protección de la salud de los ciudadanos y del medio ambiente. Aquí podéis leer todos los argumentos expuestos por Foodwatch Francia solicitando que no se ratifique el acuerdo.

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