Las etiquetas nutricionales no parecen ser eficaces en la lucha contra los problemas de salud pública

Un estudio desarrollado por la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, del Medio Ambiente y del Trabajo de Francia, considera que las etiquetas nutricionales por sí solas no parecen ser eficaces en la lucha contra los problemas de salud pública como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o la enfermedades metabólicas entre otras, el etiquetado debe acompañarse con otras medidas como la educación nutricional, las políticas de precios, la restricción de la comercialización de determinados productos, etc.

Etiquetas alimentarias

Hace algo más de un año, las autoridades francesas solicitaron a la agencia gubernamental ANSES (Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, del Medio Ambiente y del Trabajo) que llevara a cabo una evaluación sobre las etiquetas nutricionales y su capacidad de poder contribuir a mejorar las elecciones alimentarias de consumo que realiza la población. Pues buen, hace unos días esta agencia dio a conocer el resultado, considerando que las etiquetas nutricionales no parecen ser eficaces en la lucha contra los problemas de salud pública, se apunta que esto es debido a que se tendrían que acompañar de otras medidas.

La información nutricional, o mejor dicho, la mecánica de los sistemas de información nutricional, tienen una baja consideración. Los responsables del estudio apuntan que evaluar la capacidad que tiene una etiqueta o logotipo para reducir problemas como la obesidad es bastante complicado, siendo un criterio imposible del que no se podía esperar otra conclusión. ANSES no concluye que estos sistemas sean irrelevantes para hacer frente a problemas de salud pública relacionada con la alimentación, pero no existen suficientes pruebas que demuestren su eficacia.

Recordemos que el pasado mes de septiembre Francia puso en marcha una prueba que tenía como objetivo testar la efectividad de cuatro formatos de etiquetas alimentarias que identifican a los alimentos saludables a través de diferentes sistemas. Estas etiquetas se basan en la codificación por colores o las cantidades recomendadas, informando del carácter saludable de un alimento en base al contenido de azúcares, grasas y sal. Para algunas organizaciones como Foodwatch Francia, esta prueba era una farsa, una puesta en escena de la industria alimentaria en favor de sus intereses.

El etiquetado NutriScore, una codificación por cinco colores y letras, obtuvo el respaldo del Consejo Superior de Salud Pública del país, pero fue rechazado por los grupos de presión de la industria alimentaria. Por otro lado, todavía no se han dado a conocer los resultados de esta prueba que ya es considerada por muchos como insuficiente para poder proporcionar resultados medibles sobre su impacto en la población, algo que se corrobora con la investigación realizada por ANSES.

Información nutricional de los alimentos

Al margen de la elección de la etiqueta más adecuada para informar del carácter saludable de los productos alimentarios, estos sistemas por sí solos no tienen un impacto visible y mensurable sobre cómo actúan contra la obesidad, la diabetes, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares o metabólicas, etc. Es decir, da igual la etiqueta que se elija, si no se acompaña con otras medidas y acciones de salud pública, como por ejemplo las políticas de precios, la restricción de la comercialización de determinados productos, la puesta en marcha de acciones para educar a los consumidores en temas de nutrición, etc.

En definitiva, más de un año analizando el impacto y efectividad que tienen las etiquetas nutricionales, para determinar que no se puede medir su eficacia y que por sí solas es muy probable que tengan poco efecto. Estas conclusiones no hacen más que confirmar lo que otros expertos han determinado, que para mejorar la alimentación de la población se han de llevar a cabo diversas acciones conjuntas porque estas acciones por sí solas son insuficientes.

La industria alimentaria del país parece que no opina lo mismo, considera que es importante proporcionar a los consumidores información fiable, fácil de entender y útil, algo que se consigue con unas etiquetas nutricionales y con las que se puede mejorar la alimentación de los consumidores. Sin embargo, no ha apoyado el etiquetado NutriScore por el que apostaba el Consejo Superior de Salud Pública, y la razón que parece obvia es que perjudica sus intereses, es decir, dar información sí, pero siguiendo las pautas de la industria, por lo que decir a bombo y platillo que quieren proporcionar información clara y fácil de entender no es creíble.

A través de este artículo de la ANSES podéis conocer la opinión que tiene la agencia sobre las etiquetas con información nutricional, en este otro (Pdf) podréis conocer todos los detalles del estudio.

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