¿La gran distribución pretende destruir el tejido agroindustrial español?

ASAJA Almería denuncia el hundimiento de los precios de sandías y melones en el campo en plena campaña de primavera, los precios son los más bajos de los últimos años y no tiene ninguna razón de ser que, por ejemplo, kilo de sandía sin pepitas que se comercialice a 0’15 euros. Pero lo mismo está ocurriendo con otros alimentos que produce el campo español, lo que nos puede llevar a pensar si la gran distribución pretende destruir el tejido agroindustrial de nuestro país.

Especulación de los intermediarios

No hay duda de que año tras año los intermediarios exprimen a los agricultores hasta un punto en el que es imposible darle viabilidad a los cultivos, organizaciones como ASAJA denuncian que están sufriendo la peor campaña de primavera de los últimos años. Esto lo hemos podido ver a través del IPOD (Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos), indicador que nos proporciona cada mes la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

En estos últimos meses hemos visto caer el precio del calabacín, cuya diferencia origen/destino ha alcanzado el 1.192%, también se han constatado diferencias especulativas en el precio de las berenjenas y de los pimientos, y a medida que entran nuevos productos de temporada, lo hacen con la misma dinámica. ASAJA Almería denuncia que en el campo se están realizando ofertas de compra a las sandías sin pepitas a 15 céntimos el kilo, no es una cotización habitual y los agricultores están desconcertados.

Lo peor es que a pesar de estar en plena campaña, algunos supermercados apuestan por los melones y sandías de terceros países, se puede citar la denuncia realizada con COAG a la cadena de supermercados DIA, donde se podían encontrar melones piel de sapo procedentes de Brasil a 1’89 euros/kilo, o sandías rayadas de Costa Rica a 1’59 euros/kilo. Se puede entender que se comercialicen estos productos si en nuestro país no se están produciendo, pero al inicio de la campaña, que se produzca esta situación da mucho que pensar, ¿la gran distribución pretende destruir el tejido agroindustrial español?

Los agricultores lamentan la situación y comentan que muchos productos han sufrido una dinámica similar, melones y sandías han estado perdiendo valor hasta el punto de que lo que ofrecen los intermediarios no cubre gastos. Esto ha provocado que, en el caso del melón, algunos agricultores hayan optado por tirar la producción, ya que es más cara la recolección y manipulación, que el precio de venta. Hacemos un inciso, ayer hablábamos de una propuesta con distintas medidas para reducir el desperdicio alimentario en la UE y comentábamos que se podían incluir otras medidas necesarias, este es un claro ejemplo, se debería incluir en el paquete de medidas una legislación para evitar la especulación, garantizando que los agricultores reciban un precio justo y digno por sus productos.

Especulación alimentaria

Dando un vistazo al histórico del IPOD podemos comprobar que en mayo de 2016, en el campo se cotizaba el kilo de melón a 0’37 euros y el kilo de sandía a 0’34 euros, en mayo de 2015 los precios prácticamente eran los mismos. En mayo de 2014 el kilo de melón alcanzó una cotización de 0’52 euros, mientras que el de sandía se estableció en 0’28 euros. Como podemos comprobar, ASAJA tiene toda la razón al denunciar que se trata de la campaña más ruinosa de los últimos años.

Claro, que hemos destacado dos variedades, pero el resto no se libran del problema, en el caso de variedades como el melón Galia, sólo se da salida a los calibres más comerciales, el resto se desecha. Quizá en vez de tirar el producto deberían trabajar las alternativas, como la venta directa al consumidor, aunque no siempre es posible por la logística y otros problemas. La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores advierte que de seguir así, se podría producir un final anticipado de la campaña, ya que varios agricultores plantean el arranque de sus cosechas, lo que daría más salida a productos de terceros países.

Argumentos como que se ha de competir con el producto de otros países no valen, la razón es que cada año se compite con otros países y no se había producido una situación como la que se vive ahora. Cada año hay menos superficie que se destina al cultivo de melones y sandías, y el problema actual propicia que el año que viene se reduzca mucho más. Aquí nos encontramos un problema como consumidores que queremos proteger el producto nacional, por un lado deberíamos ser proteccionistas y comprar producto español en favor del tejido agroindustrial de nuestro país, pero viendo los precios a los que se adquieren en el campo, si compramos producto español podríamos contribuir a su hundimiento, ¿qué hacer entonces?

La lucha contra el abuso de los márgenes de los intermediarios necesita contar con el respaldo directo del Gobierno del país para poner fin a la especulación y garantizar precios justos para el sector agroalimentario, pero probablemente es algo que no se hará realidad, ya que se trata de una reivindicación con mucha solera a la que se hace caso omiso. A través de este artículo publicado en la página web de ASAJA podréis conocer todos los detalles de la noticia.

Foto 1 | dstrelau
Foto 2 | keithloaf1961

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