La etiqueta nutricional con información sobre los azúcares añadidos en Estados Unidos se retrasa

La Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos (FDA) ha anunciado, a través de un breve comunicado, su intención de retrasar la puesta en marcha de la etiqueta nutricional con información sobre los azúcares añadidos. El argumento para este retraso es que dos años es poco tiempo para que la industria pueda realizar el cambio, además, hay que solucionar otros temas relacionados con la etiqueta. De momento no se ha dado a conocer el tiempo de ampliación, algunos expertos consideran que será para el año 2021, tres años más de lo previsto.

Etiquetado nutricional de Estados Unidos

En junio del año pasado se anunció en Estados Unidos la entrada en vigor de la nueva etiqueta nutricional con información sobre los azúcares añadidos y los azúcares presentes de forma natural en los alimentos, el propósito de este nuevo etiquetado era facilitar a los consumidores identificar aquellos productos con un alto contenido en azúcar para que pudieran reducir el consumo energético. En teoría, el etiquetado debía entrar en vigor el próximo año, con una prórroga de un año para las empresas con una facturación inferior a 10 millones de dólares anuales.

Pero estos planes podían cambiar con la entrada en la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación) de Scott Gottlieb, Comisionado de Alimentos y Medicamentos propuesto por Donald Trump. Esto ocurría el pasado mes de abril, en mayo Scott Gottlieb realizó el juramento para ponerse la cabeza de la agencia y parece que lo que se vaticinaba se ha cumplido. A través de un comunicado de la FDA hemos podido saber que la etiqueta nutricional con información sobre los azúcares añadidos en Estados Unidos se retrasa, en el documento se explica que tras una cuidadosa consideración se ha decidido otorgar un tiempo adicional a los fabricantes para que puedan cumplir los requisitos exigidos para la etiqueta nutricional.

Como ya se ha constatado a través de las diferentes decisiones adoptadas por Donald Trump, este presidente es el paladín de la industria, vela por sus intereses de un modo que ningún otro presidente estadounidense ha mostrado, al menos de forma tan descarada. Decir que se ha analizado minuciosamente el tema parece una falacia, sobre todo sabiendo que ya se hablaba de ello al saber quién dirigiría la agencia y que el propio Scott Gottlieb comentaba que sólo dos años era poco tiempo para que las empresas pudieran introducir los cambios oportunos para el nuevo etiquetado nutricional.

El nuevo comisionado argumentó que el cambio en el etiquetado representaba un importante gasto económico debido a la falta de coordinación entre los cambios propuestos por la FDA y la introducción del etiquetado transgénico por el USDA (Departamento de Agricultura). Scott Gottlieb comentó que su objetivo era reducir los costes del cambio de formato del etiquetado y dar más tiempo para evitar crear confusión en los consumidores por los reiterados cambios que experimentan las etiquetas. La FDA extiende el plazo de cumplimiento para la introducción de la etiqueta nutricional, pero no informa de cuál es el periodo de tiempo que amplía, comenta que se darán a conocer los detalles próximamente mediante una notificación por el Registro Federal.

Rtiqueta con información de los azúcares añadidos

Aunque no se han dado fechas, expertos del American Conference Institute (ACI), auguraron el pasado mes que probablemente el plazo se extendería hasta el año 2021, es decir, tres años más de lo previsto, coincidiendo con la fecha probable para el cumplimiento de las nuevas reglamentaciones del etiquetado transgénico. Recordemos que recientemente se anunció la publicación de un borrador con las reglas del etiquetado transgénico que estará sujeto a comentarios públicos, de ello hablábamos aquí. En este caso también se ha producido un retraso debido a las órdenes ejecutivas de principios de año del presidente Donald Trump.

Existe mucha incertidumbre sobre los ingredientes que se clasificarán como fibras dietéticas y si la FDA terminará siendo persuadida por la industria alimentaria para que los carbohidratos aislados o sintéticos que no son digeribles, como la inulina (familia de glúcidos complejos) o la polidextrosa (polisacárido que se utilizan como ingrediente alimentario), sean considerados fibras dietéticas y así se refleje en el etiquetado. Es decir, existen muchas más cuestiones que la información sobre la presencia de azúcares añadidos o azúcares presentes de forma natural en los alimentos que preocupan a la industria, por lo que se puede deducir que detrás de este retraso se encuentra la industria alimentaria.

La FDA ha emitido un comunicado muy escueto (lo podéis leer aquí) con los mismos argumentos ofrecidos por Scott Gottlieb, haciendo especial hincapié en la importancia de ampliar el plazo de introducción del etiquetado para que se pueda llevar a cabo sin problemas y con el menor gasto posible. Estaremos atentos al nuevo comunicado que se realice a través del Registro Federal, ya veremos si se cumple lo vaticinado por el American Conference Institute o el plazo se amplía mucho más.

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