Congelar tomates enteros

Normalmente, cuando se quieren conservar tomates de verano para los meses de invierno se hacen conservas, pero hay otras formas de preservarlos varios meses y no es necesario pasar mucho rato en la cocina, lo más sencillo es congelar los tomates enteros, después se podrán utilizar para hacer salsas, guisos y demás.

Cómo congelar tomates

El verano es la mejor estación del año para disfrutar de los tomates, hay abundancia de esta fruta cargada de vitaminas y de sabor, y además hay variedad. Seguramente muchos de vosotros también disfrutáis de distintos tipos de tomate según el plato que vayáis hacer, una ensalada mixta, una ensalada caprese, un picadillo de tomate, cebolla y bacalao (por poner algunos ejemplos), un gazpacho, un sofrito o una salsa…

Por distintos motivos, en algún momento del verano podemos encontrarnos que tenemos muchos tomates y que no los vamos a poder consumir, por ejemplo, por tener un huerto con mucha producción, por tener acceso a una buena oferta de tomates de cultivo local o simplemente porque nos vamos de vacaciones y nos han quedado uno o dos kilos de tomates que no queremos dejar que se echen a perder.

En estos casos lo más habitual suele ser hacer conservas de tomate, sea haciendo una salsa, escaldándolos y pelándolos previamente… pero a menudo se tiene la excusa de que falta tiempo para ponerse a prepararlas. Así que para ello también hay solución, ¿sabéis que se pueden congelar los tomates enteros, y sin necesidad de darles un escaldado previo? Es tan sencillo y cómodo como os explicamos a continuación.

Para congelar los tomates enteros primero hay que lavarlos muy bien y secarlos con un trapo. Después simplemente es cuestión de ponerlos en una bandeja extendidos en el congelador, y una vez que están congelados, se deben introducir en una bolsa de congelación extrayendo el máximo de aire posible. También pueden envasarse al vacío.

Hay la posibilidad de quitar la de parte del pedúnculo antes de congelarlos, pero no es estrictamente necesario, no obstante, es cómodo para desprender fácilmente la piel cuando se vayan a descongelar. Cuando los tomates se congelan, como sucede con muchos otros alimentos, se pelan con mucha facilidad, al descongelarse la piel se separa de la pulpa prácticamente sola.

Ahora bien, los tomates congelados no son apropiados para comerlos después en ensalada o en cualquier otra elaboración culinaria similar, pues pierden su textura y algo de sabor. Cuando los tomates se descongelan son ideales para cocinar, para hacer todo tipo de guisos, sopas, salsas y demás. Si tenéis cantidad de tomates y queréis guardarlos para disfrutarlos el resto del año sin tener que pasar media tarde en la cocina, probad a congelarlos, de este modo los podréis conservar alrededor de seis meses.

Foto | Brian

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