Mezcla de semillas molidas para añadir a tus comidas

Aquí tienes una receta sencilla para hacer una mezcla de semillas molidas para añadir a tus comidas, aportará a tus platos ácidos grasos esenciales, minerales y vitaminas, además de un delicioso sabor, y según como, un contraste de texturas. Podrás añadirlas a un yogur, a una ensalada, a una crema de verduras, a la masa de un bizcocho… Toma nota de la elaboración y de la conservación de este nutritivo y saludable preparado casero.

Mezcla de semillas molidas para añadir a tus comidas

Hay varios tipos de semillas comestibles que son muy recomendables por sus propiedades nutricionales, sésamo, chía, lino, cáñamo, girasol… sí, las pipas de toda la vida son un excelente alimento, pero cuando están al natural o simplemente tostadas, no las que venden con las ‘chuches’ con sal y con muchos otros aditivos. El caso es que en una cucharadita de semillas se encierran muchos nutrientes que nuestro organismo agradece, entre ellos las grasas saludables, minerales y vitaminas.

Ahora en cualquier supermercado se pueden comprar semillas, lo más habitual es encontrarlas enteras, pero también hay opción a comprarlas molidas e incluso algunas mezclas de semillas que están listas para incorporar en yogures, cremas de verduras, ensaladas… Hay semillas que son muy económicas, como las de girasol o calabaza, y otras que no lo son tanto, pero al comprar una mezcla de semillas que combina todas, el precio suele ser elevado (y quizá poco equitativo).

Así que, si se quiere pagar lo justo y además elegir semillas de calidad, ecológicas, conociendo su origen, y entre otras cosas, se quiere elegir la proporción de cada semilla, así como las que incluir o no, lo mejor es hacer la mezcla de semillas molidas en casa, con lo que también tienes la seguridad de que están recién molidas, pues ya sabéis que a medida que pasa el tiempo cuando están en este estado, sus propiedades organolépticas se van degradando.

Nuestra recomendación es ir preparando esta nutritiva y sabrosa mezcla de semillas molidas cada semana o diez días, según cuánto se consuma, y sobre todo, que se conserve en un tarro opaco, hermético y en lugar fresco o en el frigorífico. Para quien no lo sepa, las semillas no se deben consumir enteras, porque tal y como entran, salen, sin dejar ningún nutriente en nuestro organismo. Otra cosa es la hidratación, como cuando hacemos un pudin de chía, por ejemplo.

Mezcla de semillas molidas para añadir a tus comidas

También está la opción de congelar la mezcla de semillas molidas, se pueden hacer pequeñas raciones para ir sacando lo que se quiera utilizar en desayunos, comidas, meriendas o cenas. Si no habéis probado este tipo de complementos o condimentos, os puede sorprender mucho el rico sabor que aportan. Hoy os vamos a proponer una receta que hacemos de vez en cuando, una mezcla de semillas que nos encanta. Ya sabéis que podéis adaptarla a vuestros gustos, variar proporciones, cantidades, añadir o quitar ingredientes…

Ingredientes

  • 1 c/s de semillas de calabaza
  • 1 c/s de semillas de girasol
  • 1 c/s de semillas de chía
  • 1 c/s de semillas de lino
  • 1 c/s de semillas de cáñamo peladas
  • 1 c/s de semillas de sésamo tostadas.

Elaboración

Para moler las semillas hay muchas opciones, se puede utilizar desde un mortero tipo suribachi, a un molinillo de café u otro procesador de alimentos. Se pueden moler hasta convertirlas en un polvo fino o dejarlas un poco más gruesas, pero es importante saber que n conviene molerlas demasiado para que no se calienten y pierdan propiedades.

Así que el proceso para hacer la mezcla de semillas molidas es combinar todas las semillas elegidas, ponerlas en el recipiente que se utilice para moler y ejecutar la labor, sea manual o eléctrica. En este último caso recuerda que si te excedes moliendo puedes hacer que las semillas se conviertan en una pasta porque el calor también hace que expulsen su grasa (es como cuando hacemos mantequilla o crema de cacahuete, de avellanas, etc.).

Una vez lista la mezcla de semillas, ponlas en un tarro que sea hermético, a ser posible que no permita el paso de la luz (si es de cristal puedes ponerle etiquetas que lo tapen, donde además podrás poner la fecha de elaboración), y guárdalo en el frigorífico.

Puedes añadir tus semillas a tu granola, porridge o yogur del desayuno, espolvorearlas sobre una ensalada verde o cualquier otra, añadir una cucharada en cualquier plato de verduras al vapor, en cremas y purés… también puedes añadirlas a la repostería casera, por ejemplo, a unas magdalenas o a un bizcocho, entre muchas otras cosas. ¡A disfrutar!

Abreviaturas
c/s = Cuchara sopera
c/p = Cuchara de postre
c/c = Cuchara de café
c/n = Cantidad necesaria

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