Premio al Producto Alimenticio más Fraudulento del Año 2017. Los candidatos

Ya está en marcha el concurso organizado por Foodwatch para elegir al ganador del Premio al Producto Alimentario más Fraudulento del Año 2017. Este año se presentan cinco candidatos que reúnen las condiciones para recibir este peculiar premio que, en realidad, es una denuncia y un modo de presionar a las empresas alimentarias para que dejen de engañar a los consumidores, sea por el etiquetado, por los ingredientes, por la publicidad, etc.

Etiquetas trampa de los alimentos

Foodwatch Alemania, organización que lucha por la transparencia alimentaria, contra las malas prácticas de la industria agroalimentaria, que defiende los derechos e intereses de los consumidores para que puedan acceder a alimentos de verdad, seguros y saludables, ha convocado una nueva edición del Premio al Producto Alimenticio más Fraudulento del Año (Goldener Windbeutel), presentando los candidatos de esta edición.

Esta lista de productos se somete a votación por los consumidores a través de la red, se trata de productos alimenticios que destacan por suponer un fraude, sea por el etiquetado, por los ingredientes, etc., siendo los finalistas de una lista anterior con un gran número de productos que se pueden considerar fraudulentos. Según Foodwatch Alemania, los cinco candidatos al Premio al Producto Alimenticio más Fraudulento del Año 2017 merecen indiscutiblemente estar presentes en este listado por ser un engaño mezquino y descarado.

Con este tipo de acciones como los premios Goldener Windbeutel, se logra ejercer presión en la industria alimentaria y sobre los Gobiernos nacionales y comunitarios, la finalidad es que se pongan en marcha medidas legislativas que sean garantía de calidad, transparencia y seguridad. Lo cierto es que desde que se otorgan este tipo de premios la organización ha logrado que en algunas ocasiones las empresas alimentarias rectifiquen.

Este año los candidatos a estos particulares premios son:

Las galletas para bebés Alete, anunciadas como ideales para los pequeños a partir de ocho meses de edad, sea para morder con sus primeros dientes o para añadir trituradas al puré. Se promocionan como producto con magníficas propiedades nutricionales y sin sal añadida, pero el azúcar y el aceite de palma son dos de sus principales ingredientes. La denuncia se centra especialmente en el contenido de azúcar que alcanza, nada menos que el 25%, para la organización es un sinsentido proporcionar tanto azúcar a un bebé, directamente es un ataque a su salud.

El segundo candidato es la bebida proteínica con base láctea y sabor a vainilla Bauer Protein Drink de la empresa Bauer, Foodwatch comenta que la empresa destaca su contenido de 23 gramos de proteína y sólo un 1% de grasa. Ensalzan que contribuye al mantenimiento de los músculos y el apoyo que ofrece en el entrenamiento, ya que estas declaraciones están orientadas a un sector de consumidores que realiza ejercicio físico con regularidad. Pero según la organización, se trata de un suplemento que no necesitan los deportistas, su contenido proteínico no merece que se pague hasta un 50% más de lo que se paga por otras leches con sabor a vainilla que son similares en composición.

La Sopa Lacroix Oxenschwanz de Continental Foods es el tercer candidato, se trata de una sopa Premium de rabo de buey que se dicen que está elaborada a partir de los mejores ingredientes y preparada por los grandes cocineros de Lacroix. Lamentablemente y según la lista de ingredientes, esta marca premium de comida gourmet no utiliza el producto cárnico, pero su descriptiva sugiere su presencia. Foodwatch Alemania escribió a la empresa sobre esta cuestión y la contestación fue que no se utilizaba este ingrediente porque el rabo de buey tiene poca carne y es muy cartilaginoso, explicación que, por supuesto, no convence, es una clara tomadura de pelo.

Foodwatch  Alemania

Este tipo de irregularidades son habituales, encontramos muchos ejemplos en los mercados de cualquier país, un ejemplo que citamos de España lo tratábamos en este post. En él podéis ver la fotografía de un fiambre supuestamente elaborado con pavo, presentado como ‘Pavo Trufado con pistachos’. Las irregularidades pasan por no indicar el porcentaje de carne de pavo utilizado o la ausencia total de la trufa, por lo que no tiene sentido describirlo como pavo trufado, es un burdo engaño.

El cuarto producto candidato son unos cereales, los Kellogg’s Urlegenden Muesli, un producto a base de muesli con cereales crujientes, semillas de chía, arándanos, manzanas, semillas de girasol y uva pasa blanca. Este producto contiene un 20% de azúcares añadidos, siendo el segundo ingrediente con más presencia, también integra aceite de palma, saborizantes y aditivos artificiales. Se presenta como un producto ideal en el marco de una dieta saludable para quienes siguen una dieta vegetariana. Que el azúcar sea uno de los principales ingredientes es algo que no se puede asociar a una dieta saludable y la inclusión de otros ingredientes artificiales deja en entredicho la atribución natural.

El quinto y último producto candidato al Premio al Producto Alimenticio más Fraudulento del Año 2017, es el aceite vegetal Becel Cocina Omega-3 de Unilever, una combinación de aceites de girasol, colza y linaza que, según la compañía, se caracteriza por un contenido elevado en ácidos grasos omega-3 y omega-6 poliinsaturados, ideal para ensaladas, para cocinar, etc. Estos elementos son los minoritarios en el producto, otros aceites similares y de la misma marca contienen más ácidos grasos omega-3 y omega-6 poliinsaturados y además son mucho más económicos.

Los mercados alimentarios están cargados de #EtiquetasTrampa, la industria ha aprovechado durante mucho tiempo que los consumidores no leían las etiquetas (tenemos la esperanza de que ahora se lean más). Por otro lado, las leyes actuales parecen jugar a favor de la industria permitiendo que se lleven a cabo ciertas prácticas. Se puede llamar perfectamente a una pasta rellena “ravioli con trufa” a pesar de que el contenido en trufa que contiene, y según reza en la etiqueta, sea de sólo un 0’0005%. Un ingrediente absolutamente minoritario se convierte en protagonista en la presentación del producto.

Estos son los cinco productos candidatos a este deshonroso premio que, por supuesto, ninguna empresa quiere recibir, pero este tipo de acciones son necesarias y en España alguna organización de consumidores debería poner en marcha algo similar a la iniciativa de Foodwatch de forma habitual, para intentar acabar con este tipo de engaños tan descarados. En unas semanas conoceremos al producto que se convertirá en el más fraudulento del año 2017, a través de este enlace a la página oficial de Foodwatch, podréis conocer más detalles sobre la convocatoria, votar por los productos previo registro, etc.

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