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Las copas de vino han aumentado de tamaño con el paso del tiempo

Una investigación muestra que desde el año 1700, en el Reino Unido las copas de vino han aumentado de tamaño gradualmente, aunque en los últimos 30 años, ese aumento ha sido especialmente significativo. Se ha pasado de los 66 mililitros en el año 1700 a los 449 mililitros en 2017, la investigación intenta argumentar las causas del aumento del tamaño y asocia la mayor capacidad de las copas a un mayor consumo de vino.

Copas de vino

Según una investigación realizada por expertos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), las copas de vino han aumentado de tamaño con el paso del tiempo, su capacidad se ha duplicado desde la década de los años 90, lo que provoca un mayor consumo de vino. Remontándose en la historia hasta el siglo XVIII, las copas de entonces tenían una capacidad media de 66 mililitros, nada que ver con los 449 mililitros de capacidad que tienen de media en la actualidad.

Inicialmente el aumento de la capacidad de las copas era gradual y aproximadamente cada 100 años, 66 mililitros en el año 1700, 100 mililitros en el año 1800, 160 mililitros en el año 1900… pero a partir de 1990 se ha disparado el aumento de la capacidad de las copas, 230 mililitros en el año 1990, 300 mililitros en el año 2000 y 449 mililitros en 2017. Quizá estos cambios (especialmente los de los últimos 30 años) podrían guardar relación con una estrategia para lograr un mayor consumo y, por tanto, un aumento de las ventas, aunque no es algo que aseguren los investigadores.

En la investigación se contó con expertos en cristalería antigua, obteniéndose medidas de 441 vasos y copas desde el año 1700 hasta nuestros días. Como curiosidad cabe destacar que se han encontrado copas con una capacidad de 860 mililitros, lo que casi equivale a una botella de vino entera. Cierto es que el consumo de las bebidas alcohólicas ha fluctuado durante los últimos 300 años debido a los factores económicos, legislativos y sociales, aumentando a medida que existía una mayor asequibilidad, disponibilidad y comercialización. Para los expertos, aumentar la capacidad de las copas de vino a lo largo del tiempo refleja cambios en una serie de condicionantes, el precio, la tecnología, la riqueza social y la percepción que se tiene del vino.

Para los expertos es evidente que dicho aumento se asocia al mayor consumo, según la investigación, en el Reino Unido la tasa de consumo se cuadriplicó entre 1960 y 1980 y se duplicó entre 1980 y 2004. Los consumidores tienden a poner más vino si la copa es más grande, lo que hace que se consuma más, y por otro lado comentan que un vaso o copa más grande es un incentivo para el cerebro para beber más rápido. En estudios complementarios se ha constatado que si en un bar se sirve la misma cantidad de vino en copas pequeñas y en copas más grandes, éstas últimas repercuten en un incremento del 10% en las ventas.

Consumo de vino

Los expertos creen que cuando los vendedores descubrieron que en copas más grandes se consumía más, se motivaron para recomendar esos formatos de mayor tamaño, algo lógico teniendo en cuenta el negocio. Pero también es verdad que las copas de vino más grandes permiten disfrutar mejor del vino, lo que también se puede traducir en un motivo más para aumentar del consumo. Así que, cabe la posibilidad de que las copas aumentaran de tamaño a fin de facilitar que los consumidores disfrutaran más de la bebida sin que existiese un interés de aumentar las ventas.

A raíz de los resultados obtenidos, los expertos consideran que sí se puede demostrar que el tamaño de las copas influye en el consumo, y que limitar el tamaño de las copas que se utilizan en el sector de la hostelería contribuiría a reducir el consumo de alcohol fuera del hogar. Explican que reducir el tamaño de las copas de vino en los locales autorizados donde se comercializa la bebida, podría cambiar la norma social sobre lo que debe considerarse una copa de vino, esto, a su vez, influiría en el consumo doméstico, ya que es en casa donde se consume la mayor parte de las bebidas alcohólicas, incluido el vino.

Evidentemente esto no es algo que haya ocurrido sólo en el Reino Unido, el tamaño de copas y vasos ha variado y evolucionado en muchos países con el paso de los años, sin embargo, los resultados no son los mismos. Hablando de España, en la década de los 70 el consumo per cápita de vino se estableció en 40 litros y se ha estado reduciendo año tras año de forma gradual a pesar del aumento del tamaño de las copas. En los últimos años, el consumo per cápita no ha dejado de caer salvo en 2016, que después de varios años de caída continuada, experimentó un incremento notable y parece que este año se mantiene gracias a otras estrategias y situaciones que no tienen nada que ver con el tamaño de las copas.

Los datos del estudio pueden ser válidos para el Reino Unido, pero no para otros países, ya que influyen muchos factores en los resultados. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Cambridge, y en este otro publicado en la revista científica BMJ.

Foto | Ralf Smallkaa

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