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Cinco reglas básicas para reconocer el pescado fresco

Aquí tenéis las cinco reglas básicas para reconocer el pescado fresco cuando lo vayáis a comprar, pues es un producto muy perecedero y en las pescaderías no siempre está en su momento más álgido, en ese caso es preferible no comprarlo, a veces el pescado congelado es más fresco que el ‘pescado fresco’. Acompañamos el texto con un vídeo muy didáctico con los consejos de un profesional.

Pescado fresco

Cualquier consumidor de pescado fresco, y también cualquiera que tenga que hacer la compra de este alimento, debe conocer en qué se debe fijar a la hora de elegir el que se quiere llevar a su cocina, pues ya sabemos que el pescado es un producto muy perecedero y no todos los comerciantes lo ofrecen en su momento de mayor frescura, lo que no venden se queda en exposición por si alguien se lo lleva. Si no quieres ser tú, tienes que tener en cuenta las cinco reglas básicas para reconocer el pescado fresco.

Sobre este tema os hablamos en el post titulado ‘Cómo saber si el pescado es fresco’, cuya lectura podéis retomar aquí. Os comentábamos que los cinco puntos clave para reconocer un pescado fresco son las agallas, los ojos, la piel, el olor y la firmeza. Fijándonos en esto, en muchos casos (siempre dependiendo de dónde se compre el pescado) habrá que volver a la cocina sin pescado o con una especie que no es la que en primera instancia se quería comprar.

Lo importante es comprar pescado fresco de verdad, desafortunadamente no siempre podemos fiarnos de todos los pescaderos, y además, intentar consumirlo el mismo día o al día siguiente, pues si se deja pasar algunos días en el frigorífico estaremos en las mismas, dejará de ser un pescado fresco. Para estos casos puede ser más recomendable comprar pescado congelado, el que ha sido congelado en alta mar y conserva muy bien sus propiedades nutricionales y organolépticas, recordad que hablábamos de ello recientemente, en este post.

El caso es que siempre es importante abordar este tema, recordar los consejos para saber si un pescado es fresco, así que a continuación os transcribimos la información que compartimos en su momento con vosotros, sobre las cinco reglas o claves que permiten identificar un pescado fresco, pero además, a continuación podréis ver un nuevo vídeo que ha publicado la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) en su canal de YouTube y que es muy didáctico, pues además de describir las claves del pescado fresco, en las imágenes se pueden observar. Tomad nota:

Las agallas rojas: Las agallas deben estar rojas o rosadas, según la especie de pescado, con un color vivo y además resbaladizas al tacto, aunque eso no es fácil de comprobar en la pescadería, pero normalmente el pescadero muestra las agallas del pescado para demostrar su frescura. Si están ennegrecidas o han perdido color, el pescado no es fresco.

Los ojos brillantes: El pescado fresco tiene los ojos abultados, esféricos y cristalinos, en caso de verse hundidos, con una capa fina y blanquecina, opacos… es que el pescado ya no es fresco.

La piel debe tener un color vivo: El pescado fresco debe tener abundantes escamas, éstas deben estar duras y brillantes, y en algunos pescados de los más consumidos son difíciles de retirar, por ello es necesario utilizar un descamador. Si la piel está floja y blanda no es un pescado fresco.

El olor: El olor del pescado fresco es inconfundible, huele a mar, a humedad limpia o a agua dulce si es de río. Hay que descartar el pescado que haya perdido el olor de su hábitat. Incluso cuando se cocina, el pescado fresco no huele mal.

La firmeza: Además de la piel firme y llena de escamas brillantes y duras, la carne del pescado debe estar tersa y bien adherida a la espina.

En el siguiente vídeo podréis ver lo que os comentábamos, reconocer una agalla roja o marrón es fácil, el brillo en los ojos también, pero ver el ejemplo de la tersura y firmeza de un pescado os va a ayudar bastante a reconocerlo cuando estéis en la pescadería, y seguramente muchos os daréis cuenta de cuanto pescado se pone a la venta que no es fresco, y lo mismo sirve para piezas pequeñas, como las sardinas, que para piezas grandes como la merluza.

Como habréis visto, el pescadero habla del color de la agalla, y al que nos lo vende le podemos decir que nos la enseñe para poder elegir el pescado. También nos habla de los ojos, que deben estar brillantes y salientes, para nada hundidos. Además, muestra cómo es un pescado tieso, firme, con la aleta unida… si se dobla, malo.

El brillo de la piel también es indicativo de la frescura del pescado, aunque a veces esto puede resultar difícil de ver cuando están constantemente mojándolos, no obstante, es un brillo diferente. Y además, un punto distinto a los cinco que hemos visto antes es el del abdomen, la tripa, su recubrimiento debe estar completo y brillante.

Y vosotros, ¿queréis añadir algún consejo más para reconocer el pescado fresco?

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