Australia no introducirá el impuesto de los refrescos

Recientemente, la Asociación Médica Australiana (AMA) volvió a solicitar al Gobierno de Australia que introdujera el impuesto de las bebidas azucaradas, argumentando todos los beneficios que ello conllevaría. A pesar de que son muchas las organizaciones que piden medidas como el gravamen, el Gobierno se mantiene firme y asegura que no introducirá el impuesto.

Gravamen del azúcar

Desde hace años, en Australia, diversas organizaciones de salud han realizado diferentes campañas contra las bebidas azucaradas con el propósito de convencer a los consumidores de lo peligroso que es para la salud abusar de este tipo de bebidas e intentar reducir el elevado índice de sobrepeso y obesidad. Se han realizado varias peticiones al Gobierno del país para que introduzca un impuesto que frene el consumo de refrescos azucarados, asegurando que con la medida se podría reducir en un 15% el consumo de bebidas y refrescos azucarados, además de sufragar el gasto sanitario.

Pues bien, las repetidas peticiones de organizaciones como la última realizada por la Asociación Médica Australiana (AMA), que publicó una declaración recientemente asegurando que este gravamen era una prioridad, no han prosperado, el Gobierno de Australia no introducirá el impuesto de los refrescos considerando que no se puede abordar el problema de la obesidad con más impuestos y que la respuesta al desafío de salud no es aumentar la factura de las familias en el supermercado.

AMA también ha hecho hincapié en la necesidad de prohibir la publicidad y la comercialización de alimentos y bebidas no saludables dirigidas a los niños, apuntando que es necesario eliminar esas lagunas jurídicas que permiten que los más pequeños estén expuestos a la publicidad de la comida basura, así como a la publicidad de las bebidas alcohólicas en el patrocinio de eventos deportivos. La asociación médica explica que la industria alimentaria asegura estar suscrita a un código voluntario de buenas prácticas publicitarias, pero ya sabemos que las medidas voluntarias no suelen funcionar y es necesario introducir una legislación que garantice el cumplimiento. AMA realiza, además, un llamamiento a la industria sobre este tema para que deje de aprovecharse de estas lagunas, sea más responsable y vele por los intereses de los consumidores.

Se solicita más educación nutricional a los nuevos padres y a los consumidores en general, educación que con el paso de los años puede dar sus frutos, que a través de los organismos de salud se transmitan más mensajes sobre lo necesario que es seguir una dieta sana y equilibrada, evitando la ingesta de alimentos y bebidas poco saludables, que se eliminen de las máquinas expendedoras estos productos en todos los entornos de asistencia médica, siendo reemplazados por productos saludables… lo cierto es que la lista de peticiones es amplia, pero parece que el Gobierno hace caso omiso a todas ellas.

Impuestos alimentarios en Australia

La organización médica comenta que actualmente 31 países ya han aplicado un gravamen en las bebidas azucaradas (cinco en lo que llevamos de año), pero a pesar de que Australia es uno de los países con una de las más altas tasas de obesidad del mundo, el Gobierno se niega rotundamente a introducir el impuesto del azúcar. Se han citado países y ciudades donde el gravamen ha demostrado tener éxito, por ejemplo, México, aunque según el Consejo de Bebidas de Australia, los impuestos de México han sido un fracaso y es una advertencia al gobierno australiano para que no introduzca el gravamen.

Según investigadores de la Universidad de Deakin y el Instituto George para la Salud Global, Australia no es sólo uno de los países con mayor tasa de sobrepeso y obesidad, también tiene el problema de que las bebidas tienen un elevado nivel de calorías, esto se puede comprobar a través del análisis realizado por Action on Sugar en el que se muestra que la cantidad de azúcar que contienen los refrescos varía según el país.

Las organizaciones de salud comentan que si el Gobierno australiano introdujera un impuesto del 20% en las bebidas azucaradas, se reduciría el número de nuevos casos de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, además se ahorrarían millones en costes de atención sanitaria asociados al sobrepeso y la obesidad. En definitiva, todos los argumentos proporcionados no convencen al Gobierno que parece estar muy influenciado por la industria de las bebidas, y no han propuesto un plan que pueda ser efectivo para hacer frente a la situación. A través de la página oficial de AMA podréis conocer las declaraciones y peticiones de esta asociación.

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