Evaluación de la EFSA sobre la seguridad de las semillas de amapola

El panel científico de la EFSA sobre contaminantes de la cadena alimentaria (CONTAM) ha realizado una nueva evaluación sobre la seguridad de las semillas de amapola, se trata de una actualización de evaluación que se realizó en el año 2011, pero teniendo en cuenta los nuevos datos que se han ido aportando en las diferentes investigaciones científicas que se han realizado hasta la fecha.

Alcaloides en las semillas de amapola

La EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) ha publicado una actualización de la evaluación sobre la seguridad de las semillas de amapola, concretamente de los alcaloides del opio presentes en estas semillas que se extraen de las cápsulas inmaduras de las amapolas silvestres (Papaver rhoeas) o de las amapolas conocidas como adormideras (Papaver somniferum). Según los resultados obtenidos, se confirman los datos obtenidos en evaluaciones anteriores, incluyendo la cantidad que se puede consumir de estas semillas de forma segura.

En el año 2011 la evaluación que realizó la EFSA estableció como dosis de referencia aguda (índice de toxicidad que más se utiliza en la evaluación de riesgos por exposición a substancias no-cancerígenas) 10 μg (microgramos) por kilogramo de peso corporal, basado en el contenido de morfina de las semillas de amapola. La CE solicitó a esta agencia que actualizara su dictamen en base a los nuevos datos que se han ido presentando desde el 2011 sobre el contenido de alcaloides de las semillas de amapola. Según los resultados, se confirma la misma dosis de referencia, pero esta vez como grupal, ya que además de la morfina se tiene en cuenta el contenido en codeína.

La EFSA explica que esto se debe a que los nuevos datos con los que cuenta muestran que en algunas semillas de amapola presentes en el mercado europeo, la concentración de codeína puede ser más alta que la de la morfina. Recordemos que las semillas que se extraen de la planta seca pueden contener restos de los alcaloides citados, aunque no los suficientes como para que provoquen algún efecto en el organismo, siempre que se respete la dosis de referencia establecida y las semillas hayan sido procesadas.

La agencia comenta que el nivel de seguridad puede ser excedido si se consumen grandes cantidades de estas semillas. o de productos alimenticios que las contengan, si no han sido previamente procesadas. En este sentido, el panel científico sobre contaminantes de la cadena alimentaria de la EFSA destaca la incertidumbre en la estimación a la exposición, ya que se dispone de pocos datos sobre los productos alimenticios que contienen las semillas. Recordemos que el uso de las semillas de amapola está extendido en muchas culturas gastronómicas y se incluyen en todo tipo de elaboraciones, sean pasteles, panes, bebidas, salsas, sopas, etc., siendo su presencia destacada en países como la India, Turquía, China, Irán, etc.

Evaluaciones de la EFSA

Decíamos que el mayor riesgo está en las semillas no procesadas, las que se someten a procesos como el lavado tratamiento térmico y la molienda, pueden tener un menor contenido de alcaloides, cifrado entre un 25% y un 100%, por lo que es preferible utilizar siempre semillas que hayan sido sometidas a estos procesos a la hora de elaborar panes, bizcochos y otros productos de repostería, que es lo más habitual en algunos países europeos.

En la evaluación se han considerado también otros tipos de alcaloides que están presentes en las semillas de amapola, como la tebaína, la oripavina, la noscapina y la papaverina, sin embargo, no se ha podido realizar una evaluación completa del riesgo de estas sustancias, aunque los expertos apuntan que la exposición de la dieta a la tebaína podría representar un riesgo para la salud. El panel científico de la EFSA sobre contaminantes de la cadena alimentaria (CONTAM) apunta que se necesitan más datos para realizar el análisis de los alcaloides citados, y en especial sobre la toxicidad de la tebaína. Esto no se entiende, si se realiza una nueva evaluación debería llevarse a cabo de forma completa, pero esto es algo habitual en la EFSA, las evaluaciones se hacen a plazos y en base a los datos aportados por los estudios científicos que se van realizando en el mundo.

Generalmente las semillas de amapola no contienen alcaloides del opio, pero pueden contaminarse con ellos como resultado de daños sufridos por las plagas y durante la cosecha. La EFSA comenta que existen pocos informes sobre efectos adversos derivados del consumo de las semillas de amapola presentes en los alimentos, pero ello no quiere decir que no se puedan producir, ya que se han observado efectos similares a los de la morfina en humanos después de haber consumido un alimento que contenía las semillas y que estaban contaminadas con alcaloides de opio.

Podéis conocer con detalle la evaluación realizada sobre la seguridad de las semillas de amapola a través de este artículo publicado por la EFSA.

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