Firmado el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Japón

El pasado 17 de julio se firmó el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Japón, JEFTA (The Japan-EU Free Trade Agreement) es un tratado que elimina barreras arancelarias y que persigue impulsar el crecimiento económico y crear nuevos puestos de trabajo. Claro que, algunas organizaciones ven varios problemas con este tipo de acuerdos, como la prioridad que se otorga a los beneficios económicos de las grandes compañías, perjudicando a la seguridad alimentaria, a la salud y al medioambiente.

Tratado JEFTA

Prácticamente todos los nuevos acuerdos comerciales que pretende cerrar la Unión Europea perjudican al consumidor, a su salud y al medio ambiente, así se reflejaba en un informe elaborado por Foodwatch titulado “Comercio a cualquier precio”. En este documento se advertía de los riesgos de cinco acuerdos comerciales con Japón, Vietnam, Indonesia, México y Mercosur, donde se anteponen los intereses comerciales a los intereses de los ciudadanos de la UE. Pues bien, ya se ha firmado el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Japón, el mayor acuerdo que la UE ha alcanzado con Japón hasta la fecha, recordemos que este país que es el quinto mayor mercado de exportación agroalimentaria de la UE.

El acuerdo se denomina JEFTA (The Japan-EU Free Trade Agreement) y previsiblemente entrará en vigor a principios del próximo año, según algunas organizaciones y asociaciones críticas de este tratado, otorga poderes sin precedentes a las multinacionales y representa riesgos para la estabilidad económica y social, para los derechos laborales, la privacidad de datos, el medio ambiente, etc. El primer ministro japonés, el presidente del Consejo de la UE y el presidente de la Comisión Europea anunciaron su firma en Tokio, y como ha ocurrido con tratados como el CETA, se ha destacado que es un paso adelante para impulsar el crecimiento económico y crear nuevos puestos de trabajo.

Como en el caso de otros tratados de los que hemos hablado, como el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA) entre Europa y Canadá, se permite a las empresas colaborar con los Gobiernos a la hora de preparar nuevas leyes o regulaciones sociales y ambientales, teniendo derecho a expresar sus “inquietudes” sobre las propuestas aún cuando se encuentren en una etapa temprana de planificación, el objetivo de ello es evitar que se adopten si perjudican sus intereses. El acuerdo aumenta significativamente el poder de las multinacionales para influir en los gobiernos y generar leyes que prioricen las ganancias sobre las personas y el planeta.

En este tipo de acuerdos (citando CETA y TTIP) las corporaciones tenían derecho a demandar a los Gobiernos si interferían en su actividad y sus beneficios económicos, algo que para muchos ciudadanos y organizaciones era incomprensible. Esto resultó tan controvertido que en el acuerdo JEFTA la CE se vio obligada a eliminar este punto, aunque se ha establecido un acuerdo de inversión completamente independiente, es decir, han realizado un acuerdo separado que viene a ser lo mismo y que pone por delante las ganancias de las multinacionales por encima de los intereses de los gobiernos y la población.

Organizaciones como Foodwatch han criticado este tratado que se ha estado preparando desde el año 2013, y cuyo objetivo principal es reducir los aranceles, así como otras barreras comerciales que impiden impulsar el crecimiento y crear nuevos puestos de trabajo. Vuelven a poner de manifiesto los mismos problemas esgrimidos en el tratado de libre comercio con Canadá (CETA) o en el tratado de libre comercio con Estados Unidos (TTIP), el tratado JEFTA preocupa porque puede rebajar la normativa en materia de seguridad alimentaria, protección del medio ambiente, bienestar animal y derechos laborales, ya que es necesaria una cooperación legislativa de largo alcance que permita a ambos bloques adaptarse o reconocerse mutuamente en el futuro.

Tratado de comercio entre la UE y Japón

JEFTA incluye algunos puntos controvertidos que aparecen en el tratado CETA, como el mecanismo de solución de controversias entre inversores y estados, la liberalización de los servicios públicos y una amplia cooperación regulatoria que posiblemente afectará, sobre todo, a la UE al rebajar los estándares de calidad y seguridad. Otro tema, la UE cuenta con leyes sólidas en materia de privacidad de los ciudadanos, las empresas japonesas quieren tener acceso a esa información, de ahí que se propusiera tratar el capítulo del comercio digital del acuerdo por separado, buscando una manera de eludir las trabas legislativas y favorecer la firma del tratado. Hay que decir que estos puntos separados, podrán ser añadidos al tratado general posteriormente, sin apenas complicaciones.

Otro tema que no gusta es la creación de comités de comercio en los que se sentarán representantes de la Unión Europea y Japón, pero no habrá ninguna representación de los parlamentos nacionales de la UE. En su momento se llevó a cabo una campaña para que en este acuerdo los países comunitarios decidieran conjuntamente sobre el tratado, pero la UE movió rápidamente el tema sin dar tiempo a que los parlamentos nacionales votaran y comentaran su postura. En este sentido Foodwatch quería que los parlamentos nacionales pudieran participar y decidir sobre este tratado, pero la campaña fue infructuosa. Este resultado no amedrenta a la organización y manifiesta que seguirá muy de cerca la evolución de otro tratado que preocupa, hablamos del tratado con Mercosur o Mercado Común del Sur, bloque formado por diferentes países sudamericanos como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Ecuador, etc.

Recordemos que sobre este acuerdo comercial entre la UE y Mercosur hablábamos a finales de febrero, en relación a una campaña puesta en marcha por Foodwatch con el fin de impedir que se formalizase, ya que esta organización aseguraba que dañaría los derechos de los consumidores europeos, afectando a las normas de seguridad alimentaria, a las normas ambientales y a la salud.

El martes 17 de julio se firmó el tratado JEFTA, esto va a permitir que el 85% de los productos agroalimentarios de la UE accedan al mercado japonés sin carga arancelaria, por su parte, los japoneses tendrán vía libre al mercado europeo de la industria del automóvil, esto es lo que se destaca del acuerdo, pero es necesario sacar a la luz todas aquellas cuestiones que no resultan beneficiosas (algunas ya las hemos comentado), por lo que es conveniente profundizar sobre el acuerdo y conocer con detalle todas esas cuestiones que perjudicarán a los ciudadanos de la Unión Europea, algo que trataremos en breve.

Podéis conocer algunos detalles sobre la firma del tratado a través de este artículo publicado en la página de la Comisión Europea.

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