Guía para prevenir la transferencia de hidrocarburos de aceites minerales a los alimentos

La FoodDrinkEurope (FDE) ha publicado una nueva guía o caja de herramientas dirigida a las empresas alimentarias para la prevención de la transferencia de hidrocarburos minerales no deseados a los alimentos.

Guía de la FoodDrinkEurope (FDE) sobre los hidrocarburos de aceites minerales

La FoodDrinkEurope (FDE), organización que representa los intereses de la industria alimentaria en la Unión Europea, acaba de publicar una guía para prevenir la transferencia de hidrocarburos de aceites minerales a los alimentos. Se trata de un documento que proporciona una visión general sobre las rutas de acceso de estos hidrocarburos que son muy tóxicos para la salud humana, tanto las conocidas como los envases alimentarios de cartón reciclado, como otras supuestas vías de entrada.

En base a la información que ofrece el documento, las empresas del sector alimentario podrán revisar sus procesos y procedimientos, para diseñar, si es necesario, medidas apropiadas que tienen la finalidad de reducir la contaminación de los alimentos con los hidrocarburos de aceites minerales. Hablando del cartón reciclado como una de las posibles vías de contaminación, merece la pena retomar la lectura de este post, en el que hablábamos sobre las conclusiones de la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) en cuanto a los peligros de los alimentos contenidos en este tipo de envases.

A pesar de que sobre este tema se lleva hablando varios años, no fue hasta principios del año 2017 cuando la Comisión Europea reconoció el riesgo para la salud de los aceites minerales, aunque lamentablemente no tomó medidas al respecto, considerando que había que seguir estudiando y analizando el origen de estos aceites minerales a pesar de la gran cantidad de investigaciones que demostraban su peligrosidad (incluida la evaluación de la EFSA) y la necesidad de legislar sobre el tema.

El caso es que la CE recomendó a los países miembros que realizaran un seguimiento del problema, con análisis detallados en los distintos eslabones de la cadena alimentaria. Los países miembros deben presentar previsiblemente sus resultados sobre la investigación de materiales reciclados que contienen aceites minerales saturados (MOSH) el próximo mes de febrero, mientras, se pueden seguir utilizando, algo que no tiene ni pies ni cabeza, ya que de nuevo se obvia el principio de precaución sobre el que se sustenta la legislación alimentaria.

Recordemos que los alimentos que entran en contacto con este tipo de envases actúan como esponjas absorbiendo los compuestos químicos integrados en él, cuanto más tiempo pasan envasados, más cantidad de estos compuestos absorben. Dichos compuestos se dividen en dos categorías principales, elementos aromáticos y elementos saturados según la escala de Mohs, los primeros se asocian al riesgo de sufrir cáncer, los segundos se asocian al riesgo de ser acumulados en diferentes órganos y provocar todo tipo de daños.

Contaminación de los alimentos por aceites minerales saturados (MOSH)

Los MOSH pueden migrar a los alimentos a través de los envases, los aditivos alimentarios, lubricantes y coadyuvantes de elaboración (sustancia o materia, excluidos aparatos y utensilios, que no se consume como ingrediente alimenticio por sí misma y que se emplea intencionadamente en la elaboración de materias primas, alimentos o sus ingredientes, para lograr alguna finalidad tecnológica durante el tratamiento o la elaboración, pudiendo dar lugar a la presencia no intencionada, pero inevitable, de residuos o derivados en el producto final).

La guía se publica meses antes de que los países de la UE den a conocer sus conclusiones sobre los hidrocarburos de aceites minerales, como decíamos, tiene el cometido de proporcionar a las empresas información y consejos prácticos que les permitan prevenir y reducir el riesgo de contaminación. Señala aquellos hidrocarburos que son innatos en la materia prima natural como, por ejemplo, el té o las infusiones de hierbas, donde estos hidrocarburos son análogos a los aceites minerales saturados, siendo inevitable su presencia.

Proporciona recomendaciones en base a las fuentes de contaminación y busca alternativas, por ejemplo, los agentes de glaseado que se utilizan en productos de confitería y que pueden contener estas sustancias tóxicas, se pueden reemplazar por agentes de glaseado elaborados con vegetales. En el caso de una contaminación por el contacto con un envase, se recomienda utilizar una barrera separadora y protectora, como las bolsas o revestimientos internos (medida que se recomienda desde hace varios años).

Si se utilizan materiales de embalaje con fibras recicladas, la migración de los componentes del aceite mineral no sólo depende de su nivel en los materiales de envasado, también del tipo de alimento que contiene y de las condiciones de su almacenamiento, en este caso, se recomienda una barrera funcional elaborada con el material correcto para evitar la migración. La guía o caja de herramientas como la denomina FoodDrinkEurope es interesante, pero sorprende que se dé a conocer ahora y no seis años antes, cuando la EFSA determinó el riesgo de estos contaminantes, lo que nos lleva a la conclusión de que se da a conocer precisamente porque a principios del año que viene se volverá a hablar de este tema y las empresas podrán decir que han estado tomando medidas voluntarias antes de que se den a conocer los estudios de los países miembros.

A través de este comunicado de la FoodDrinkEurope podréis conocer más detalles sobre la guía y a través de este enlace (Pdf) podréis acceder a su descarga.

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