La UE no protege a los consumidores de los escándalos alimentarios

Foodwatch asegura que la UE no protege a los consumidores de los escándalos alimentarios, por ello, ha llevado a cabo una acción en la que ha entregado una carta abierta al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, solicitando una profunda reforma de la legislación en materia de seguridad alimentaria.

Carta abierta a Jean-Claude Juncker

La organización de consumidores Foodwatch ha enviado una carta abierta al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la que se le acusa de deficiencias a gran escala en el área de salud y la protección del consumidor. La organización explica que la UE no protege a los consumidores de los escándalos alimentarios, Europa se ve sacudida una y otra vez por este tipo de problemas y la CE no es capaz de proteger a los consumidores de un modo efectivo.

Foodwatch tipifica la afirmación de la Comisión de que la legislación alimentaria europea ofrece protección suficiente contra los riesgos para la salud, una declaración que se considera totalmente desconectada de la realidad. La asociación alemana considera que si la legislación alimentaria de la UE no se reforma por completo, será cuestión de tiempo que estalle un nuevo escándalo alimentario, recordando algunos que ya se han vivido como, por ejemplo, el de la carne de caballo, la contaminación de millones de huevos con fipronil, la leche de fórmula contaminada con Salmonella de Lactalis, etc.

Foodwatch explica que en vez de proteger a los 500 millones de ciudadanos europeos corrigiendo las deficiencias de la legislación en materia de seguridad alimentaria, Jean-Claude Juncker actúa como si todo estuviera en perfecto orden, sin errores o defectos y como si no hubiera ocurrido ningún escándalo alimentario. Recordemos que hace un par de meses conocíamos un informe elaborado por Foodwatch y titulado ‘Cómo falla la legislación de la UE a la hora de proteger a los consumidores de los escándalos de alimentos’, en el que se analizaban las debilidades de la legislación alimentaria y se proponía una profunda reforma para mejorarla.

Se exige que se garantice la trazabilidad de los alimentos en la Unión Europea como prueba de que el sistema de trazabilidad no funciona, se cita el caso de los huevos contaminados con fipronil. Se advierte sobre las deficiencias del sistema de alertas alimentarias de la UE, como que no existen disposiciones estrictas, que obliguen a las autoridades a informar a los consumidores de forma rápida y exhaustiva sobre posibles riesgos para la salud, pero también de posibles casos de fraude alimentario. No se informa de todos los nombres de empresas y productos implicados en los escándalos a los consumidores, no se han introducido requisitos de pruebas específicas para las empresas alimentarias…

Errores en la legislación alimentaria europea

Foodwatch cree necesario que las organizaciones de consumidores europeas deben poder contar con derechos para poder garantizar que las disposiciones de la legislación alimentaria se aplican de manera efectiva, apuntando que en el caso de ser necesario, se pudiera hacer a través de los tribunales y de un modo similar al que establece la Unión Europea para las organizaciones medioambientales. La asociación explica que este punto sería el único modo de poder proporcionar a las organizaciones de consumidores la influencia que necesitan para defender eficazmente los derechos de los consumidores.

Pero la realidad es que, en apariencia, Jean-Claude Juncker no ve la necesidad de actuar, de hecho, recientemente desde la CE se explicó que todos los productos alimenticios en la UE se podían rastrear a lo largo de la cadena de suministro, argumentando que gracias a ello se pudo resolver el escándalo de los huevos con fipronil con tanta rapidez. Se trata de una omisión de la verdad y una falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos comunitarios, recordemos que este tema se prolongó durante unas semanas, delatando, además, que el sistema de alertas había fallado. Se argumentaba que la trazabilidad es perfecta, pero se sospechaba que los insecticidas ilegales se habían estado utilizando durante, al menos, un año en granjas de los Países Bajos, pero no había modo de comprobarlo y tampoco de saber si los huevos posiblemente contaminados habían sido exportados a otros países, un claro ejemplo de lo bien que funciona la trazabilidad.

La CE propuso en abril un paquete de reformas para la legislación alimentaria europea, centrándose en las disposiciones sobre evaluación de riesgos para productos fitosanitarios, pero obviando el resto de problemas. Foodwatch criticó el paquete de reformas por ser inadecuado, ya que no elimina algunas de las deficiencias antes mencionadas. Por ello, se ha llevado a cabo una acción simbólica en Bruselas en la que los activistas entregaban la carta abierta a Jean-Claude Juncker, que presidía una mesa llena de esos alimentos asociados a los últimos escándalos alimentarios, productos que podrá disfrutar sin problemas.

¿Servirá de algo esta acción de Foodwatch? Quizá no, pero ha logrado captar la atención de muchos consumidores y poner al descubierto varios errores que se pueden solucionar, pero que parece que la CE no plantea solventar. A través de este enlace (Pdf) podréis acceder a la carta abierta, y en este otro podréis conocer más detalles de la acción realizada por Foodwatch.

Foto 2 | Alex Juel

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