Candidatos al Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2018

La organización alemana de consumidores Foodwatch ha presentado los productos nominados al ‘Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente’ del Año 2018, son cinco candidatos que destacan por reunir las condiciones para recibir este premio que, por supuesto, las empresas alimentarias rechazan y no quieren recoger.

Premios Goldener Windbeutel 2018

Como cada año, la organización de consumidores Foodwatch ha lanzado una nueva convocatoria del Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año (Goldener Windbeutel), galardón que esta organización que defiende los intereses de los consumidores otorga a aquel producto alimentario que se ha considerado el más fraudulento según la votación online en la que participan miles de consumidores.

Los candidatos al Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2018 son cinco, se trata de cinco productos alimenticios que destacan especialmente por suponer un claro fraude al consumidor, sea por su composición, por el etiquetado, etc. Recordemos que como novedad, este año Foodwatch creó la plataforma de quejas contra las mentiras publicitarias de los productos alimenticios en la que los usuarios podían subir fotografías de los productos que han considerado fraudulentos, acompañadas de una explicación sobre su mentira. La selección de candidatos se ha realizado a partir de todos los productos que se han compartido en esta plataforma.

Este año los candidatos a este premio que los representantes de las empresas no suelen recoger son: el agua Glacéau Smartwater de Coca-Cola, el aceite Bratöl Olive de Dennre, un preparado de guisantes con chorizo de Edeka, un kétchup para niños de Heinz con un 50% menos de azúcar y sal, y unas barritas de granola con crema de leche y miel (Corny Milch) de Schwartau. Las votaciones están abiertas y durante algunas semanas todos los internautas podrán votar a través de la mencionada plataforma, donde además encontrarán otros muchos productos que suponen un claro fraude al consumidor. A continuación, os explicamos en qué consiste el fraude de cada producto.

El agua Glacéau Smartwater de Coca-Cola es un agua de manantial vaporizada y destilada con electrolitos añadidos, resultado de un proceso en el que el agua de manantial se vaporiza, se procede a su condensación y posteriormente se añaden electrolitos como el magnesio, el potasio y el calcio, que le otorgan un sabor diferente al resto de aguas. Según Foodwatch, esta variedad de agua no es mejor que el agua mineral como pretende hacer creer la compañía, y cuesta hasta siete veces más que el agua que ofrecen otras marcas. La organización comenta que el proceso es superfluo, evaporar el agua para recogerla y añadir los minerales que ha perdido de forma artificial es un proceso que no tiene sentido alguno.

El aceite Bratöl Olive de Dennree es un aceite que se ofrece como un producto ecológico Premium que conquista paladares, se presenta en una botella de vidrio y una etiqueta donde aparecen aceitunas explicando que contiene aceite de oliva virgen extra especial para freír. Sin embargo, se trata de un claro fraude al consumidor, ya que el 51% del producto es aceite de oliva, pero el resto es aceite de girasol, la marca juega con la etiqueta (como hacen muchas otras marcas) para hacer creer que se trata de un aceite 100% virgen extra, destacando su contenido de ácidos grasos monoinsaturados, pero la realidad es bien decepcionante.

Premios Goldener Windbeutel de Foodwatch

El preparado de guisantes con chorizo de Edeka es una comida preparada que se anuncia como libre de aditivos, colorantes, saborizantes, etc., por lo que se presenta como una comida saludable con un sabor de calidad. Sin embargo, contiene hasta 10 aditivos diferentes, se trata de aditivos que no están definidos como potenciadores de sabor, lamentablemente la marca no infringe la legislación, pero los mensajes publicitarios “libre de” o “sin” son engañosos, ya que los consumidores que no leen las etiquetas o no conocen los aditivos, creen que adquieren un producto libre de estos elementos.

El kétchup para niños de Heinz se presenta como una variedad con un 50% menos de azúcar y sal, y su coste es un 40% más caro que el equivalente destinado a los adultos. Pero el kétchup es exactamente el mismo sin la adición de sal y azúcar, por tanto, ¿cómo puede encarecerse hasta un 40% más por este motivo? Foodwatch bromea indicando que quizá la etiqueta y el envase provocan ese enorme sobrecoste. A pesar de la reducción en azúcar, hay que decir que este ingrediene aparece en tercer lugar en la lista de ingredientes, según la organización de consumidores, dada su elevada cantidad no debería anunciarse como un alimento para niños.

Las barritas de granola con crema de leche y miel (Corny Milch) se anuncian por Schwartau como un tentempié saludable con una dosis extra de calcio y el valor nutricional de los cereales y la miel, sin embargo, el 50% de la composición de estas barritas son azúcares y grasas, por lo que es un claro fraude presentarlas como un producto saludable. Según la etiqueta, contienen un 29’2% de azúcar y un 19’1% de grasas, respecto a otros ingredientes como es el caso de la miel, su presencia es de sólo un 5%, siendo más grandes las proporciones de otro tipo de endulzantes, como el jarabe de glucosa, el jarabe de glucosa-fructosa y la glucosa.

Como ya comentábamos aquí, es necesario eliminar del mercado las declaraciones falsas de los alimentos, todavía se espera que la Comisión Europea publique los perfiles nutricionales, es decir, los requerimientos nutricionales que deben cumplir los productos alimenticios para incluir en sus etiquetas alegaciones sobre las propiedades nutricionales o su carácter saludable. En teoría, en el año 2009 se deberían haber creado los perfiles nutricionales, pero los años pasan y se siguen anunciando alimentos con alto contenido en azúcar como saludables.

En fin, veremos cómo se desarrollan las votaciones y qué producto se corona como Producto Alimenticio más Fraudulento del Año 2018. Consideramos que este tipo de acciones son necesarias, ya que como Foodwatch ha demostrado en otras ocasiones, gracias a ellas ha logrado que algunos fabricantes rectifiquen y dejen de tomar el pelo a los consumidores. Volvemos a solicitar que en España, alguna organización de consumidores ponga en marcha una iniciativa similar para que se den a conocer algunos de los engaños descarados que realiza la industria alimentaria.

Podéis conocer más detalles de los candidatos y el premio Goldener Windbeutel 2018 a través de la página oficial de la organización y a través de esta plataforma de quejas contra las mentiras publicitarias de los productos alimenticios.

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